Sentencia por el crimen de Muñoz: fueron condenados Verón y Barría a 18 años y Narváez a 6

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El abogado de Barría, el Doctor Alberto Luciani adelantó que pediría la nulidad de la sentencia porque los Jueces no respetaron  el plazo de 5 días concluido el debate. Fue luego que este mediodía la Cámara del Crimen de Caleta Olivia se hiciera pública  la sentencia. Condenaron  a 18 años de prisión a Brian Alexis Barría y a Edgar Verón por ser coautores del homicidio de Jorge Muñoz, ocurrido en febrero de 2015. En tanto que Florencia Narváez (20 años) fue condenada a 6 años de prisión por considerarla «copartícipe primaria de robo».

 

Luego como defensor de Barría, el doctor Luciani adelantó que pedirá la nulidad de la sentencia ya que los jueces  excedieron los cinco días  previstos por el Código Procesal para dar a conocer la sentencia en un plazo de cinco días  luego  que finalice el debate. “Pusieron  como argumento que los jueces estaban en paritarias judiciales pero eso no lo contempla”, explicó “el código no establece excepciones por participaciones gremial.

Además cuestionó la sentencia al manifestar que no existen argumentos necesarios para condenar a su defendido ya que el otro condenado Verón dijo que no estaba Barría en ese momento por lo que considera que la sentencia es producto de la “presión social y no jurídica, cuando empezó el juicio sabíamos que tenía  un final anunciado.

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La sentencia

 

En la Ciudad de Caleta Olivia, Departamento Deseado, de la Provincia de Santa Cruz a los trece días del mes de septiembre del año dos mil dieciséis, siendo las doce horas, se reúne la Excma. Cámara en lo Criminal de la Segunda Circunscripción Judicial, integrada por los Señores Jueces, Dr. Juan Pablo OLIVERA, a cargo de la Presidencia y las Dras. Cristina de los Ángeles LEMBEYE y Laura Inés VALLEBELLA como vocales de la misma, ésta última en el carácter de subrogante legal, junto con la Señora Secretaria Dra. María José GARRIDO, a los fines de dictar sentencia en la causa caratulada: “BARRIA, Brian Alexis y otros s/inf. arts. 45, 164, 165, 166, 167 del C.P.”; Expte. N° 4.057/15 (Nº originario 13.610/15) y su acumulada por cuerda “BARRIA, Brian Alexis, FERNÁNDEZ, Leandro Ezequiel, OYARZÚN, Cristian Ismael y TRONCOSO, Cristian Emanuel s/inf.art. 277 inc.. 1º apartado c) inc. 2 C.P.”, Expte. Nº 3.987/14 (Nº del juzgado 12.539/14), originarias del Juzgado de Instrucción Nro. 2 con asiento en ésta ciudad, seguidas contra LEANDRO EZEQUIEL FERNÁNDEZ, de apellido materno Goycoechea, sin apodos, hijo de Luis Néstor y de Florangel Marion, de nacionalidad argentina, instruido, sin apodos, de estado civil soltero,  nacido el día 30 de septiembre de 1.992 en la ciudad de Caleta Olivia, con último domicilio en Barrio Miramar, Azcuénaga Nº 487 de la localidad de Caleta Olivia, actualmente alojado en la Alcaidía de Caleta Olivia por otra causa, titular del D.N.I. Nº 37.337.617; BRIAN ALEXIS BARRÍA, de apellido materno CARCAMO, argentino, sin apodos, soltero, instruído,  empleado de plan social, nacido el 17 de septiembre de 1992, en Caleta Olivia, con último domicilio en Barrio Miramar, calle Estrada Nº 1010 de esta ciudad, actualmente detenido en la Comisaría Seccional Tercera de la ciudad de Caleta Olivia, titular del D.N.I. Nº 36.926.275; EDGAR EZEQUIEL VERON, de apellido materno RAMIREZ, de apodo «PINCHE CARNAL», hijo de Felipe y Adela, de nacionalidad argentina, instruido (cursó hasta 2º año de secundario en Corrientes capital), de estado civil soltero,  nacido el día 7 de diciembre de 1995 en la ciudad de Corrientes, Capital, con último domicilio en Barrio Miramar, Pje. Calafate Nº 1133 de esta ciudad, actualmente alojado en la Comisaría Seccional Tercera de la ciudad de Caleta Olivia, titular del D.N.I. Nº 39.193.505, y FLORENCIA ALDANA NARVAEZ, de apellido materno QUIROGA, de apodo «CHAMUYO», hija de Darío Israel y Marisa Antonia, de nacionalidad argentina, instruída, estado civil soltera,  nacida el día 12 de octubre de 1995 en la ciudad de Caleta Olivia, con último domicilio en Barrio 3 de Febrero, Pasaje «G» (no recuerda el número de la casa, alquilaba y vivía sola) de la ciudad de Caleta Olivia, actualmente alojada en la Comisaría Seccional Cuarta de la ciudad de Caleta Olivia, titular del D.N.I. Nº 39.205.893. Dejándose constancia de que intervinieron en el proceso el Sr. Fiscal de Cámara Dr. Carlos Rubén REARTE y los Dres. Marcelo Ricardo PALENQUE, Marcelo Urbano QUINTEROS y Alberto LUCIANI como Defensores de quienes fueran traídos al juicio.-

Y RESULTANDO:

Que arriban ambos legajos a este Tribunal en virtud de los requerimientos de elevación a juicio de fs. 151/153 (expte. 3.987/15) y de fs. 600/602 (parte querellante expte. 4.057/15) y de fs. 610/625 (acusación fiscal expte. 4.057/15).

La parte querellante de la causa Nº 4.057/15, al alegar mantuvo su hipótesis acusatoria y luego de valorar la prueba rendida en el debate y la que fuera incorporada por su lectura, acusó a todos los imputados traídos al juicio. Puntualmente expuso: “…A luz de las pruebas se encuentra acreditado que el día 1 de febrero de 2015, entre las 7 y las 7:30 hs. el menor Jorge Muñoz,  que se encontraba junto a sus amigos de entre 13 y 16 años, se acercaron a la remisería «4 de julio» buscando un remís; que había un remisero que se negó a llevarlos y se retiró del lugar; observaron que en la esquina de Mascardi y Bernardino del Hoyo, donde hay un semáforo, había un número no identificado de personas -pero superior a dos-; ante el temor a ser agredidos comienzan a irse en dirección contraria, hacia la esquina de Matheu y Progreso López y al llegar a la esquina observan que son seguidos y comienzan a acelerar su marcha hasta la esquina de Progreso López y Pasaje Algarrobo. Jorge Muñoz se retrasa con relación al resto, y en esos instantes Braian Alexis Barría toma una botella de cerveza y le impacta en la cabeza de Muñoz, que cae y recibe el ataque de los tres, Barría, Verón y Narvaez. Muñoz recibió tres impactos de botella en la cabeza además de patadas y golpes de puño, que le provocaron  traumatismo y luego su fallecimiento. Acto seguido, entre los tres -Verón, Barría y Narvaez-, se apoderan de la mochila, zapatillas, campera y cajón de cerveza que llevaba Muñoz. Durante el ataque que sufría Muñoz, Narvaez intimidaba a los amigos de Jorge, lo que fue de vital importancia, porque nadie pudo impedir el accionar homicida. Da por acreditados los hechos por los dichos de los propios imputados Narvaez, dijo que lo que relata les concernía a Barría, a Verón y a ella únicamente «…nosotros bajamos, fuimos por el semáforo como yendo a la remisería, ellos venían de frente como del kiosco Rober, ellos bajaron por la calle que baja para la parada de colectivo… una de las pibitas se da vuelta y me empieza a decir cosas… yo le respondía a la chica y ella me respondió, ahí se metió otro, no era Jorge… ahí bajó Bebe corriendo antes que yo y agarró una botella azul y se la rompió en la cabeza… Verón le sacó la campera, yo le saqué las zapatillas, agarré el cajón y me fui…”, esto en la declaración indagatoria del 6 de febrero de 2015, y  que coincide con lo manifestado ayer en la reconstrucción. Verón al brindar indagatoria en el Juzgado dice «que se cruzó con Barría y Narvaez, que la chica se quería ganar un cajón…». Resultan muchas coincidencias entre las declaraciones de Narvaez y Verón. En el debate Verón dice que él le pegó un botellazo, intentado deslindar la responsabilidad de Barría, con quien actualmente comparte actividades en la Seccional 3º, evidentemente hay una estrategia de la defensa. Barría siempre se reservó el derecho de declarar y en el debate sólo manifestó que fue a “Mi China”, donde estuvo con Verón y luego se fue a su casa a dormir. El testigo Sridi dice que vio a tres personas -dos hombres y una mujer- y  un muchacho tirado en el piso, en la reconstrucción se pudo ver que la ventana de este testigo está muy cerca. Los amigos de Muñoz fueron claros y coincidentes, también en el temor al declarar contra gente del Barrio Miramar, coincidentes en describir a alguien robusto, de buzo rojo, piel morocha; la identificación coincide con la descripción de Barría pero no con la de Verón. Brisa dijo que Barría pegó el botellazo, que tenía  buzo rojo, y era morocho. Que Jorge no pudo defenderse, y fue coincidente Tamara, en cuanto a que eran tres y después aparecieron más chicos. El informe del Forense dice que Jorge tenía trauma grave de cráneo que estuvo internado y falleció por esas lesiones y que no presentaba lesiones de defensa, por que no pudo, fue atacado alevosamente. Las lesiones producidas por Verón y Barría causaron la muerte de Muñoz,  Narvaez fue el elemento gravitante para permitir la conducta desplegada por Verón y Barría.. Queda clara el actuar dirigido a causar un delito que desplegaron los tres, lograron el objetivo de matar a Jorge Muñoz y procedieron a apoderarse de sus pertenencias, queda claro que había un acuerdo previo entre los tres de atacar, hacia donde dirigían su conducta y en ese sentido actuaron. Por lo dialogado con la familia esta querella peticiona Braian Alexis Barría sea condenado como coautor del delito de Homicidio en ocasión de robo, a la pena de 20 años de prisión, que Edgar Verón sea condenado como coautor del delito de Homicidio en ocasión de robo a la pena de 20 años de prisión y Narvaez sea condenada como partícipe necesaria  del delito de Homicidio en ocasión de robo a la pena de 20 años de prisión, todos más las costas del proceso…”.-

