Dos suboficiales de las Armada que  presentaron declaración testimonial en el Juzgado Federal de Caleta Olivia por haber participado de un curso de instrucción a bordo del submarino ARA San Juan, revelaron que por comentarios que escucharon de tripulantes de la dotación estable, el estado del sumergible no era óptimo. En tanto, la búsqueda ingresa a una etapa clave ya que a mediodía de hoy, el buque de Ocean Infinty podrá proa hacia un área ubicada frente a la Península Valdés.

 

 

En sendas audiencias se presentaron Carlos Flores Mamani y Luciano Farías Pérez ante la jueza Marta Yáñez, secretarios de la magistrada, el fiscal Lucas Colla y una de las abogadas querellantes que representa a un grupo de familiares, Lorena Arias, la cual arribó desde Buenos Aires.

Ambos marinos revisten el grado de cabo primero; el primero es un operador de sistemas de computación y el segundo pertenece al escalafón de servicios, desempeñándose como cocinero.

Ellos navegaron durante cuatro días a bordo del ARA San Juan a mediados de agosto, como parte de un curso de aspirantes a submarinistas, por lo cual ahora queda claro que esa fue la anteúltima misión que tuvo el sumergible.

Si bien ninguno reportó ante la justicia haberse enterado de alguna falla operativa en ese viaje, revelaron que por comentarios que escucharon de varios miembros de la dotación regular que el estado de la nave no era el óptimo.

No pudieron obtenerse mayores precisiones de sus declaraciones, salvo que se mostraron consternados por  la pérdida de sus camaradas, manifestado que se entraron de la infausta noticia cuando se encontraban en Mar del Plata.

Tiempo Sur

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