Arminda Araya tiene 84 años, es colaboradora de la comisión del Centro de Residentes de Palo Blanco, lugar en el que ella nació y vivió hasta los 19 años más o menos, cuando se casó y se vino a Caleta en el año 61.

«Cuando me vine de allá no había nada, luz, gas, nada. Trabajábamos haciendo pan, traíamos la leña y hacíamos al horno. Entre hombres y mujeres, trabajábamos todos», dijo Arminda, muy feliz de ser parte de esta transmisión de Voces y Apuntes.

Contando un poco de su vida, Arminda dijo que tiene «9 nietos y cinco bisnietos, hace como 3 años que no voy, este año quiero ir. Mis familiares fallecieron todos, pero cuando voy tengo todos conocidos». El nombre que lleva el centro de residentes es por «mi primo hermano. Fui parte de la comisión en algún momento. Es un sueño este centro de residentes. Ahora tenemos un presidente que vale oro, porque sabe trabajar, un pesito que tiene lo sabe construir. Ojalá tenga para mucho tiempo Santiago».

Además, Arminda comentó que se siente «una caletense, ya son muchos años, cuando se jubiló mi esposo se quería ir a vivir allá, después vinieron los hijos, los nietos, él se enfermó, así que nos quedamos acá».

La señora, que no le gusta cocinar mucho y aprovecha que tiene a su yerno que cocina, finalizó «felicitando a la gente del centro, que está muy lindo. Que la familia los cuide, que acompañen, que no se alejen».

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