Por su parte la acusación fiscal, en el primero de los legajos se les imputó a los encausados Brian Alexis Barría, Leandro Ezequiel Fernández, Cristian Isamel Oyarzún (no habido) y Cristian Emanuel Troncoso (probado); el delito de encubirmiento previsto por el art. 277 del C.P. (Expte. 3987/15).-

Respecto de la causa principal, les imputó a Brian Alexis Barría, Edgar Ezequiel Verón y Florencia Aldana Narváez el delito de homicidio  en ocasión de robo previsto por el 165 del C.P.-

Que en oportunidad del cierre de la audiencia de debate, el Sr. Fiscal de Cámara, Dr. Carlos Rubén Rearte, consideró probados los hechos tal como fueran narrados en los  requerimientos de elevación a juicio realizado por el Sr. Fiscal de grado.-

Al concretar su alegato, en relación al hecho que sustenta el  expediente 3987/15 dijo: “…El hecho que se les atribuye ocurrido el 8/7/14, hs. en momentos que Leandro Fernández y Braian Barría circulaban en un Ford Ka, propiedad de Oyarzun con otros dos masculinos y fueron interceptados en calles Jordán y San José Obrero por personal policial y al ser detenidos opusieron resistencia, fueron detenidos y por su actitud y por datos de investigación, se hace una requisa judicial y en el vehículo que circulaban había un bolso negro con CPU y elementos de procedencia ilegal que habían sido sustraídos del CIC Virgen del Valle, reconocido por el Director de ese lugar, Mauricio Ruíz. En relación a esta causa se ha incorporado una serie de elementos probatorios para dar responsabilidad; Barría reconoció el hecho atribuido deslindando responsabilidad a los otros, Fernández negó su participación, pero existen elementos suficientes apara atribuirles responsabilidad a ambos. Del testimonio del Oficial que llevó a cabo investigación, Pablo Méndez, surge que Fernández conocía de la existencia de esos elementos, por las circunstancias de circular en ese vehículo juntos, por el vínculo personal,  por querer darse a la fuga, ello denota el claro conocimiento por los hechos que se le atribuyen. Se les debe atribuir  el delito de encubrimiento, art. 277 inc. 1 ap -c-…”.-

En punto a la acusación de la causa principal, sostuvo la base fáctica contenida en el requerimiento de elevación a juicio manteniendo a su vez, los alcances de la participación atribuida a cada uno de los imputados. En la oportunidad, dijo: “…En relación al hecho que se le atribuye a Brian Alexis Barría, Edgar Ezequiel Verón y Florencia Aldana Narvaez ocurrió el día 01 de febrero de 2015, entre las 7,00 y las 7,30 hs. en cercanías de la calle Progreso López casi esquina Castelli de esta ciudad. Que los imputados, advirtiendo la presencia de un grupo de jóvenes en la remisería que se ubica detrás de la Escuela Nº 36, entre los que se encontraba Jorge Muñoz, Daniel Reales, Brian Varas, Brisa Velazquez, Pamela Chaile y Celina Vergara, se dirigieron al lugar con intención de agredirlos y sustraerles sus pertenencias. El grupo de Muñoz se retira de la remisería caminado por calle Progreso López. Barría y sus acompañantes comenzaron a seguirlos, logrando interceptar a Jorge Muñoz. En esas circunstancias de tiempo y lugar, Barría mediante la utilización de una botella de cerveza, le propinó tres golpes aproximadamente en la cabeza a Muñoz, además de patadas contando con la colaboración de EDGAR VERÓN que también golpeó a Muñoz, procediendo a sustraerle un par de zapatillas Nike, una mochila Adidas, una campera y un cajón de cerveza que Muñoz llevaba. Mientras ello ocurría, FLORENCIA NARVAEZ mantuvo a distancia al resto de personas que acompañaban a Muñoz arrojándoles piedras y términos amenazantes expresándoles que se retiraran por que si no iba a efectuar disparos de arma de fuego, evitando de tal forma que le presten auxilio a Muñoz, quien por golpes propinados por el accionar de Barría y Verón sufrió un trauma grave de cráneo, fue intervenido quirúrgicamente, lesiones que le produjeron el fallecimiento el día 4 de febrero de 2015…”.-

A continuación la Fiscalía, analizó el descargo de los imputados y su vinculación con los elementos de cargo. Allí sostuvo: “…Los imputados tuvieron distintas posiciones, por un lado Verón durante la instrucción hizo un relato amplio de lo ocurrido, que fueron con Narvaez y que fue con intención de agredir y sustraer y que también participó Barría, propinando golpes. En el Debate deslindó toda responsabilidad de Barría y se hizo cargo él. Braian Barría en instrucción no declaró y sí lo hizo en el debate, referenciando que se dirigio a Mi China, al pasaje donde estaban reunidos y luego se dirigió a su casa, que fue objeto de diversas torturas, durante su detención, que le decían que se tenía que hacer cargo. Distinta fue la situación de Narvaez, que tuvo un relato coherente en Instrucción y en el Debate, expresó que ese día venía caminando con Verón y fue bardeada por una de los chicas del otro grupo y los comenzaron a perseguir y en cercanías de una casilla, Barría le tira a Muñoz una botella y luego lo golpean con patadas y golpes de puño. Que le sustraen distintos elementos como mochila, campera y zapatillas. Existen elementos suficientes de prueba para dar responsabilidad a los tres con distintos grados de participación, pero que se encuentra acreditada la participación de todos. Los testimonios evidencian un discurso común sobre los hechos acontecidos en forma previa al resultado. Todos los del grupo de Muñoz fueron contestes en su declaración y en la reconstrucción, coincidieron que venían de la fiesta, que fueron a buscar un remís a la remisería 4 de julio y que vieron personas que venía caminando de Matheu y Bernardino Del Hoyo, referenciaron distintas cantidades de personas, y ante esa actitud amenazante procedieron a retirarse del lugar para ir hacia la calle Progreso López, que nunca agredieron a Narvaez como ella lo expresa. Que luego comenzaron a correr unos más adelante otros más atrás, Brisa cerca de Jorge ve que una persona lo agrede y luego se suman otras personas, que ellos no podían identificar a esas personas por la situación y los nervios, sólo identificaron a Narvaez, algunos por que la conocían, principalmente por cómo estaban vestidos. Que uno de ellos, Barría, poseía un buzo de color rojo, un jean, identificación que no sólo lo realizaron del grupo de Muñoz sino los del grupo de Barría, principalmente Troncoso. Los del grupo de Jorge declararon que el agresor era alto, morocho, de 1,76 mts.. Sólo podían dar las características físicas. Una testigo referenció que dos personas masculinas agredían a Jorge, y al caer este le sustrajeron sus prendas. Se sumó la actitud de Narvaez quien también ejerció una acción paralela a la de Verón y Barría, trató en todo momento de alejar al grupo de Jorge con términos amenazantes para que no ayudaran a Jorge, los términos amenazantes generaron temor que se referenció en este Debate. Fue una actitud que evitó que el grupo de estos cinco chicos pudieran brindar apoyo o colaboración o salvataje a Jorge. De los testimonios de Narvaez y Verón surge que los tres participaron durante el desarrollo de los hechos referenciados, no existen dudas sobre la participación de estas personas. Considera que los tres coimputados son responsables de los hechos. La calificación legal que se debe atribuir, es de homicidio en ocasión de robo a Barría y a Verón como coautores y a Narvaez como partícipe necesario; no hay dudas que ambos tuvieron la clara intención de robar el cajón de cervezas inicialmente y fue lo que hicieron durante los hechos, doblegar a Jorge para robarle, el cajón y elementos personales. El homicidio en ocasión de robo significa que la muerte se produce por la fuerza física utilizada para consumar el robo. En el desarrollo de los episodios resulta como consecuencia la muerte. En el caso de Narváez considero que la responsabilidad es menor por que se limitó a generar un cierto arco de protección, si bien existieron acciones para contribuir en el doblegamiento de Jorge, no fue de la magnitud de los otros. Los hechos por los que se requirió en instrucción son distintos, participación necesaria, fue determinante su acción de tratar de proteger a los coimputados para desarrollar la conducta que se les atribuye. No existen causales de antijuricidad, por los informes agregados en la causa los imputados se encontraban en uso de sus facultades mentales. Para la pena se tuvo en consideración como agravante el resultado, una persona joven a la que se le quita la vida, que pudo ser el hijo de cualquiera de nosotros .Como atenuantes se consideró las circunstancias culturales, sociales de los imputados, el estado particular de Aldana. Por ello acusa a Barría , Verón y Narvaez Homicidio en ocasión de robo, en el carácter de co-autores, y  como partícipe necesario a Narvaez. Que se acusa a Barría y Fernandez por el delito de  encubrimiento. Por el homicidio se requiere una pena de 16 años para Barría y Verón, y de 12 años para Florencia Narvaez. En el caso del encubrimiento un mes de prisión, para Fernández y que se lo declare reincidente. Asimismo pide unificación de pena Barría agregando, 15 días, solicitando una pena de 16 años  y 15 días , accesorias legales y costas del proceso…”.-

