El pasado jueves los proyectos Cerro Negro, Don Nicolás y Cerro Moro analizaron la posibilidad concreta de cesar temporalmente sus actividades debido al bloqueo que el personal de la construcción lleva adelante mediante el cual se impide normal intercambio de los turnos de los mineros y desarrollo de las tareas.

 

Pero no es el único impacto, el presidente de la Cámara de Proveedores Mineros de Santa Cruz (CAPROMISA) Mauro Suarez señaló que con los piquetes  “se pierden oportunidades de trabajo, además de que hay gente que como en oportunidades anteriores ha quedado varada en los proyectos. Es un perjuicio para todos los que intervienen en la actividad, en ocasiones anteriores llegamos a tirar hormigón elaborado que no se pudo trasladar a tiempo y ésas son perdidas que se pueden evitar”, dijo.

 

Sin embargo, desde otros sectores de la industria minera de Santa Cruz hicieron saber a esta Agencia de Noticias, su malestar e incomodidad ante lo que definen como una postura “tibia” por parte de CAPROMISA, quien dio a conocer que demandará una mesa de trabajo a la cámara de empresarios (CAMICRUZ) para buscar un consenso con UOCRA.

 

El malestar crece entre distintos actores de la actividad porque a su entender, si la cámara de proveedores equiparara los esfuerzos que cotidianamente realiza en defensa de las contrataciones para sus asociados, con idénticos esfuerzos para buscar una resolución firme y concreta de esta situación, las medidas que el gremio de la construcción está llevando a cabo tendrían menor cabida en el escenario minero santacruceño y en consecuencia se lograría en el corto plazo una solución más inmediata al conflicto. Sin embargo, con esa búsqueda de consenso, se consiente indirectamente a un gremio como UOCRA, que siempre ha optado por implementar mecanismos coercitivos en sus actos, en lugar de promover la paz social y el bienestar de los trabajadores.

 

El conflicto abierto por UOCRA contra las operadoras mineras tuvo su primer capítulo semanas atrás, cuando mediante el mismo accionar el sindicato de la construcción buscaba torcer las decisiones tomadas desde el seno empresarial.

 

En ése escenario, la Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción (SITRAIC) decía del gremio que lleva adelante Cristian Salazar  “permanentemente va en contra del trabajador,  porque cuanto más precarizado esté el personal es más conveniente para ellos” y señaló que “la base del problema radica en que los trabajadores de la construcción pasarían a planta permanente en la actividad minera. Se trata de empleados que vinieron con empresas como Skanska, Burgwardt, y ahora se quedarán para el mantenimiento de los yacimientos”

 

Agencia de Noticias Mineras

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