El dolor debe movilizarnos ante la tragedia

1694

Como ustedes sabrán, por los hechos acontecidos públicamente, nos resulta muy difícil el poder expresarnos sobre el dolor institucional por la tragedia ocurrida en la ciudad de Bariloche.

Todos los integrantes de la comunidad universitaria somos padres, hermanos, primos, amigos y compañeros de quienes formamos parte de esta institución universitaria y de la sociedad en la cuál se encuentra presente.

Es necesario reconocer el no estar preparados humanamente para este tipo de tragedias que afectan la vida, porque nadie puede estar nunca preparado para la pérdida de un ser cercano, y menos de un joven que transita su espacios de formación en búsqueda del progreso personal.

Nuestra respuesta a la situación fue en primera instancia la búsqueda de Emmanuel, en segunda el acompañamiento a la familia y en tercer instancia el mantener informada a la comunidad universitaria sobre los acontecimientos que se presentaban en medio de una incertidumbre y premura indescriptible.

Podemos entender que gente que no sabia lo que estaba pasando se exprese disconforme con el accionar institucional, pero esas mismas personas deben reconocer su falta de información específica sobre el trabajo realizado con todas las fuerzas vivas, vecinos e instituciones de Bariloche, que desde el primer minuto nos acompañaron y guiaron en las acciones que debían realizarse para la búsqueda de Emmanuel.

El dolor que hoy invade a familiares, amigos y compañeros es algo que nos atraviesa de punta a punta, porque nosotros también compartíamos con Emmanuel el día a día.

Fue un estudiante que nadie en la Unidad Académica puede decir que no lo conoció ni compartió espacios con él. Un chico que se apropió de la Universidad como su segunda casa, que integró todos los proyectos extra curriculares que podía y que se involucró de lleno en la carrera que lo apasionaba.

Sus compañeros y docentes quieren recordarlo por su esfuerzo, su compromiso y dedicación, como un alumno que jamás buscó el camino fácil, que siempre busco distinguirse por su esfuerzo y compromiso por todo lo que encaraba.

Un joven participante que siempre daba sus posturas y mantenía las discusiones en el aula, que en los momentos fuera del aula cargaba a sus docentes y compañeros con el club de su amores River Plate,  del cuál estaba orgulloso de contarlo y mostrarlo.

Como institución nos queda un ejemplo de estudiante que se hace dueño del lugar en el que participa y que aprovecha al máximo los espacios que se crean para ellos, que se compromete, que sueña y crea en el ámbito en el cuál se siente cómodo.

El dolor nos atraviesa pero nos moviliza, no vamos a agachar la cabeza ni los brazos porque Emmanuel como cada joven de la UNPA se merece el mejor de nuestros esfuerzos para el mejor de los recuerdos.

Comentarios

comentar