Corrida la palabra a las defensas comenzó haciendo uso de la palabra el Dr. Marcelo Ricardo Palenque, quien representa a los imputados Leandro Fernández (Expte 3987/15) y Edgar Verón (Expte 4057/15).-

Al contestar la acusación sobre Leandro Fernández dijo: “…En cuanto al delito de encubrimiento solicito la absolución por que no hay ningún elemento de prueba. Del relato surge que el auto lo maneja un amigo al que se sube y donde había una mochila de la que él no sabía su existencia ni los elementos. No es lógico preguntar qué se lleva en el auto al subirse, no alteró rastros, no adquirió ni pagó  dinero, para este delito se necesita un dolo especíafico, y  no hay elementos para señalar su existencia…”.-

En relación a su pupilo Edgar Ezequiel Verón comenzó su exposición concretándo un pedido de nulidad, al que luego adhirieran las restantes defensas. Así expuso “…En relación al hecho ocurrido el 1 de febrero de 2015, voy a ratificar el pedido de la nulidad de todo lo actuado que fuera  planteada en las cuestiones preliminares. Ello es así ya que como lo establece el art. 176 segundo párrafo Cod. Proc. Penal ningún funcionario policial podrá recibir declaración al imputado, solo podrán dirigirse preguntas para constatar su identidad, ello bajo pena de nulidad en caso de así no hacerse. Por lo tanto debe decretarse la nulidad de la confesión de fs. 116.  Informe policial que el mismo subcomisario Catrinao admitió en esta sala que se trató de una confesión.  Dijo en esta Sala que “… EN PRINCIPIO NO TENIAMOS NADA, SOLO UNA DECRIPCIÓN DE UN HOMBRE ROBUSTO, 1,70 DE ESTATURA , MOROCHO CON PULLOVER ROJO, Y DESCRIBE TAMBIÉN A UNA MUJER.» la investigación se basó justamente en una descripción que nada tiene que ver con mi defendio y con el hecho ilegítimo de recepcionarle la confesión a Florencia Aldana Narvaez, lo que motivó que mi defendido esté en juicio hoy.  Como ya he dicho el Juez de Instrucción a fs. 137/142 introduce una  prueba que a todas luces resulta nula de nulidad absoluta. Oportunamente solicité que se difiriera su tratamiento al momento de dictar sentencia, y lo hice justamente porque que no existe ninguna prueba incriminatoria contra mi defendido. Cosa que así ocurrió. Se podrá argumentar que mi defendido tal como él manifestó  se hizo cargo, pero este hacerse cargo no significa una confesión, ya que ni siquiera confesó circunstanciada y llanamente su culpabilidad ni relató cómo se desarrollaron los hechos. Y debemos recordar que todas las manifestaciones por él realizadas,  no fueron bajo juramento de ley. Entonces particularmente me pregunto cuál es la mentira y cuál es la verdad. Según la querella hay una estrategia defensista, aclaro que no la hubo, para lograr la verdad no se necesita una estrategia, su defendido se hace cargo, todo lo realizó en forma inconsulta su defendido. Y reitero la nulidad de todo lo actuado en virtud de que no se ha observado disposiciones prescriptas bajo pena de nulidad, tal como lo establece el art. 158 del C.P.P . es irregular  la declaración de Varas…”.-

                            Al abordar la cuestión de fondo, la defensa pública de Edgar Verón, rechazó la imputación, sin perjuicio de que aquel haya confesado la autoría material en el evento. En particular por considerar que no se trató de una confesión circunstanciada y argumentado como principal sostén que ningún testigo lo identificó en el lugar de los hechos. Así sostuvo: “…Debemos recordar que nadie esta obligado a acusarse, nadie puede ser obligado a declarar contra si mismo. Y evidentemente la única imputación que se le realiza proviene de los dichos de su coimputada, quien haciendo alarde de su sobrenombre, ha relatado en forma fantasiosa una intervención de mi defendido que no tuvo. Cabe recordar que la mentira del imputado vertida no puede ser utilizada como prueba de culpabilidad en su contra ni en forma directa que es prueba de su participación en el hecho que se le atribuye;  ni indirecta: prueba negativa sobre su personalidad, ni tampoco como circunstancia agravante en la mensuración de la prueba. En consecuencia será la mentira procesalmente inocua, neutra, teniendo valor cero como prueba de cargo. Cita Caferata Nores : Es obligación del Estado acreditar su culpabilidad y no las manifestaciones del imputado como medio de prueba. NO hay otras prueba s contra Verón. Por otra parte resultaba primordial  la presencia en estos estrados de la testigo María Laura González y en tal sentido debemos recordar la vigencia de Las “Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Procedimiento Penal (Reglas de Mallorca)” establece en la Regla Nº 29 que “si la comprobación de un hecho se basa en la percepción de una persona, deberá ser interrogada en el juicio oral. Este interrogatorio no puede ser remplazado por la lectura de un documento o declaración anteriormente escrita, se podrán utilizar en el juicio oral las declaraciones practicadas con anterioridad, siempre que hubiesen tenido lugar con intervención del defensor y se garantice a las otras partes la oportunidad de oponerse a la prueba aportada” Como dice Nanzer: “Aún el testimonio más sólido o convincente necesita “sine qua non” atravesar el tamiz de la confrontación para convertirse en sostén legítimo de la sentencia”. Ahora compulsando las pruebas colectadas nadie identifica a Veron en el escenario de los hechos, los reconocimientos en rueda de personas respecto de Veron resultaron negativos, pero si coinciden todos los testimonios que aparecieron un chico de 1,70 a 1,75 `pequeñas variaciones de los testimonios, robusto , morocho, con un pullover rojo con capucha y describen a Narvaez en el escenario de los hechos, admitido ello por la propia imputada. Los testigos dijeron: a- Brisa Ailen Velazquez “El que le pegó el botellazo era uno alto morocho, con pulover ancho color rojo con capucha y jean” en la rueda de Fs. 384: “no lo reconoce a Verón”. Celina Vergara en ésta audiencia, manifestó que en la esquina había 4 o 5 personas, pero los que los siguieron fue una chica y un chico, que fue quien le pegó el botellazo a Jorge y lo describe medio grandote, medio morocho y llevaba un pullover rojo. No vió a nadie con visera. No lo describe a mi defendido, ni vió quien le saca las cosas. En la rueda de reconocimiento obrante a fs. 385 no lo reconoce a mi defendido. Reales dijo en la audiencia que el tercero que vió era de la misma estatura que el de buzo rojo. Pamela Tamara Chaile,  dijo en la audiencia que no recuerda cuántos eran, pero recordó que el que le pega era alto y lo describe con buzo rojo, y dijo que la chica iba al lado del chico. En el reconocimiento en rueda de personas obrante a fs, 386 no reconoció a mi defendido. Varas: este testigo dijo que escuchó el impacto de la botella y cuando se da vuelta lo ve a Jorge tirado en el suelo. Describe a los agresores como de 1,70 y el otro morrudo o gordo. Estas descripciones no coinciden con la descripción de mi defendido. La querella al decir que fue un grupo de personas no identificadas, más de dos, tampoco identifican Veron.Los testigos refieren que detrás de este chico de pulover rojo y de Chamuyo Narvaez venían corriendo mas personas, unos hablan de dos otros de tres y otros de un grupo grande. Pero nadie identifica Veron en el lugar. Por lo que solicita la absolución de Veron por la calificacion dada, ya que si se lo condena no se logrará hacer justicia…”.-

A su turno el Sr. Defensor Dr. Marcelo Urbano Quintero, comenzó su intervención ratificando su adhesión a la nulidad articulada por el Dr. Marcelo Palenque, por los argumentos que oportunamente expuso al momento de volcar en el debate la cuestiones preliminares a éste; todo lo cual se tiene presente.

