Familia Narváez: “La última mudanza y la nueva vida para nosotros”

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Los conocimos cuando su número salió sorteado y la emoción no les permitía dimensionar que el sueño finalmente comenzaba a hacerse realidad. volvimos a encontrarlos, pero esta vez con las llaves en sus manos: recibieron su vivienda de manos del gobernador Claudio Vidal.

Hay historias que merecen ser contadas dos veces. La primera, cuando el sueño comienza. La segunda, cuando finalmente se hace realidad.

A la familia Narváez la conocimos cuando su número apareció en el sorteo de los adjudicatarios de las  56 viviendas construidas por el Gobierno de Santa Cruz a través del IDUV. Aquella vez, la emoción, las lágrimas y la incredulidad fueron protagonistas. Después de 23 años de espera, el sueño de tener una casa propia comenzaba a dejar de ser una ilusión.

Hoy volvimos a acompañarlos, pero la escena fue diferente: ya desde el interior de la nueva casa.

El gobernador Claudio Vidal hizo entrega de la vivienda a la familia, que ya piensa en lo que sucederá después de recibirlas: abrir la puerta, entrar con sus muebles y comenzar a vivir en el lugar que durante tantos años imaginaron.

“Estamos muy felices, estamos muy contentos. Ya queremos estar acá, ya viviendo, así que seguramente a la tarde comenzaremos la mudanza”, contó Alcides, visiblemente emocionado.

Son seis integrantes: Alcides y Mónica con sus hijos Nicolás, Florencia, Nazarena e Ïan Seis personas que durante más de dos décadas compartieron una casa alquilada y que ahora tienen, finalmente, un lugar propio donde proyectar el futuro.

Una espera interminable

Para Florencia, esta historia comenzó mucho antes de que apareciera el número de su familia en un sorteo.

“Hace 23 años que estábamos a la espera. Siempre, toda mi infancia vi cómo mis papás alquilaban, la lucha del día a día”, relató.

Por eso, recibir las llaves tiene para ella un significado que trasciende la vivienda. Es cerrar una historia que acompañó prácticamente toda su vida y abrir otra completamente diferente.

“Yo les aseguro que todo llega y la verdad que es un sueño. Nosotros estamos acá y aún no lo creemos, seguimos sin creerlo”, expresó.

La incredulidad todavía permanece. Pero esta vez hay una diferencia: la llave que sostiene en sus manos confirma que el sueño ya no está adelante, sino que está sucediendo.

La mudanza que será la última

Durante años, la familia tuvo que afrontar alquileres y los aumentos que implicaban cada renovación. Una realidad que, como para tantas familias santacruceñas, significaba reorganizar permanentemente la economía del hogar.

Florencia cuenta que incluso el último alquiler ya había sufrido un aumento.

“Es un gran alivio”, reconoce.

La vivienda propia significa dejar atrás ese gasto y poder destinar los recursos familiares a otras necesidades. Entre ellas, acompañar a uno de sus integrantes que se destaca como deportista en la ciudad.

“Tenemos a mi hermano que hace un deporte, que gracias a Dios es un deportista destacado en la ciudad, y se nos estaba complicando mucho el hecho de deporte, alquiler, todo lo que conlleva”, explicó.

“Hoy a la tarde, ya en la noche, cerrar la puerta y la última mudanza y la nueva vida, porque esto es una nueva vida para nosotros”, dijo.

Después de década de alquilar, de acomodarse a las posibilidades económicas y de imaginar cómo sería ese momento, la familia Narváez prepara cajas una vez más.

Pero esta vez es diferente porque será la última vez.

“Nunca pierdan las esperanzas”

Con la emoción todavía presente, Florencia eligió convertir su propia historia en un mensaje para quienes continúan esperando una vivienda.

“Que todo se puede, que nunca pierdan las esperanzas”, expresó.

Y agregó una invitación a quienes hoy tienen la posibilidad de inscribirse al programa Construir Santa Cruz que busca relevar las necesidades de vivienda de toda la provincia: “Aprovechen, que la verdad que vale la pena”.

Las llaves están en sus manos. Las cajas están listas. Y la próxima mudanza será la última.

Después de 23 años, comienza una nueva vida para los seis.