Tras tensiones entre las localidades de Río Gallegos y Punta Arenas se ha publicado un comunicado conjunto de Grasso y Radonich por declaraciones vinculadas al Estrecho de Magallanes.
Los gobiernos locales de Río Gallegos, Argentina y Punta Arenas, Chile queremos expresar nuestra preocupación ante declaraciones realizadas recientemente por el jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde, en relación con el Estrecho de Magallanes y la necesidad de reforzar la presencia argentina en la región.
Lo hacemos desde un lugar que consideramos fundamental: el respeto por nuestros pueblos, por nuestra historia común y por la relación de amistad que argentinos y chilenos construimos durante décadas.
Las cuestiones vinculadas con la soberanía, los límites y los tratados internacionales corresponden a los Estados nacionales y deben ser abordadas con respeto a estos instrumentos y el derecho internacional por las vías diplomáticas e institucionales previstas para ello. Las declaraciones que puedan reabrir controversias del pasado ya zanjadas en acuerdos vigentes, no contribuyen a ese objetivo y pueden afectar una relación que nuestras comunidades han construido con mucho esfuerzo.
Los habitantes de Río Gallegos y Punta Arenas saben mejor que nadie que una frontera no alcanza para separar a dos pueblos que comparten una misma región, una historia entrelazada y vínculos que forman parte de la vida cotidiana.
Tenemos familias y amigos en ambos países. Compartimos actividades comerciales, culturales, deportivas, educativas y turísticas. Muchas familias comenzaron su historia en una ciudad y continuaron en la otra. Existen generaciones enteras que crecieron entendiendo que cruzar la frontera es parte de la vida cotidiana de la Patagonia Austral.

Esa realidad merece ser cuidada y respetada.
Hace casi medio siglo, Argentina y Chile estuvieron al borde de un enfrentamiento armado por cuestiones territoriales. Aquella experiencia nos dejó una enseñanza que sigue vigente: la defensa de los intereses y derechos de cada país debe sostenerse con firmeza, dentro del derecho internacional y los tratados vigentes, a través de los canales diplomáticos correspondientes, sin permitir que las diferencias entre los Estados vuelvan a enfrentar a nuestros pueblos. Argentina y Chile demostraron que es posible defender sus posiciones y, al mismo tiempo, construir acuerdos que garanticen la paz, la cooperación y la convivencia entre dos naciones hermanas.
Por ello, no queremos que las tensiones del pasado vuelvan a instalarse en nuestra región y menos cuando estas sean artificiales e infundadas. Deseamos una Patagonia Austral integrada, estable, abierta al mundo, donde la frontera sea un punto de encuentro y no una línea que vuelva a dividirnos.
Somos ciudades próximas, hermanas y profundamente vinculadas. Tenemos problemas comunes, desafíos compartidos y enormes oportunidades para trabajar juntos. Nuestra cercanía geográfica no es una amenaza: es una oportunidad para construir una región más integrada, más desarrollada y más fuerte.
Por eso, rechazamos toda expresión que pueda alimentar desconfianza entre nuestros países y reivindicamos el diálogo como único camino para resolver las diferencias entre Estados conforme a los Tratados Internacionales vigentes y el derecho internacional.
Pero, sobre todo, queremos decir algo desde nuestras ciudades: la amistad entre argentinos y chilenos no se construye solamente en los tratados. Se construye todos los días, en las familias, en las escuelas, en los comercios, en las rutas, en los encuentros y en cada vecino que cruza la frontera para encontrarse con otro.
Río Gallegos y Punta Arenas tenemos la responsabilidad de cuidar ese vínculo.
Por la paz. Por la integración. Por nuestra historia compartida. Por las generaciones que crecieron juntas y por las que vendrán.
Río Gallegos y Punta Arenas reafirmamos nuestra voluntad de seguir siendo ciudades hermanas, construyendo puentes donde otros pretendan levantar fronteras.

