Luego de participar en la reunión por la confección del convenio colectivo de trabajo en salud, APROSA dejó en descubierto al gobierno, quien finalmente admitió que abrió la paritaria central para abordar lo de salud, por el “pedido” de un grupo de trabajadores,  quebrando de esta manera, los resortes institucionales y sindicales, con el objetivo de no abrir la paritaria de salud. Con esta coartada, los profesionales de la salud recibieron una oferta que jamás tuvo la legitimidad de las bases y que lejos está de ser una propuesta equilibrada para atender las necesidades salariales del conjunto.

La semana pasada, APROSA fue convocada a la capital provincial para seguir trabajando en el armado del nuevo convenio colectivo para salud. Allí en primer lugar el doctor Fredy Sanchez Céspedes, en calidad de representante por los profesionales de la salud, durante su alocución hizo referencia a la necesidad de no seguir dilatando más con los tiempos para concluir este documento y por otra parte, le reclamó al gobierno de no permitir a APROSA discutir las mejoras salariales, lo que significó dejar sin voz a los afiliados y profesionales de la salud.

En este marco, el gobierno torpemente dejó relucir que el motivo de tratar la oferta salarial para salud en la central obedeció, al pedido de una fracción de los médicos de Río Gallegos, lo que se utilizó como una “coartada para dejar sin negociación, al 99% restante de los profesionales de la salud en Santa Cruz”, que vienen reclamando desde principio de año por la apertura de su paritaria sectorial y con la presencia de APROSA para defender sus intereses y plantear los verdaderos reclamos.

Según se informó, a partir de este “infantil argumento” que el gobierno expresó para desprestigiar a la representatividad sindical de este gremio, APROSA está analizando todas las instancias legales para acudir y de esta manera, no dejar pasar por alto, este quiebre institucional de la Gobernadora Alicia Kirchner, que indudablemente ofendió la legitimidad que los afiliados le otorgaron al gremio.

Luego de dos años de congelamiento salarial, el gobierno fue preso de sus palabras y reflejó sus claras intenciones de no querer dialogar con APROSA, y lo más grave de todo, es que se utilizó politicamente el reclamo de este grupo de trabajadores de Río Gallegos que genuinamente pidio por una mejora, pero, sin saber, que la actitud dañina del ejecutivo era, exponerlos y absorverlos polticamente para perjudicar no a APROSA, sino a los miles de profesionales de la salud que quieren tener su paritaria propia pero que hoy se ven impedidos por una actitud egoísta de Alicia Kirchner.

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