En medio de un grave conflicto social e institucional, en Santa Cruz hoy circula un dato alarmante. Si se suman los 40 días de clase perdidos en 2015, los más de 95 de 2016 y los de este año, donde prácticamente las clases no comenzaron, la suma indica que fueron en total casi 180 los días perdidos en poco más de dos años. Es decir que en ese corto tiempo, los alumnos santacruceños perdieron prácticamente un ciclo lectivo completo.

Foto de archivo

Esta huelga docente prolongada, presente hoy en la provincia, no es novedad: el año pasado se perdieron 90 días en la mayoría de las escuelas provinciales y algunos días más en ciertos municipios por conflictos locales. Si se tienen en cuenta solo los días de clase perdidos en 2016 y los de 2017, podemos alcanzar la cifra de 140 días de clase perdidos, sobre 230 posibles, solo desde que asumió la gobernación Alicia Kirchner.

Esto provocó que a fines del año pasado, el ministro Esteban Bullrich anticipara que el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación podría no validar los títulos que emitiera la provincia ese año: “Si hay chicos que no aprendieron lo que tenían que aprender, tienen que aprenderlo. El problema es que si le das el título secundario a quien tuvo 90 días de clase y va a la universidad, no va a entender nada”, decía Bullrich a LA NACION.

Desde 2015, los alumnos de Santa Cruz perdieron un año lectivo completo por los paros

Durante el verano hubo algunos intentos de recuperación de días perdidos con una experiencia de “escuela de verano”, que también se desarrolló con complicaciones, para cumplir con la Ley 25.864 que indica en su articulado la obligación de recuperar los días perdidos hasta garantizar el piso mínimo de 180 días de clase.

Muchos padres llevan a la justicia sus reclamos para que la provincia garantice la escolaridad de sus hijos. Algo que tampoco es nuevo, ya que en 2015, un grupo de padres de El Calafate y Río Gallegos llevaron adelante una demanda contra la provincia por no garantizar el servicio educativo. Se calcula que ese año fueron 40 los días donde el sistema no dictó clases.

La provincia demanda a docentes

Los incidentes producidos el sábado en Río Gallegos, frente a la residencia de la gobernadora Alicia Kirchner, la llevaron a presentar una denuncia penal contra los manifestantes por “daños, atentado al orden constitucional, sedición y violación de domicilio”.

Entre los manifestantes se encontraban muchos docentes que, al igual que el resto del sector público, atraviesan una crisis sin precedentes. De hecho aún no cobraron el salario de marzo, en medio de una disputa sin solución que plantea la paritaria provincial, donde el escaso 3% ofrecido por la gobernadora avivó una serie de paros docentes y de auxiliares que generó que prácticamente este año no hayan comenzado las clases en todas las escuelas públicas Santa Cruz.

Siguen los paros

Ayer, la Asociación Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET) anunció que las asambleas de base definieron prolongar las medidas de fuerza provinciales con un paro de 120 horas. Además, la Asociación de Docentes de Santa Cruz (Adosac) dio a conocer, luego de la realización de un congreso en Río Gallegos, dos medidas de fuerza. Por un lado la concreción de un paro de 24 horas, junto a la Mesa de Unidad Sindical (MUS) y la CTA Autónoma Santa Cruz, en repudio a la reciente represión. Y por otro, Adosac continuará con las medidas de fuerza y dictó otro paro de 120 horas. Todos los gremios docentes están reclamando el pago de los salarios de marzo y la reapertura de las paritarias provinciales, interrumpidas por el retiro del gobierno provincial del diálogo.

Directivos de escuelas y una protesta inédita

Ayer el sistema educativo santacruceño amaneció con un hecho inédito: los directivos de las escuelas decidieron entregar las llaves de los establecimientos a la Dirección de Enseñanza Primaria. La medida no solo está relacionada con la falta de pago de los haberes sino también por la falta de atención de parte del gobierno a las necesidades de las escuelas. El paro de los auxiliares provocó la falta del mantenimiento e higiene que son indispensables para que los docentes que dirigen las escuelas puedan trabajar en las condiciones necesarias. Pero, también trascendió, la protesta se dio en repudio a la represión del sábado pasado.

Todo indica que en la provincia de Santa Cruz las familias tendrán que seguir esperando una solución para que sus hijos tengan clases con normalidad. Algo que, por el momento, pocos visualizan como algo cercano.

Fuente: La Nación

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