En relación a la defensa técnica de su pupila Folorencia Narváez, sostuvo: “…La Querella y la fiscalía no han podido describir el rol desplegado por su defendida, sólo frases sueltas. No cumple con la debida descripción del hecho que cada imputado debe tener. Todas las testimoniales de los chicos que acompañaban a Jorge, fueron coincidentes que enseguida corrieron, no tuvieron miedo con el botellazo, ese miedo ya lo sintieron antes al correr. Reales dice que venía con un cajón de cerveza, y con él, salió corriendo y llegó con él a la casa del amigo; que la chica tiraba piedras pero que no la recordaba, no manifestó por qué no defendió a su amigo, por que no se acercó a su amigo, él sabrá sus razones. De todas las testimoniales, la de la chica Velázquez, que es la única que se queda cerca de Jorge, dijo que todos salieron corriendo, los dos varones primero y luego las dos chicas y que ella quedó a unos cinco o seis metros y luego se retiró. También dijo que ninguno intentó ayudar a Jorge. Dijo que sintió temor pero que de la chica no sintió temor, sólo de los chicos. El rol que se pretende adjudicar a mi defendida no se encuentra en medida determinante. Vergara dice que los salieron a correr y corrieron, que Jorge quedó atrás con una amiga, no vio quién sacó las cosas, que corrieron una cuadra y media sin parar, lo que indica que Narvaez no la pudo amenazar. Chaile, quien ya la conocía a Narvaez, dijo que no vio que la chica le pegue, no sabe quién dijo que los iban a cagar a tiros, dijo que todos salieron corriendo; igual que Varas, que tampoco sabía cuánta gente había y que cuando llegó a lo de Alvarez, Reales llegó a los cinco segundos detrás de él, Reales había dicho que se quedó tirando piedras. Se debe valorar que todos los chicos eran amigos de la víctima y puede haber una subjetividad en el relato, por haberse sentido culpables. Es relevante el testimonio de Sridi, que no tiene relación con ninguno, quien vio por la ventana cuatro personas, una en el suelo, dos masculinos y un femenino, y no vio a su defendida tirando piedras o sacándole algo a la víctima. Entiende que existe dudas que su defendida halla tirado piedras o amedrentado, es falso que varias personas quisieron ayudar a Jorge y se les fue impedido por lo que la conducta de mi defendida no configura en una conducta del código penal. Son endebles los alegatos. En el domicilio de mi defendida, no había elementos de la víctima o el cajón de cerveza. Fue reconocida por Chaile, pero tenía problemas previos, no se encuentra acreditada la participación de art. 45 del C.P..En cuanto a la calificación legal, reitero que el código no da un concepto de autor, sólo señala lo establecido en el art. 45. La colaboración que supuestamente se le indilga no fue determinante para el hecho, la doctrina que aplica la fiscalía para acusar encuentra limitada y especifica los roles en nuestro código penal art. 46 y 47, doctrina expresada por Roxin y otros autores más. Esta doctrina del requerimiento y en esta fiscalía, debe ser aplicada en los limites de participación de Narvaez. Se investigan y se condena sobre hechos, el imputado a mi defendida no se encuentra configurado. Todos salieron corriendo del lugar de los hechos, cuál fue la ayuda prestada por su defendida, ninguna. En base a las palabras de querella y fiscalía, cúal era el plan común, sustraer el cajón y algunas pertenencias, ese plan cómun nunca fue causarle la muerte a la víctima. Jamás mi defendida acordó darle muerte a la vícitima no debe responder como los coautores del hecho, nunca tuvo el dominio del hecho, por que no participó y por que era mujer, no podía así detener esa agresión. La participación fue accesoria, no necesaria, por el art. 47 del C.P. debe cambiar la participación que la conducta se configure por que no conocía que los coimputados querían la muerte, a quién le servían las prendas sustraídas, a ella no. Solicito absuelva mi defendida en los terminos acusación y que califique la conducta por el  art. 47 C.P…”.-

El último de los defensores, Dr. Alberto Luciani, realizó su alegato final en beneficio de su representado Braian Alexis Barría. Atento la confesión y la elección del juicio abreviado como modo de conclusión en relación a la causa 3987/15, se limitó a fijar su postura en la restante causa.

Allí como primer cuestión técnica, ratificó la declaración de nulidad de la causa desde fs. 116, la que originariamente fuera incoada por la defensa técnica del co-imputado Verón; agregando que también resultaba nulo el alegato de la querella pues “…no tiene fundamentación en los hechos, no es adecuada, por la prueba producida en debate, no hay una valoración fundamentada, la ha basado en un análisis ligero de la pureba sólo en la confesión de Narvaez en instrucción y no tiene en cuenta sus variaciones, sólo toma partes generales y deshecha el resto. No tuvo en cuenta las falencias del relato de Narvasez, toma en cuanta declaración de Verón en instrucción pero no refiere al cambio.-Al pedir pena no hace valoración establecidas por los arts. 40 41,  es un pedido arbitrario y viola derechos de su defendido. Que comparte el pedido de nulidad efectuado por sus colegas que él ya lo había planteado. Sostiene en este proceso la nulidad planteada”.

Al valorar la restante prueba de cargo, expresó que: “…no hay testigos que señalen a Barría, sólo a uno de buzo rojo, morocho y difieren en la altura, dijeron 1,76 mts. y mi defendido no la tiene, morochos hay muchas personas. Ningún testigo lo pudo reconocer en rueda de reconocimiento de personas. Las personas individualizan el buzo rojo, pero discrepan con el resto de la ropa, Brisa dijo jean, Reales no concuerda la altura, dijo 1,76 que no es característica su defendido, Chaile, dijo jean azul, pelo lacio, Troncoso dijo que tenía Barría esa noche, compartió momentos previos, remera negra bermuda negra con verde y buzo rojo. No tenía el jean que dicen los testigos. Varas fue presionado por la policía y plantea nuevamente la nulidad de su declaración en la policía, no hay excusa. La madre fue clara en ese sentido que la llevaron y le hicieron firmar una declaración ya tomada. También planteo nulidad de reconocimiento fotográfico que hizo Varas por el  mismo motivo. Con la declaración de Catrinao surge que el reconocimiento se hizo sin cumplir los requisitos, se debe usar cuando no se puede ubicar a las personas. y Barría podía ser ubicado. No se efectuó con personas de similares características y Varas señaló que el reconocimiento fue direccionada hacia personas del barrio Miramar. El procedimeinto policial fue totalmente anómalo sin resguardo de los requisitos procesales, quizas por el tipo de causa. Si los actos no se cumplen con regularidad son nulos. La declaración de Varas complementada con lo que dijo la madre, surge que lo trasladaron en un móvil policial con dos policías y sin su madre, es nulo, que lo llevaron a hacer un reconocimiento en el barrio. Es un acto irregular. Dejo planteada la nulidad de su declaración y reconocimiento que realizó. En un primer momento reconoce a otra persona, María Laura González, como que había  participado, denota que Varas no estuvo siendo veráz o no tuvo una percepción correcta, tiene también problemas visuales, lo que descarta la correspondencia de su versiones con los hechos. La otra prueba, la declaración de Chamuyo Narvaez, como su sobrenombre lo indica denota, mentir, hablar de más, que fue lo que hizo en todo el transcurso del proceso y ayer en la reconstrucción. Habría que confrontar todas sus declaraciones, también acusó a otra persona, la menor Gonzalez, que luego se demostró que no estuvo en el lugar de los hechos. Que se presenta en sede policial y brinda una declaración nula por que es extrajudicial y sin presencia de defensor. Narvaez ya involucró a otra persona que no tenía nada que ver y así se demostró, cambiando la competencia del juzgado. Ya sus dichos han demostrado ser falaces, quizas si tuvo participación, así trate de aminorar su responsabilidad. Quizás su declaración fue viciada con el proceder judicial conforme lo dichos de los testigos y los imputados, el accionar irregular de la policía ha quedado probado. Su declaración de ayer dejó contradicciones, no ha sido coherente en todo el proceso. Dijo que la víctima y el resto la agredieron, eso no fue probado, dijo que no agredió a la víctima, que puso las zapatillas en el cajón para que no agredan víctima, que sólo tuvo actitud defensiva, que todo se desencadenó por la agresión de la mujeres que estaban con la víctima, lo que no se corroboró. Dijo que la menor la agredió y terminó dando una versión de que Barría tiró la botella al estilo bomerang, que golpea a Muñoz y eso lo hace caer . En sintesis, si se hubiera tenido en cuenta esa declaración debería ser prestada ante el juez, voluntariamente, y con sanidad mental, hay evidencia en la historia clínica del hosptial de esta ciudad, y como dijo ella estaba con carpeta psiquiátrica desde 2014 y que tomaba medicación psiquiatrica al momento de los hechos, corroborado por el Dr. Monzón. Debe haber concordancia de esa confesión con el resto de la prueba, lo que ha sido descartado. El otro elemento sostenido por las acusaciones son las declaraciones de Verón en instrucción, pero no tuvo en cuenta lo que dijo en el Debate, en relación a la responsabilidad de cada uno. Explicó que había una personas de buzo rojo pero que no era Barría, no hay evidencia de quien se está hablando, no se tuvo en cuenta el resto de la ropa, pantalón. quedó evidenciado que Barría no tenía jean al momento del hecho. No hay elementos para no creer a Verón para hacerse responsable del hecho, no hay evidencia que lo refute. Frente a dos testigos que individualizan a Barría, esto es Narvaez y Verón, no hay otra prueba objetiva que lo ponga en el lugar del hecho, no hay prueba de adn, dio negativo reconocimiento, no hay filmaciones. Hay falta de certeza. Está la mecánica del hecho descripta casi con precisión, pero discrepo con la valoración de la prueba, en cuanto a la autoría del hecho. No se puede condenar por sospechas o probabilidades, se deben despejar las dudas, se agudizaron durante el juicio. Para condenar a una persona hace falta despejar toda duda razonable, dado las falencias de la acusación no puede ser utilizado en contra del imputado. Pudo justificar prisión preventiva pero no condenar por el estado de certeza. En caso de su defendido él estuvo en estado de indefensión durante todo el proceso, no tuvo una defensa útil, no hubo acción defensiva en la causa. La gravedad de los hechos o repulsa social, no disculpa las falencias probatorias que violan los derechos de los imputados. Según la Corte la acción del defensor debe ser activa, no sólo se debe contar con abogado defensor. Los imputados expresaron sufrir gravámenes que no fueron investigados, por que solicito que se investiguen en otra causa independiente. Evidenciando el estado de duda que nos dan los elementos probatorios, que no arrojaron certeza de la participación de Barría, se debe aplicar el principio pro reo , por lo que solicito la absolución del mismo…”.-

Invitados que fueron los imputados a hacer uso de su derecho a dirigirse al Tribunal conforme el Art. 376 última parte del C.P.P., sólo lo hizo Florencia Aldana Narváez, expresando que “…Quiero aclarar que Barría ocasionó los golpes a la víctima. Barría le sacó la mochila y Verón el resto. Este chico estaba sólo los acompañantes salieron corriendo, no los amenacé ni les tiré piedras, no puedo correr cinco personas. Quiero pedir perdón a la familia por que es una pérdida, por que nadie le va a devolver a su hijo, es un dolor que no se va a terminar de curar. No corrí a los acompañantes…”.-

Y CONSIDERANDO:

Que luego de cumplir con el proceso de deliberación (art. 381 del C.P.P.), el Tribunal, en forma conjunta, estableció para resolver las siguientes cuestiones en cada una de las causas: I) ¿Existieron los hechos y fueron los imputados sus autores?; II) ¿Qué calificación corresponde darles?; III) ¿Cuál es la sanción a aplicar y si corresponde la imposición de costas del proceso?

