Boquete en confitería.

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Una mañana de sorpresa para la confitería céntrica Pipí-Cucú, a la hora de llegada al local por parte de los dueños, se encontraron con un agujero en una de las paredes del local.

Cristian Aguirre, dueño del lugar, contó en entrevista con Voces y Apunte que «un joven hizo un boquete e intento ingresar. Cuando ingresó salto la alarma y tuvo que salir. Sucedió al rededor de las 3 de la mañana, si entraba se llevaba todo, por suerte anduvo bien la alarma, a esa hora no andaba nadie. No se llevó nada pero me rompió la pared. El boquete fue a la espalda de la oficina de turismo. Ese sector sector es oscuro, hace tiempo vengo hablando. Estoy desde la 6 de la mañana desde la comisaría. Esto nos deja un costo grande porque hay que arreglar el agujero y emplear otro sistema de seguridad porque parece que no alcanza».

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