Mujeres de la ruralidad de Caleta Olivia fueron nominadas a la 5ª edición de los Premios Lía Encalada

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Seis mujeres de Caleta Olivia fueron postuladas a la quinta edición de los Premios Lía Encalada, una iniciativa de la Asociación Civil Mujeres de la Ruralidad Argentina que reúne este año a representantes de 23 provincias. Silvia Pérez y Alejandra Maizares compartieron sus historias y destacaron el valor del reconocimiento a quienes sostienen la producción rural en condiciones climáticas adversas.

La ruralidad forma parte de la historia familiar de Silvia Pérez y Alejandra Maizares. Ambas desarrollan actividades productivas en las chacras de Caleta Olivia y fueron nominadas, junto a otras cuatro mujeres de la ciudad, a la 5ª edición de los Premios Lía Encalada, que este año cuenta con postulaciones de 23 provincias.

Pérez explicó que su vínculo con la producción comenzó en su familia materna, en Salta, donde sus abuelos cultivaban frutas y verduras en pequeños patios. Ya radicada en Caleta Olivia, después de varios años de trabajo logró acceder a una chacra y, junto a su esposo, lleva adelante la Chacra San Blas, donde producen distintas variedades de verduras, frutas y crían animales.

La ruralidad viene de mis abuelos maternos”, señaló Silvia, quien describió parte de la producción que desarrolla actualmente. Entre los frutales mencionó higos, uvas, peras, membrillos, olivos y almendros, además de ciruelas y pelones. Con parte de esa producción elabora dulces que luego comercializa en las ferias.

También trabajan con verduras de hoja, como acelga, lechuga, espinaca y rúcula, además de tomate. En este último caso, explicó que este año participaron de un proyecto por el que fueron favorecidos para la producción de tomates premium, una variedad que, según destacó, presenta buenos resultados en Caleta Olivia.

Es un poco de sacrificio”, resumió Pérez al referirse al trabajo cotidiano en la chacra y a las dificultades que implica producir en una zona con condiciones climáticas adversas durante determinadas épocas del año.

En ese sentido, consideró que la nominación representa una valoración al esfuerzo de las mujeres que desarrollan esta actividad. “Es como un mimo al alma. Es valorar el trabajo que se hace día a día”, expresó.

Pérez destacó además que los resultados de ese trabajo pueden observarse en las ferias, donde los vecinos tienen la posibilidad de conocer y adquirir parte de la producción local.

Una historia familiar ligada al trabajo rural

Alejandra Maizares también tiene sus raíces en la actividad rural. Oriunda del norte de Salta, contó que creció en un entorno donde la producción y la crianza de animales formaban parte de la vida cotidiana de su familia.

En mi pueblo se plantaba de todo. El trabajo ahí es rural. Crecí así, de chiquita”, recordó. Según relató, sus padres continúan hasta la actualidad con la producción y la crianza de animales.

Su llegada a las chacras de Caleta Olivia le permitió reencontrarse con esa actividad. Actualmente trabaja con animales y hortalizas, mientras que recientemente comenzó a incorporar frutales, aunque se encuentra todavía en una etapa inicial.

Maizares describió la actividad como un trabajo exigente y de todos los días. “Es muy sacrificador. La verdad que nunca me lo esperé. Uno se levanta, trabaja todos los días, pero nunca piensa que otro está mirando tu trabajo”, sostuvo.

Para ella, la nominación también tiene un significado familiar y representa una forma de reconocimiento a las generaciones que trabajaron en el ámbito rural sin esperar ningún tipo de reconocimiento.

Para mí, yo pienso que esto es para toda mi familia, porque venimos de personas que se levantan todos los días a trabajar sin pensar que nadie te reconozca nada”, afirmó.

Las seis mujeres postuladas de Caleta Olivia forman parte de una convocatoria que también incluye representantes de Río Gallegos y Perito Moreno, dentro de una propuesta que busca visibilizar las experiencias y el trabajo de mujeres vinculadas a la ruralidad.

De cara a esta nueva experiencia, Maizares aseguró que afrontará la nominación con la misma disposición con la que encara su actividad cotidiana: “Vamos a ir, a aprender porque vivo aprendiendo”.