  1. I) EXISTENCIA MATERIAL DE LOS HECHOS. SU AUTORIA.

A la primera cuestión el Sr. Juez Dr. Juan Pablo Olivera dijo:

  • Causa Nº 3987/15.-

Llega el legajo a sentencia con motivo de la acusación que pesa sobre los imputados Braian Alexis Barría y Leandro Fernánadez, quienes “…el día 08 de julio de 2014, siendo las 13:35 hs. aproximadamente en momentos en que… circulaban en el rodado Ford Ka dominio GEA-657 de color gris de propiedad de Cristian Ismael Oyarzún, son interceptados por personal de la división Delitos Complejos Zona Norte en inmediaciones de las calles San José Obrero y Padre Jordán, quienes oponiendo resistencia son reducidos en el lugar. Que ante la situación sospechosa y por datos recabados por efectivos policiales, se procede a la requisa judicial del rodado, constatándose en el asiento trasero un bolso negro con vivos verdes, que llevaba en su interior un CPU y accesorios de computación -como ser monitor, mouse y teclado-, con la intención de venderlos a sabiendas o al menos debiendo sospechar sobre la procedencia ilegal de los mismos. Que dichos elementos, conjuntamente con otros, los cuales no fueron habidos al momento de efectuar el procedimiento, fueron sustraídos entre el 01 de julio del 2014 a las 16:00 hs. y el 02 de julio del 2014 a las 20 hs. del C.I.C. Virgen del Valle, sito en Matheu y Progreso López de ésta ciudad, por autores ignorados. Posterior al secuestro…los elementos contenidos en el bolso fueron reconocidos por el Sr. Mauricio Alberto Ruiz, Director Regional Zona Norte de políticas sociales del ministerio de Desarrollo de la Pcia. De Santa Cruz…”.-

El hecho en sí se encuentra acreditado por las distintas actuaciones policiales que derivaron en la orden de requisa vehicular, que regularmente dictara el Juez de Instrucción conforme surge de fs. 02.-

La causa se incia precisamente con la orden de investigación Nº 411-S-3ra-/01/14, que tenía como objeto determinar cualquier novedad que pudiera surgir en relación a la sustracción de distintos elementos de computación del Centro de Salud Virgen del Valle. Con motivo de ello el Sub-Comisario Juan Carlos Santana, frente a la interceptación de un vehículo en calle San José Obrero y Padre Jordán con cuatro ocupantes (dos de los cuales eran Barría y Fernández), requirió orden de requisa vehicular   toda vez que observaron “desde el exterior que en el interior de la Unidad Automotriz, más precisamente en el asiento trasero se ubicaba un bolso color negro con el cierre de apertura abierto y sobresaliendo desde el interior un CPU y distintos accesorios de cumputación, surgiendo además que estos elementos podrían guardar algún tipo de relación con actuaciones judiciales caratuladas ‘Comisaría Seccional Tercera s/ investiga hurto’…” (fs. 03).-

Despachada la orden de registro (fs. 04), se dejó constancia del secuetro de: dos (2) CPU, uno de ellos marca Olivetti y otro sin marca, un (1) monitor pantalla plana color negro, una (1) impresora laser color blanca marca Samsung, un (1) Anafe color marrón de una sola hornalla, un (1) tensiómetro manual y un (1) tensiómetro de pared, un (1) estetoscopio, un (1) aparato para medir azúcar en sangre, un (1) saturómetro, dos (2) pavas eléctricas de color blancas, una (1) caja de color marrón conteniendo en su interior juegos didácticos y cuentos, un (1) mouse, un (1) estabilizador y (1) antena de modem. (conforme fs. 5).-

Asimismo, surge de los dichos de Marcela Alfonsina Rosas que previamente algunos de los elementos secuestrados habían sido sustraídos del Centro de Salud Virgen del Valle en el mes de junio de 2014, situación que le fue informada al Sr. Mauricio Ruiz , representante del Ministerio de Salud (conforme declaración testimonial de fs. 49).-

Convocado que fuera el Sr. Mauricio Ruiz reconoció parte de los elementos habidos en ocasión de practicarse la requisa vehicular sobre el automóvil en que se conducían los imputados (fs.57).-

No fue cuestionada en sus aspectos formales la requisa vehicular, ni tampoco las diligencias de la Brigada de Investigaciones que resultaron ser el soporte del requerimiento judicial; todo lo cual ha quedado plasmado en las declaraciones testimoniales de los numerarios de policía Enzo Denis González (fs. 46) y Pablo Daniel Méndez (fs. 50).-

El precedente cuadro probatorio, justifica la imputación que pesa sobre Braian Alexis Barría, otorgando a la confesión judicial de éste, el carácter de voluntaria y sincera; correspondiendo entonces atribuirle el hecho objeto de imputación en el carácter de autor.-

Distinta es la situación del co-imputado Leandro Ezequiel Férnandez, quien al ser convocado a ejercer su defensa material sostuvo: “…No recuerdo el día, pero eran cerca de las 22:00 o 22:30 hs., estaba afuera de mi casa, sita en Azcuénaga 1531 (actualmente 487), donde pasan en un Ford Ka Cristian Oyarzún, Brian Barría y Cristian Troncoso, y ellos me dicen que vayamos a dar unas vueltas, entonces fui; dimos una vueltas y cuando íbamos por la plaza 20 de Noviembre, nos cruza un móvil de la brigada y nos apuntan con un arma y nos hacen bajar del vehículo, entonces bajamos, nos muestran la orden de requisa y revisan el auto, ahí encuentran en el asiento de atrás un bolso con unos CPU que eran robados, yo en ese momento me entero que estaban esas cosas ahí, porque como iba en la parte de adelante no ví. Si yo me hubiera enterado que estaban esas cosas ahí no me subía al auto…” (fs. 69/70).-

La precedente versión que vuelca Fernández no puede ser lógicamente rebatida con el cuadro probatorio analizado; pues más allá de que el mismo fue detenido en el automóvil donde se trasladaban las cosas robadas (situación no controvertida), no existe prueba que lo vincule directamente a la situación de posesión ilegítima efectiva que requiere la figura penal en cuestión. No se pueden siquiera construir indicios en base a los hechos probados, pues Fernández no era el conductor del vehículo, tan solo un pasajero; por otra parte ningún elemento fue hallado dentro de sus pertenencias personales sino en un bolso cuya paternidad se atribuyó el co-imputado Brian Alexis Barría.-

Ello engendra un cuadro razonable de duda, que naturlamente beneficia al imputado.

2) Expte 4057/15.-

  1. a) En la causa principal se investigó la responsabilidad penal de Brian Alexis Barría, Edgar Ezequiel Verón y Florencia Aldana Narváez en los hechos que derivaran en la sustracción de distintas pertenencias y posterior muerte de Jorge Alfredo Muñoz a raíz de la violencia ejercida sobre él.-

Tanto la acusación pública como la privada concordaron en requerir la formación de la causa cimentando su petición en un idéntico cuadro fáctico discrimando la pariticipación que le cupo a cada uno de los imputados.-

Así estimaron que:

  • El día 1º de febrero de 2015, cerca de las 7:30 hs., la víctima Jorge Alfredo Muñoz fue interceptada por los imputados con fines de robo en la intersección de las calles Matheu y Progreso López.-
  • Que previamente Jorge Alfredo Muñoz junto a sus acompañantes (Daniel Emilio Reales, Brian Alenadro Varas, Brisa Ailén Velázquez, Pamela Chaile y Celina Vergara) se habían dirigido a la remisería ubicada sobre calle Matheu (detrás de la Escuela Nº 36), lugar en el cual advierten la presencia del grupo que a la postre resultara agresor, que se encontraba en la esquina de calles Matheu y Bernardino del Hoyo.
  • Que a consecuencia de advertir que los imputados se dirigían hacia el lugar donde se encontraba el grupo de Muñoz (la remisería), deciden retirarse por Matheu y bajar por Progreso López para cobijarse en la casa de un conocido de apellido Álvarez (domicilio situado en Pasaje Chico y Choique, según reconstrucción judicial).-
  • Al llegar a la intersección de Matheu y Progreso López, Muñoz es alcanzado por una botella de cerveza que golpea en su cabeza, la que es lanzada por Brian Alexis Barría, a consecuencia de lo cual cae, soltando un cajón de cervezas.-
  • A posteriori una vez en el suelo, es golpeado reiteradamente en la cabeza con botellas de cerveza vacías, acción en la que intervienen Brian Alexis Barría y Edgar Ezequiel Verón.-
  • Una vez que Muñoz yacía en el suelo, le propinan patadas en el cuerpo, al tiempo que le sustraen un par de zapatillas marca Nike, una mochila marca Adidas, una campera color gris marca Quiksilver y el cajón de cervezas que transportaba.-
  • Por su parte Florencia Aldana Narváez, habría participado activamente desde el inicio de la persecución, insultando al grupo de Muñoz, arrojando piedras y profiriendo términos amenazantes con el objeto de que los acompañantes de Muñoz se retirasen o en su defecto realizaría disparos de arma de fuego.-
  • Que a consecuencia de las lesiones craneales, el día 04 de febrero de 2015, se produce el deceso de Jorge Alfredo Muñoz.-

