El escritor Martín Kohan habló con Tarde para Todo, por Frecuencia Patagonia 99.3, sobre el caso Maldonado, sus implicancias políticas y su tratamiento mediático. Llamó a salir de la polarización K – anti K y a tomar consciencia de la seriedad que tiene el caso en el contexto democrático actual.

Martín Kohan, escritor y profesor de crítica literaria

Martín Kohan es profesor universitario de teoría literaria en la Universidad de Buenos Aires, la Nacional del Arte y la Di Tella. Como escritor tiene en su haber importantes textos de ficción como: La Perdida de Laura (1993), Dos Veces Junio (2002), Museo de la Revolución (2006), Ciencias Morales (2007), Cuentas Pendientes (2010), Bahía Blanca (2012), Cuerpo a Tierra (2015), y Fuera de Lugar (2016). También ensayos como Narrar a San Martín (2005), El País de la Guerra (2014), Ojos Brujos (2015), entre otros. Espera publicar a fin de año 1917, un compilado de textos sobre las figuras de la revolución rusa.

Martín Kohan no duda en pararse por fuera de la polarización k-anti k para hablar sobre el caso Santiago Maldonado y plantea que esta mal llamada grieta nos impide poder pensar la realidad argentina a cada paso. Frente a esta dicotomía entiende que lo que pueda haber pasado con Maldonado tiene una gravedad tal que llega a una tara colectiva que nos viene mortificando hace años ya que todo parece encajar en una dicotomía reductiva y una fijación.

Es interesante posicionarse en otro lugar para poder observar lo que Kohan expresa como la irresponsabilidad  alarmante del Estado frente a la gravedad política que tiene el asunto. «Se dice cualquier cosa con tanta facilidad frente a una familia que espera respuestas», disparó el escritor para quien a nivel político debería haber una preocupación mayor. «Al tomar la palabra públicamente hay una responsabilidad. El modo obstinado en que Patricia Bullrich descarta la hipótesis de responsabilidad de gendarmería es gravísimo. Esta hipótesis fue postergada y obstruida por la obstinación de la Ministra en el programa de Mirta Legrand», marcó y planteó a la mesa de los almuerzos y las cenas como el universo de discurso político mediático en que estamos inmersos.

Así, arremetie contra los dichos mediáticos de funcionarios del gobierno nacional y plantea que solo hay frases hechas, torpes y huecas del recurso del «slogan», una forma de comunicar que está lejos de la tradición de consigna política como condensación de sentido en busca de una potencia de significación simbólica. «Con benevolencia, podemos pensar que están lobotomizados producto de las frases hechas de Focus Group. Sin benevolencia, que nos están tomando por imbéciles», expresó.

Sobre esta polarización en la discusión política de Argentina, plantea lo que sucede en el país es un entramado complejo, que las visiones del mundo no son solo dos.  Pero que se ha vuelto casi imposible salir de ahí porque cuando uno quiere tomar una posición la máquina de clasificación comienza a funcionar y si hablas de Maldonado te tiran a Nisman y viceversa. Se trata de la grieta, dice Kohan: «una categoría inventada por el propio Jorge Lanata en una presentación de los Martín Fierro. Un gaucho que va a combatir con los indios a la frontera y un sujeto literario retomado por los cánones de la literatura y, ahora, la televisión», aclaró. Se trata de un dispositivo para no entender nunca nada, para no avanzar en la investigación sobre qué sucedió con Santiago Maldonado, agregó.

Por último, el escritor se refirió a la consigna «Macri vos sos la dictadura», que se corea en las marchas, y se mostró en contra por lo que supone respecto de la dictadura y de la democracia. «La homologación de Macri con la dictadura me parece de una torpeza conceptual muy grande. Se puede cuestionar un plan económico, un criterio de concepción de relaciones de poder, eso es razonable. La identificación Macri-dictadura es errónea respecto de algo importante referido a lo que la dictadura militar supuso. Con ese tipo de analogías debilitamos conceptualmente el carácter atroz que la dictadura miliar significó, que no se compara con lo que Macri pueda decir o hacer», dijo. «Pensar que algo atroz como que la represión nos iguala con la dictadura es no admitir que estas cosas, que rechazamos, pueden ocurrir en democracia y que esta puede tener también un carácter represivo. Nos quitamos la necesidad de poner en discusión qué democracia tenemos y que democracia queremos: Macri no es la dictadura sino un tipo de democracia», cerró.

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