Si hay un símbolo del fracaso de una gestión gubernamental es el hecho que su sociedad anhele los tiempos idos, los viejos tiempos y proclame convencida que los tiempos pasados fueron mejores.

Esto está sucediendo en varios aspectos que hacen a las relaciones sociales de la comunidad.

Y aspirar al pasado, el pretender volver a él  es entender que el futuro es retornar, el porvenir es regresar, cuestión que nos ubica en el plano de una tremenda contradicción; pues la evolución,  el progreso y el andar por la vida evolucionando hacia un futuro superior es parte de nuestra razón de ser, es de nuestra naturaleza humana. No es natural que para evolucionar sea preciso involucionar.

Evolucionar al pasado es –sin dudas- una paradoja resultante de una tremenda frustración.

Pues bien: a pesar de esta flagrante contradicción he podido comprobar que los santacruceños en general y los caletenses en particular anhelan vivir como antes porque vivir como antes, sin dudas, es la manera de “vivir mejor”.

Y no es que los santacruceños, ni los caletenses estemos todos trastornados y como en las películas de “volver al futuro” al modo de Mc FLY anhelamos regresar al pasado por una serie de curiosidades científicas; no. Se pretende volver simplemente porque se entiende que estábamos mucho mejor en el tiempo que dejamos, que en el tiempo que estamos y-especialmente- a los tiempos por venir, a los que nos pretenden llevar a patadas en el culo.

Y esto es decepcionante porque es la esencia de la desesperanza. Porque es cierto que una comunidad puede soportar períodos de angustias y tribulaciones cuando entiende que sus esfuerzos se verán coronados con un futuro mejor; la historia del país y de la humanidad está plagada de testimonios de luchas esperanzadoras. Pero nadie está dispuesto a ningún sacrificio cuando no está en claro adónde lo conducen, no cuando no se puede vislumbrar “la luz al final del túnel”.

Los judíos estuvieron 40 años dando vueltas en el desierto porque sabían que a su final estaba la Tierra Prometida. A ninguno se le ocurrió nunca retornar al pasado, el volver a Egipto.

Esto pasa cuando se defrauda la voluntad electoral y en el momento en que las victoriosas nuevas autoridades no hacen otra cosa que lo mismo que hacían las derrotadas viejas autoridades. Esto tiene un nombre apropiado, se denomina “profundizar el modelo”  porque para que Caleta Olivia salga del pozo en que evidentemente la dejaron los que se fueron, lo primero que tienen que hacer los que vinieron es dejar de cavar.

Se sigue cavando en la irresponsabilidad del continuismo.

Se sigue cavando en la mentira.

Se sigue cavando en la soberbia.

Y mientras se siga cavando, el pozo en el que desde hace 25 años los K nos viene metiendo el Kirchnerismo  se seguirá ahondando por lo cual, a medida que pasa el tiempo, cada vez nos costará más salir. Y es que la sociedad percibe claramente que en vez de estar subiendo, de estar escalando en calidad de vida, cada vez nos sumergen más en la ignominia gubernamental.

Y deviene entonces la nostalgia. Y los caletenses empezamos a añorar los “viejos tiempos”, relacionados con las “simples cosas”, como en los que había clases todos los días; como en los que –con limitaciones- teníamos agua suficiente; como en los que andábamos en nuestras calles sin necesidad de saltar arroyos de efluentes cloacales y sin hacer esfuerzos para no vomitar; cuando tirabas la cadena y te despedías de tus heces para siempre sin el riesgo de volvértelos a encontrar a la vuelta de la esquina; cuando ibas al hospital y te atendían; cuando no tenías que meterte en una trinchera para que te paguen tu magro sueldo; cuando salías a la ruta sin que tu viaje deba ser interrumpida por una innumerable cadena de piquetes de protestas; cuando ibas a la municipalidad y te recibían… en fin… eso: nada complicado: “Cosas Simples” son las que se extrañan cada día más.

La decadencia santacruceña que claramente se inició hace 25 años ha resuelto auto prorrogarse y no por imperio de su pueblo que en las últimas elecciones votó por el cambio, sino por una casta de dirigentes corruptos que no aceptan las reglas de la democracia y la Constitución, en complicidad con los jueces del Tribunal Superior de Justicia, que evidentemente no están dispuestos a aceptar  gobernantes que no sean Kirchneristas.

La oposición –empero- logró imponerse en municipios importantes (Río Gallegos, Caleta Olivia, San Julián, Pico Truncado y Las Heras) y a excepción del Municipio de Caleta Olivia, he percibido que nuevos aires –en más o en menos- se empiezan a respirar  en cada una de estas ciudades, esencialmente porque “el cambio prometido” no fue una ficción electoral y empezó a cristalizarse despaciosamente en cada una de las gestiones comunales.

En cambio en Caleta los aires que respiramos son los provenientes de los arroyos de mierda que circulan por sus calles.

Hablando de nostalgias, recuerdo ahora una excelente consigna electoral que –con muy buen tino- desde los paredones caletenses pregonaba:

“Si cambiás vos, cambia Caleta”

Ahora que Caleta ha cambiado, es hora de preguntarse: ¿CUÁNDO VAS A CAMBIAR VOS?

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