Huelga de hambre de presos en la alcaidía de Caleta Olivia

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Un grupo de once internos del Pabellón N° 1 de la alcaida policial de esta ciudad se declararon a principios de esta semana en «huelga de hambre seca», en demanda de mejores condiciones de habitabilidad y de trato del personal de guardia para con sus visitas e incluso amenazaron con coserse los labios si no se accede a sus demandas.

Sus familiares señalaron a algunos medios periodísticos locales que solo cuentan con un inodoro en el pabellón, que la higiene del lugar de encierro es deficiente y que la huelga “seca” implica que no solo no comen alimentos sino que tampoco ingieren agua ni otras bebidas.

Contrariamente a esos dichos, fuentes policiales dijeron a El Patagónico que si bien están rechazando la comida que se ofrece a las personas privadas de la libertad, tanto en la alcaidía como en comisarías los internos del Pabellón 1 aceptan recibir la que traen sus propios familiares y el personal de guardia no opuso restricciones a ellos para evitar inconvenientes.

También revelaron que esta situación se originó el martes cuando todo el grupo pidió ser trasladado de manera alternada hasta el Juzgado de Instrucción que se encuentra de turno por la feria judicial de verano, a fines de presentar un habeas corpus con el objetivo antes mencionado.

En ese punto trascendió que el impulsor de la medida de fuerza habría sido un detenido que es oriundo de Río Gallegos, pero provino trasladado desde de una comisaría de Pico Truncado, identificado como Julio Durán, sobre quien pesa una causa de robo calificado.

Se dijo también que como consecuencia de la presentación legal, la justicia requirió informes sobre horarios de visitas; modalidad de las requisas a las mismas; condiciones de habitabilidad y todo aquello que tenga que ver con sistema de seguridad interna.

Pero además las mismas fuentes aseguraron que los internos incluyeron en sus demandas que se les provea un lavarropas, un secarropas, un televisor de 50 pulgadas y una play station, en tanto hasta ayer no se tenía constancia de que alguno de ellos se hubiera cosido la boca.

Fuente: El Patagónico.

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