Jorge Ignacio García Cuerva fue recientemente designado por el papa Francisco como nuevo obispo de la diócesis de Río Gallegos. Ya se encuentra en la capital santacruceña y está previsto que el miércoles 23 de enero inicie oficialmente sus funciones.

Jorge Ignacio García Cuerva ofició el jueves su primera misa en la catedral de Río Gallegos y ayer recibió al periodismo en la sede del obispado.

Jorge Ignacio García Cuerva ofició el jueves su primera misa en la catedral de Río Gallegos y ayer recibió al periodismo en la sede del obispado.

Considerado como un “cura villero” por haber cumplido durante muchos años misiones pastorales en barrios pobres del conurbano bonarense, Jorge Ignacio García Cuerva nació hace 50 años en Río Gallegos, pero siendo muy niño se trasladó con sus padres hacia Buenos Aires.

El jueves ofició su primera misa en la Catedral “Nuestra Señora de Luján y ayer brindó su primera conferencia de prensa en la sede del Obispado de la diócesis, cuya jurisdicción comprende a las provincias de Santa Cruz, Tierra del Fuego y el sector antártico argentino.

Se supo que fue sacerdote durante 20 años en dos barrios muy pobres en la diócesis de San Isidro y pastor en el conurbano bonaerense, si bien había nacido en Río Gallegos “solo viví aquí hasta que tenía dos años ya que mis padres emigraron a Buenos Aires y por lo tanto tengo que volver empezar a caminar y a conocer”.

En consecuencia, se sinceró diciendo: “no porque haya nacido aquí significa que conozca la realidad patagónica”.

“El papa Francisco insiste en que la Iglesia tiene que ser como un hospital de campaña que reciba a los heridos de la vida para curar heridas, sin preguntar y sin juzgar”, subrayó en clara alusión a la pobreza.

Y enfatizó: “estar cerca de los pobres no es un tema de izquierda o de derecha”, para advertir que su misión no está relacionada con alguna ideología política.

PRIMERA MISA

García Cuerva se sintió profundamente emocionado el jueves por la tarde cuando ascendió al altar de la catedral “Nuestra Señora de Luján”, ubicada en pleno centro de Río Gallegos, acompañado por el padre Miguel Robledo.

Les dijo a los cientos de feligreses que asistieron a la misa que por esas cosas de “los misterios del camino de Dios” él había sido bautizado en ese lugar y que esos caminos “hoy ven venir a su hijo convertido en obispo”.

Antes del oficio religioso había visitado la Unidad Penitenciaría Federal (U15) y ayer tenía previsto hacer lo propio a la Alcaidía Policial y más tarde oficiar otra misa en el Santuario San Cayetano.

Fuente El Patagonico

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