Cuando una pasión se convierte en emprendimiento: la historia de “El Muelle Ahumados”

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Tras quedar sin trabajo en la actividad petrolera, Nicolás Bongiovanni decidió convertir una afición que cultivaba desde chico en un emprendimiento gastronómico. Desde un carro de comidas ubicado junto al muelle, ofrece distintos cortes de carne preparados mediante un proceso de ahumado con leñas aromáticas de la zona.

Nicolás Bongiovanni presentó en Voces y Apuntes su emprendimiento “El Muelle Ahumados”, una propuesta gastronómica que surgió luego de quedar sin trabajo en la actividad petrolera. El proyecto comenzó con la adquisición de un carro de comidas el año pasado, ubicado actualmente en el playón de básquet, junto al muelle.

Bongiovanni contó que la gastronomía forma parte de su vida desde pequeño, aunque hasta ahora había desarrollado esa actividad únicamente para familiares y amigos. “La gastronomía es algo que venía trayendo desde muy chico, pero nunca al público”, explicó.

Entre los productos que ofrece se encuentran vacío, chorizo, tapa de asado y chinchulines, además de empanadas de guanaco y capón, todos preparados mediante distintas técnicas de ahumado.

Una experiencia que comenzó con una trucha ahumada

El vínculo de Bongiovanni con el ahumado comenzó durante un viaje a la cordillera, donde probó por primera vez trucha ahumada. A partir de aquella experiencia comenzó a experimentar con la técnica y los diferentes sabores que puede aportar la madera.

El tema es el sabor que le da a la carne, la leña labra el aroma típico de cada madera para impregnar la carne”, señaló.

Para el proceso utiliza principalmente moye, mata y piquiyil, distintas variedades de leña aromática de la zona que, según explicó, resultan favorables para el ahumado. Parte de esa leña es aportada por amigos que también desarrollan un emprendimiento vinculado con la búsqueda y recolección de diferentes variedades.

Un proceso que demanda varias horas

El procedimiento comienza con la carne cruda y condimentada, que es colocada mediante ganchos dentro del tambor ahumador. El equipo cuenta con dos compartimentos para introducir la leña y una chimenea regulable, que permite controlar el humo y el ingreso de aire.

Uno tiene que ir jugando con eso, para que no se apague, pero que haga llama”, explicó Bongiovanni al describir el trabajo que requiere mantener las condiciones adecuadas durante la cocción.

El proceso demanda alrededor de tres horas como mínimo, aunque puede extenderse. Según detalló, el humo no solamente aporta sabor y aroma, sino que también posee temperatura y actúa de manera similar a un horno.

Una vez terminado el proceso, las carnes pueden adquirirse en bandejas con diferentes cortes, de acuerdo con el criterio del cliente, o en formato de sándwich. También ofrece choripán ahumado.

El emprendimiento atiende de 11:00 a 15:00 y de 20:00 a 00:00. Bongiovanni destacó que el ahumado genera distintas reacciones entre quienes lo prueban: “El ahumado es algo que tiene sus amores y sus desamores, hay gente que no le gusta y otra que es apasionada”.

Para el emprendedor, parte del atractivo está precisamente en descubrir nuevos sabores y combinaciones. “La comida, aparte de alimentarnos, también es darnos esa felicidad de elaborarla; es un océano de combinaciones”, sostuvo.