Los riesgos de la pirotecnia: ¿Qué recaudos podemos adoptar?

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La Lic. Micaela Constanzo, fonoaudióloga del equipo profesional de MED-EL, brinda información acerca de los riesgos auditivos que representan estos explosivos y qué recaudos se pueden tomar para proteger a los oídos del daño que generan y la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC, explica cuáles son las conductas riesgosas que debemos evitar y cómo actuar ante un caso de quemadura.

Se acercan las celebraciones de fin de año, y si bien existe cada vez más conciencia en torno a los peligros que acarrea el uso de pirotecnia, su empleo todavía es muy frecuente, particularmente en las festividades de Navidad y Año Nuevo.

De acuerdo con estándares de la Organización Mundial de la Salud, la intensidad sonora máxima de exposición a un sonido o ruido para evitar posibles lesiones auditivas es de 70 a 80 decibeles (dB) y se recomienda no habitar en lugares con ruidos superiores a los 65 dB. En este sentido, las explosiones ocasionadas por la pirotecnia, por lo general superan los 100 dB, nivel de riesgo auditivo que podría afectar negativamente nuestro sistema auditivo.

Desde el punto de vista de la legislación, existen diversas ordenanzas y proyectos en distintos distritos del país que tienden a regular la utilización indiscriminada de la pirotecnia y a morigerar los ruidos desmedidos en general. Pero ¿por qué es tan importante tomar conciencia sobre este tema?

“Las explosiones habitualmente son ruidos fuertes de corta duración que llegan al oído interno e impactan sobre las células que lo conforman”, explica la Lic. Constanzo del equipo profesional de MED-EL. Si esa huella sonora fuese de alta intensidad tal vez podría llegar a generar, por ejemplo, alguna percepción de zumbido o silbido en los oídos de manera transitoria o permanente. Asimismo, puede que los riesgos auditivos se incrementen cuando las detonaciones se realizan en lugares cerrados o semicerrados, ya que, al ruido suscitado por la pirotecnia, también se suman los ecos o amplificaciones que se generan en las paredes u otras superficies.

En síntesis, se debe evitar el uso de pirotecnia sonora (en los últimos años están ganando terreno los fuegos artificiales lumínicos que no producen ruido). Ante cualquier síntoma, se recomienda realizar una consulta médica con un especialista.

Por otro lado, además de los estruendos que afectan a muchas personas y también a las mascotas, existen riesgos concretos para los propios usuarios de estos elementos y quienes los rodean.  Es por ello que también se recomienda tomar ciertos recaudos para evitar accidentes por una manipulación incorrecta, previniendo así posibles incendios, quemaduras y/o mutilaciones.

Según datos de La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) más de 1000 personas deben ser asistidas anualmente en instituciones de la salud por lesiones producidas por el  uso de la pirotecnia, de las cuales alrededor del 50% son niños y de ellos, el 75% varones. Asimismo, entre el 25% y el 50% de los lesionados son solo espectadores u observadores. Como es de imaginar, la mayoría de las lesiones se producen en la cara, las manos y los dedos.

En este sentido, la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC, describe algunas conductas riesgosas que empeoran los riesgos y aumentan la gravedad del daño:

–          Permitir utilizar pirotecnia a niños.

–          Reencender o tocar pirotecnia que falló o no enciende.

–          Utilizar pirotecnia en el interior de las casas.

–          Hacer estallar pirotecnia en recipientes metálicos o de vidrio.

–          Manipular pirotecnia bajo los efectos del alcohol o drogas.

–          Transportar artefactos en los bolsillos.

¿Qué se debe hacer y qué no se debe hacer ante un caso de quemadura?

Si una persona cercana a nosotros se ve afectada por una quemadura, la Dra. El Haj recomienda asistirla utilizando las siguientes técnicas de primeros auxilios:

●    Extinguir las llamas haciendo rodar a la persona en el piso, cubriéndola con una manta o utilizando agua para apagar el fuego.

●       Detener el proceso de quemadura quitando la ropa de la zona involucrada  e hidratando las partes afectadas con agua corriente.

●     En caso de quemaduras químicas, remover o diluir el agente químico vertiendo grandes cantidades de agua.

●       Envolver al paciente en un paño o una sábana limpia y solicitar atención médica  de inmediato.

Asimismo, la profesional de OSPEDYC destaca las siguientes recomendaciones:

 

●      No prestar primeros auxilios sin garantizar su propia seguridad. Para ello se debe interrumpir la corriente eléctrica, utilizar guantes de protección contra productos químicos.

●       No aplicar pomadas, aceite u algodones en bruto sobre la herida.

●       No aplicar hielo, ya que este solo profundizará la lesión.

●   No enfriar con agua de forma prolongada a la persona afectada, dado que ello puede provocar una hipotermia.

●       No romper las ampollas antes de que estas puedan ser tratadas con pomadas antibióticas  recetadas por un prestador de servicios médicos.

●      Evitar el contacto directo de la herida con cualquier tipo de tejido, dado que ello podría provocar una infección.

●    Evitar el uso de  medicaciones antes de que el paciente haya recibido la atención médica adecuada.

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