Descripta la plataforma fáctica, por las consideraciones y valoración de la prueba que reseñaré infra, estimo que las partes acusadoras han logrado demostrar cada uno de los hechos que, concatenados, desembocaron en el deceso de Jorge Alfredo Muñoz.-

Cierto es que los imputados han adoptado distintas posiciones en el proceso, pasando desde el rechazo de la imputación (Barría) hasta las confesiones calificadas que brindadron los restantes (Verón y Narváez), situaciones que van a repercutir en alguno de los planteos defensistas que de manera previa solicitaron se resuelvan las defensas.-

  1. b) Por una cuestión de buen orden procesal, corresponde analizar los planteos de nulidad, originariamente articulados por la Defensa del imputado Edgar Ezequiel Verón, introducidos en las cuestiones preliminares, a los que se adhirieran las defensas de los imputados Barría y Narváez.-

El agravio nulidicente residiría en la irregularidad de la investigación que vincula a su pupilo a partir de la declaración espontánea que habría realizado Florencia Narváez, según acta de fs. 116, lo que en su criterio excede las atribuciones conferidas a la policía, y contraviene de manera expresa la prohibición contenida en el 2º párrafo del art. 176 del C.P.P..-

Ahora bien, para constatar si se ha producido el vicio denunciado corresponde analizar si en efecto, el organismo policial ha o no tomado “declaración” a un “imputado” en los términos del art. 176 del ritual.-

La ratio legis de la norma tiene raíz constitucional y se vincula con la prohibición de la auto-incriminación (arts. 18 y 75 inc. 22), aventando cualquier intervención policial que tenga por objeto interrogar a una persona imputada de un delito concreto, limitando su accionar a un mero interrogatorio de identificación.

¿Qué ha ocurrido en autos? Pues bien, a tenor de la investigación policial llevada a cabo hasta la presentación de la Srta. Narváez (04/02/15), ésta no ostentaba la calidad de “imputada”, pues merced a otros medios probatorios quien sí había sido señalada como la mujer que había tenido alguna participación en el ilícito, era la menor  María Laura González, quien inclusive ya se encontraba citada a prestar declaración indagatoria.

Es así que sin ostentar la condición de imputada, conforme surge del acta policial de fs. 116, Florencia Aldana Narvaéz se presentó en la Comisaría 3º y habría asumido espontánemeamente la condición de “imputada”. Digo habría, por cuanto del contenido del acta, en momento alguno surge que Narváez haya realizado alguna especie de confesión extrajudicial (inválida, por supuesto), en razón de que no se atribuyó la comisión de alguna conducta típica sino una mera presencia, descartando la de la menor González.-

El Oficial Ppal. Catrineo consignó en el informe policial de fs. 116 que: “…Se presentó la ciudadana Narváez…informando que quería aclarar que…la menor González María no participó en el hecho, sino que era ella la que estaba, y quien después de que “Bebe” Barría Rian le pega un botellazo al chico agredido, le saca las zapatillas. Asimismo aduce que el otro agresor resulta ser un joven apodado “Pinche”, de quien desconoce identidad…”.-

De todo lo expuesto se deduce que quien tendría legitimación para invocar un agravio concreto en relación a la existencia del informe, sería únicamente Florencia Aldana Narváez, y sólo en el caso de que se acredite que funcionarios policiales la hayan interrogado violando la prohibición del Art. 176 del C.P.P. Nada de ello se ha probado, pues surge del acta tan sólo una manifestación espontánea genérica que no engrendaba el reconocimiento expreso de una participación delictiva propia, sino una atribución de responsabilidad en otras dos personas, Barría (quien ya estaba imputado y detenido) y otra parsona no identificada hasta ese momento consignada por su apodo, “Pinche”.-

Entonces no se logra comprender, mirando la cuestión desde la óptica de la defensa de Edgar Ezequiel Verón, en qué punto se vio perjudicado, cuando en el acta de fs. 116 no es nombrado directamente y se llega a su identificación por otros medios probatorios independientes, como son la evacaución de citas de quien a esa fecha resultaba co-imputada (María Laura González) y de las actuaciones policiales que fueron su consecuencia que determinaron que “Carnal” era Verón (fs. 114 y 130).-

A su vez, la vinculación al proceso en el carácter de imputada de Florencia Narváez no proviene del informe de fs. 116 (pues su redacción no es precisa, ni contiene una confesión de aquella) sino de la co-imputada González, quien especifica al momento de ejercer su defensa material que ese fin de semana le había prestado el buzo a Narváez y que era ésta quien había participado y otro masculino apodado “Carnal” (recuérdese que Verón reconoció ser apodado “Pinche Carnal”).-

Por otra parte no se entiende qué perjuicio tuvo Florencia Narváez, cuando al ser convocada a prestar declaración indagatoria (no por la presentación espontánea, reitero, sino por medios probatorios independientes) no manifiesta expresa ni implícitamente que algún funcionario policial la haya interrogado de manera concreta en relación a su participación en el hecho, acto prohibido por el art. 176 del C.P.P..-

A igual argumentación y forzada conclusión, hay que arribar en relación a la suerte de la presente nulidad articulada por la defensa de Brian Barría, pues él también ha sido vinculado al proceso por otros medios independientes al informe de fs. 116, fundamentalmente la declaración del menor Varas y el reconocimiento fotográfico, sobre los que extiende su pedido de nulidad (que se analizará a continuación).-

Por ello advierto que ninguna de las defensas ha señalado concretamente los motivos en que sostienen su pedido de nulidad y mucho menos han señalado el presunto perjuicio, lo que autoriza a rechazar las peticiones, por cuanto no superan los principios de taxatividad y trascendencia conforme los principios generales que rigen en la materia. Agrego asimismo que la resolución de fs. 137/139 (también tachada de nula), mediante la cual se define el carácter de imputados de Florencia Aldana Narváez y Edgar Ezequiel Verón, se encuentra asentada en los dichos de quien resultaba co-imputada González, no advirtiéndose que se haya fundado la citación de Narváez en sus propios dichos espontáneos.-

Resta entonces difinir el planteo de la defensa de Braian Barría en relación a la nulidad de la declaración prestada en sede policial de Braian Varas de fs. y de lo que la defensa denomina reconocimiento fotográfico.-

Advierto que la defensa funda la nulidad del testimonio de Braian Varas en aspectos meramente formales del acto, como ser la falta de integración de la personalidad de quien a esa fecha resultaba menor de edad (17 años), por realizarse el acto sin la presencia de su madre Patricia Elizabeth Sandoval. Debo decir que el presupuesto fáctico que enuncia para sostener el vicio no se encuentra acreditado, por cuanto la propia progenitora del entonces menor Varas concurrió al debate y reconoció su firma obrante al pie del acta de fs. 54/vta.-

Los aspectos que rodearon a la declaración de Braian Varas, relativos a la negativa de su madre a que concurra a la policía a cumplir con el acto, resultan intrascendentes desde la óptica jurídica, toda vez que ningún vicio se ha detectado, sea que el acto se haya desarrollado en dos tramos (donde temporalmente pudo no estar presente la progenitora) pues la ratificación expresa del acto al suscribir el acta convalida la totalidad de la actuación. No debe perderse de vista que las nulidades han sido establecidas, no en el mero interés de la ley, sino cuando un vicio concreto ha producido un perjuicio, de allí el principio “pas de nullite sans grief”, brocárdico que puede sintetizarse en que no hay nulidad por la nulidad misma.

De allí que lo que interese es si el acto (declaración testimonial) se llevó a cabo respetando los elementos necesarios de sujeto, objeto y causa. Y en este punto no está cuestionada la capacidad del oficial de policía para llevar adelante el acto, ni tampoco, como he desarrollado, la capacidad del declarante, pues intervinieron todas la personas llamadas por la ley para dotar al acto de regularidad, por haberse observado las formas procesales para su validez. Solo me resta agregar que la convalidación del acto por parte de la representante legal del menor, Sra. Sandoval, también fue realizada en ocasión de que Braian Varas concurrió a prestar declaración en sede judicial fs. 264/268, lo que desbarata completamente el planteo defensista.-

Como planteo conexo a aquel, también la defensa ha esbozado como vicio el reconocimiento por fotografías que efectuara Braian Varas como acto integrante de su declaración testimonial de fs. 54 merced a las tomas agregadas en fotocopia a fs. 56/57.

