«Cuando terminaba de leer su tercer libro La Patagonia Rebelde creo que fue allá por 1985. Abracé esa noble causa que de a poco gracias al compromiso de trabajo con Ana Maria Urricelqui fuimos abriendo camino con ese primer y humilde proyecto de colocar una cruz para aquellos gauchos que anónimamente entregaron su vida o más bien dicho le arrebataron sus vidas en esas Huelgas Rurales del año 1921 por pedir apenas unos mínimos derechos. Pero nunca había estado en mi mente conocer personalmente, charlar o intercambiar opinión con ese gran autor.

La primera vez que lo vi no tuve duda de su hombría de bien y envidio su capacidad de lucha. La exposición a la que se sometió en tiempos que era difícil hacerlo. Sufrió cárcel y exilio por hacer conocer una verdad que había quedado sepultada como tantos cuerpos anónimos.

Creo que entrego todo de el. Nada le podemos reclamar. Sólo pedir a dios nuestro señor lo tenga sentado en el sillón de los justos.

QEPD. Sepan familiares, amigos y el mundo entero que aquí en Jaramillo, los pagos de Facón Grande, queda un pedacito de su alma y corazón. Gracias Osvaldo!!!»

Adriel Gallardo.

Jaramillo 25.12.18

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