Se ha cuestionado que el acto no ha sido realizado de conformidad a la norma especial que el ordenamiento de forma prevé para el reconocimiento por fotografías en el art. 258 del C.P.P..-

Advierto que el acto catalogado por la defensa como reconocimiento por fotografía, no es tal desde el punto de vista estrictamente procesal, pues se trató de lo que la doctrina cataloga como “reconocimiento impropio”, que dentro del principio de libertad probatoria adquirirá valor según sea o no ratificado luego por otros medios probatorios. Se trata de diligencias inciales, generalmente realizadas por la policía, donde a partir de su facultades de interrogación de testigos (art. 176 inc. 7 del C.P.P.), pueden surgir líneas de investigación tendientes a lograr la identificación de personas ignoradas; no de aquella que ya ha sido mencionada (identificada y constituída como imputada en el proceso) y que puede ser convocada para un reconocimiento en rueda tradicional o uno por fotografía para el caso de que no sea habida (arts. 254 y sgtes. del C.P.P.).-

En el caso analizado, el testigo Varas previo a finalizar su declaración de sede policial, dijo “…Si, a los que le pegaron si los puedo reconocer por los rasgos y la piba estoy seguro de reconocerla..”, para luego de pasar vista a los álbumes fotográficos de personas identificadas en policía reconocer al que llevaba el nº 100 (Braian Alexis Barría).-

Ese dato sumado a la declaración testimonial de Cristian Emanuel Troncoso (fs. 58) que sostuvo que ese día 1º de febrero a las 6:00 luego de salir del bar “Mi China”  “…nos dirigimos en el roadado del ciudadano Rodrigo Castiñeira, junto con Emanuel Villagra, pasamos a esa hora por el pasaje Cacique Limonao esquina calle Azcuénaga, observamos en esa esquina más precisamente en el pasaje de mención, a los pibes que conozco como Perita… Bebe Barría, La Chamuyo y la chica María y el Chapa Navarro, con gente de otro lado…”.-

Esa facultad policial de exhibirle al testigo fotografías puede considerarse implícitamente incorparadas dentro de las descriptas en el inc. 4º del art. 176 del C.P.P., una interpretación armónica de ambas (junto a la interrogación) atribución que en la causa fue llevada a cabo respetando la directriz contenida por el art. 258 del ritual para el reconocimiento por fotografías, toda vez que el testigo Varas no menciona que se haya exhibido sólo la foto de Barría, sino un número importante (al menos cien).-

Sobre el punto se ha expresado en doctrina que “…Como medida inicial de investigación, la autoridad policial puede mostrarles, a las víctimas o a los testigos de los hechos, fotografías extraídas de sus archivos, en las condiciones requeridas por el art. 274. Tal actividad es propia de la policía científica (art.184) y puede ser utilizada con mucho provecho para orientar la búsqueda del culpable. Privar a la policía de dicha atribución sería limitar su tarea más allá de lo tolerable, exponiéndola al riesgo de un fracaso institucional”  (Cafferata Nores, José, “La Prueba en el Proceso Penal”, Ed. Lexis Nexis, BsAs, 2001, pág. 135).-

Idéntica postura reconoce la doctrina extranjera del Tribunal Supremo Español en cuanto sostiene que “…“Cuando la rueda de reconocimiento puede realizarse fácilmente es aconsejable prescindir de la previa identificación fotográfica. No le falta razón al recurrente cuando impugna que tal reconocimiento fotográfico se hiciera después de que el imputado se encontraba en prisión y podía fácilmente haberse realizado la diligencia de reconocimiento en rueda ante el juzgado por el procedimiento de los arts. 369 y ss. L.E.Cr. Reiteradamente esta sala viene diciendo que en estos casos la policía debe prescindir de la identificación por medio de fotografías, para que a la rueda de reconocimiento ante la autoridad judicial pueda reconocerse mayor eficacia. Pero también hemos dicho que tal irregularidad no priva de licitud a otras pruebas que pudieran practicarse sobre el mismo extremo. Desde luego el reconocimiento fotográfico utilizado por la policía es sólo una diligencia de investigación, a veces necesaria cuando aún no se conoce la identidad del autor, pero en modo alguno constituye medio de prueba apto para destruir la presunción de inocencia”. (STS 684/2002, de 12 de abril).-

La última de las nulidades requeridas por la defensa de Braian Barría se vincula al alegato de la parte querellante, el que considera viciado por no tener vinculación con los hechos, criticando la exposición del letrado por estimar que ha mediado una valoración ligera de la prueba.-

Dicha incidencia estimo que debe ser rechazada de plano, pues el alegato de la querella no hace más que consolidar y replantear la postura que a lo largo de la instrucción penal preparatoria se definió como objeto del proceso, y que con los requerimientos de elevación a juicio ha dado pie a la sustanción del presente debate. La discrepancia sobre el acierto o no en relación a la valoración que cada parte hace de las pruebas regularmente incorporadas al debate, es precisamente el material que en definitiva el Tribunal examina al momento de sentenciar. Claramente el camino para cuestionar el mérito de la acusación es la contestación del alegato y las eventuales réplicas y dúplicas, más nunca la nulidad de aquél, salvo que se argumente indeterminación en el objeto de la acusación que dificulte el ejercicio del derecho de defensa, lo que no ha sucedido en el caso.-

  1. c) Definidos los planteos nulidificantes, corresponde ahora sí sustentar el porqué de la conclusión que adelantara supra, en relación a la acreditación total de los extremos fácticos que constituyen la base de la acusación.-

Debo aclarar que se analiza un hecho dinámico con distintos tramos que enlazados decantaron en el homicidio de Jorge Alfredo Muñoz, en un hecho que tuvo de manera evidente la intervención de dos grupos de personas, uno en el carácter de agresores y el otro de víctimas. Esta multiplicidad de intervinientes activos y pasivos, naturalmente puede dar lugar a variaciones o matices en la versión que puedan aportar de los sucesos, algunos de ellas señalados en los alegatos defensistas, pero que en mi criterio no conmueven la conclusión de que tanto Braian Alexis Barría, como Edgar Ezeguiel Verón y Florencia Aldana Narváez han ejercido violencia física con fines de robo sobre Muñoz y que a consecuencia de ésta se produjo el deceso de aquél.-

Cierto es que de los imputados han adoptado diferentes posiciones frente a la acusación concreta que a cada uno se le atribuyó.

Braian Alexis Barría rechazó su participación y reconoció implícitamente haber estado la madrugada del 1º de frebrero en las inmediaciones donde se produjo el ataque. Dijo: “…esa noche estuvimos reunidos en el pasaje porque era el cumpleaños de un amigo, éramos muchos, cantidad, fuimos al China, y después subimos con Verón que me dijo que se iba a bañar y yo me fui a mi casa y me quedé ahí. Desde el primer día que estuve en la Tercera me encerraron en el calabozo y me torturaban, era el Cabo Gaitán, que decía que era el tío y quería que confesara, no me pasaban la comida. Estuve solo desde un principio, me decían que me haga cargo. Los abogados también me presionaban. Hasta el día de hoy no me dan ningún beneficio. Quiero que se haga justicia…”.-

Parte de esta declaración se corrobora con la del testigo Troncoso, ya referida al resolver la nulidad del reconociento “impropio” por fotografías, quien ratificó que esa madrugada al regresar de “Mi China”, Barría se encontraba en el pasaje Limonao, con Chamuyo Narváez, Edgar Verón y al menos dos personas más.

Barría, entonces, no fue ligado caprichosamente al proceso como quiso hacer creer su defensa al considerar el direccionamiento policial para tender al reconocimiento de jóvenes del barrio Miramar en la muestra de los álbumes fotográficos. Necesariamente era un pesquisa válida la de orientar la investigación hacia allí, pues de las declaraciones de los acompañantes de Muñoz surgía eso; un grupo de personas que sentados a escasos metros de la remisería acometieron a quienes se encontraban esperando un auto de alquiler.-

Ello acota drásticamente las posibilidades en torno a que otras personas distintas a los imputados hayan sido los autores del homicidio de Jorge Muñoz.

El reconocimiento de Barría de encontrarse esa noche allí, constituye un fuerte indicio de presencia y oportunidad, que es ratificado por los dichos del testigo Troncoso (ya referenciados) y por el llamado en co-delincuencia que formula Florencia Aldana Narváez, quien lo sindica como la persona que golpeó fuerte y reiteradamente con botellas de cerveza a Muñoz.-

Tampoco arriban aleatoriamente como imputados Florencia Narváez y Edgar Ezequiel Verón. La primera había sido citada a prestar declaración testimonial en primera instancia y fue ella quien vinculó a María Laura González, quien había sido precariamente reconocida por el testigo Varas en ocasión en que la policía traslada a aquel al domicilio de su madre, para dotar de regularidad a su declaración testimonial, merced a la manifiesta oposición de la madre a que su hijo declare.-

Ahora bien, la defensa de la entonces imputada González fue clara, dijo que no estuvo al momento de la agresión a Muñoz y afirmó que esa noche le había prestado su buzo gris con la cara de Kitty a Florencia Narváez. Esta última circunstancia explica el porqué del yerro de Varas al señalar a la joven que se encontraba en la vía pública; pero a la vez contribuyó para identificar a la co-imputada Narváez.-

La presencia de Narváez y Verón junto al grupo del barrio Miramar que se encontraba en cercanías de la esquina de Pasaje Limonao y Matheu, también es un hecho no controvertido. En primer término porque ambos al prestar declaración indagatoria reconocieron tal extremo, pero a su vez admitieron estar en el mismo espacio de tiempo en que se desarrolló el ataque a Jorge Muñoz junto a Braian Alexis Barría; ello los coloca como formando parte de un plan criminal común, que tuvo como germen la sustracción de un cajón de cervezas.-

Los motivos del plan los explicó Verón al comenzar su declaración indagatoria de fs. 282/286, cuando reconoció que Bebe Barría luego de divisar al grupo de Muñoz en la remisería, le dijo a Narváez “¿te querés ganar un cajón de cervezas?”, y allí partieron en dirección a los jóvenes quienes bajaron por la calle del Templo Virgen del Valle y la Escuela 36.-

Dijo la imputada Narváez: “…Ese día a esa hora estaba con Bebe Barría y Edgar Verón, estábamos en un pasaje pero no sé cómo se llama, está el Frutiver, al lado hay una calle, y en la otra calle hay una pasaje… Habían muchos chicos, estaba Emanuel Villagra alías Chuqui, Troncoso alias Cascarón, Neno Aguilar, Edgar Verón que es Pinche, después estaba Bebe Barría, González María ya no estaba, ella se había ido al barrio 8 de Julio a la casa del novio…”. Luego en relación a los hechos investigados sostuvo: “Lo que voy a relatar le concierne a Bebe Barría, Edgar Verón y a mí, los otros no tienen nada que ver. Nosotros bajamos, fuimos por el semáforo como yendo hacia la remisería, ellos venían de frente como del Kiosco Robert, ellos bajaron por la calle que baja para la parada del colectivo, en ningún momento los amenazamos ahí. Y ahí una de las pibitas se da vuelta y me empieza a decir cosas a mí, no recuerdo bien, pero me parece que Chaile era…Yo le respondí a ella, y ahí se metió otro, no era Jorge, era otro que estaba con ella…”.-

Con posterioridad describió lo que sería el nudo de los hechos, es decir la agresión misma a Jorge Muñoz. Allí expuso: “…Y ahí bajamos y sí, los empezamos a seguir, pero fue a partir de la garita, ahí bajó Bebe corriendo antes que yo y agarró una botella azul y se la rompió en la cabeza al primero, porque no sabía quién era el que estaba gritando cosas, y ahí los otros chicos que estaban con él, se fueron corriendo y agarraron piedras y empezaron a tirarlas y seguían gritando cosas. Ahí el chico Casas se quiso defender y sacó una botella del cajón y se la quiso romper en la cabeza a Bebe y como no pudo, Bebe se la sacó y se la rompió en la cabeza…”.-

Al exponer su participación en el hecho, descartó haber ejercido violencia física sobre Muñoz, colocándose en una posición pasiva: “…Ahí el chico Casas (sic) se quiso defender y sacó una botella del cajón y se la quiso romper en la cabeza a Bebe y como no pudo, Bebe se la sacó y se la rompió en la cabeza, yo les dije que la corten pero no me hacían caso y ahí  me dí vuelta y no quise mirar, yo no quería mirar. En ese forcejeo se mete Verón y ahí le entraron a pegar entre los dos, yo no quería ni mirar, les decía ya fue, ya fue, vámonos y ahí Verón le sacó la campera, yo le saqué las zapatillas, agarré el cajón y me fui. Ellos salieron corriendo detrás de mí..”.-

Puso de resalto qué sucedió con el producido del ilícito, y allí dijo: “…Ellos me sacaron las cosas, el cajón y las zapatillas; la campera la llevaba Pinche. Yo ahí me fui a la casa de María González. Pinche se llevó las cosas, él escondió las zapatillas y la campera, Bebe se llevó la mochila. Yo no sé dónde las escondió, no me dijo, yo antes de ayer lo vi y le dije que me iba a presentar en la Tercera…”.-

Al relatar sobre la vestimenta que llevaban Bebe Barría y Verón, dijo Narváez “…Barría tenía un buzo rojo con capucha y un jean y zapatillas Topper rojas y unos anteojos negros. Verón tenía un jean gris medio gastado al frente, unas zapatillas Adidas blancas con verde y amarillas y una campera gris…”.-

Por su parte también Verón reconoció haber estado en el lugar de los hechos al momento en que se producía la agresión a Muñoz, junto a Narváez y Barría, en un primer momento culpó de la totalidad de la agresión a Jorge Muñoz a su consorte procesal (fs. 281/286) y luego al volcar su versión en el debate adujo que había sido él quien golpeó a Barría intentando desligar a éste de toda responsabilidad en el hecho.-

De modo tal que con lo hasta aquí expuesto, las tres declaraciones indagatorias que aportaron los co-imputados dan cuenta de que en las circunstancias que señalan las partes acusadoras, agredieron y despojaron a Jorge Muñoz de algunas de sus pertenencias. Es decir que en parte de sus dichos han volcado lo que en doctrina se conoce como confesión calificada, es decir cuando se reconocen algunos extremos pero se asientan otros exculpatorios o que disminuyen la responsabilidad penal, situación en la que puede “dividirse” la confesión en contra del imputado, cuando por otros elementos de prueba puedan rebartise parte de sus dichos.

Ninguna otra conclusión es posible desde que el testigo externo al hecho Sr. Jorge Sridi afirma haber visto a tres personas paradas (entre ellas una mujer) como en actitud de agredir y otra en el piso defendiéndose (Muñoz). Sostuvo: “…lo que recuerdo es que esa mañana mi señora escuchó ruido y me despertó diciendo que había una pelea frente a la casa. Me levanté y miré por la ventana y en diagonal vi tres personas, dos masculinos y un femenino, y un muchacho en el piso; vi que una de las personas tenía un pantalón blanco, esta persona estaba parada. Atiné a vestirme y salir, y cuando lo hice por la puerta que da a Pje. Algarrrobo, dí la vuelta y no vi a nadie en ese lugar, sólo que corrían dos muchachos para arriba. Vi como una pelea, las personas que estaban paradas tenían una actitud como peleando y uno estaba como indefenso en el piso, no vi cuando le estaban pegando. Ví como una patada pero no ví si se la pegó o no…”.-

En este sentido es claro entonces que si las tres personas que vio Sridi tenían una actitud “agresiva” hacia Muñoz, ello concuerda con la versión que los integrantes del grupo de éste último aportaron. Los matices que se puedan presentar respecto a el número de integrantes del grupo agresor no alteran la conclusión, pues como adelanté, es natural que en un hecho “dinámico” desarrollado en distintos tramos éstos aparezcan, pues la posicición de los testigos y su estado emocional pueden hacer surgir estas diferencias.  En lo que no difieren los testigos Reales, Velázquez, Vergara y Varas, es en que fueron perseguidos con intenciones de ser agredidos.-

Daniel Emilio Reales dijo: “…estábamos en la casa de mi hermano Elio, después salimos cuando terminó la fiesta y pedimos un remís que nunca llegó que era para Jorge, nos fuimos con Pamela, Celina, Aylén, Braian y Jorge hasta la remisería que está frente a la 36; nos quedamos un rato esperando, hasta que se acercaron tres que venían a agredirnos y decidimos irnos. Nos entraron a seguir, quisimos ir hasta la casa de un amigo, Pablo, estábamos escapándonos, llegamos hasta la esquina y le pegaron a Jorge, los otros salieron corriendo y yo me quedé tirando piedras, yo no sabía qué hacer, gritaba, pedía ayuda y me fui a lo de Pablo, cuando quisimos volver ya estaba Jorge…”. Agregó también que “ nunca se habló nada con esos tres, yo venía con un cajón de cerveza y Jorge con otro, estaban vacías las botellas. Estábamos en la remisería cuando ellos se acercaban por el semáforo, sería mitad de cuadra, cuando nos dimos cuenta se estaban poniendo la capucha y decidimos irnos, dimos vuelta en la 36, nunca nos separamos, cuando le pegan a Jorge entran a correr las chicas, no recuerdo si Jorge dijo algo…”.-

                            Reales al momento de la reconstrucción judicial indicó dónde se perpetró la agresión, y sostuvo que fue al lado de la garita de colectivos de calle Progreso López casi Algarrobo, y que él se econtraba a unos 5 o 7 metros de distancia cuando le pegan a Jorge; desde esa perspectiva, describió qué hizo cada agresor y cómo se encontraban vestidos: “…Uno tenía un buzo rojo, era grande de estatura, como yo de 1,76 más o menos, esa persona le pegó a Jorge con las botellas en la cabeza, los tres le pegaron, yo les tiré piedras, la chica le tiró piedras, las botellas se las sacaron a Jorge del cajón, no recuerdo cómo era la otra persona, era de la misma estatura. La mujer era bajita, medio gordita, no recuerdo cómo estaba vestida. Los tres golpearon, primero el de buzo rojo, que vio a los tres, que Jorge cayó al piso con el primer golpe y los otros golpes fueron seguidos, no recuerdo si Jorge se defendió, varias botellas se rompieron…”.-

La persona que esa mañana estaba en el grupo de jóvenes con un buzo rojo era Braian Alexis Barría, el otro agresor sólo puede ser Edgar Verón, quien además de ser señalado por Narváez (llamado en co-delincuencia) es la persona que el resto de los testigos señalan como de menor porte que Barría. Con ello quiero significar que la confesión que presta Edgar Ezequiel Verón en la audiencia, además de ser voluntaria, tiene el carácter de sincera por lo menos en ésta parcela. Contrariamente son mendaces los dichos de Verón en cuanto pretende relevar a Barría de responsabilidad, por cuanto los testimonios son claros en asignar un rol típicamente activo a la persona que esa noche portaba el buzo rojo, era de contextura grande y medía aproximadamente 1,75 mts..-

Brisa Aylén Velázquez vio venir a dos, pero todos reconocen que había otros en la esquina. El tramo que ella relata no descalifica los dichos de Reales porque precisamente se trata de la versión de una joven que pretendía escapar de una situación de peligro, y que pudo focalizar su atención en esas dos personas, pero como antes señalé el testigo Sridi aclara que los que estaban como agrediendo a Muñoz eran tres (dos hombres y una mujer). Dijo Brisa Aylén Velázquez “…Fuimos a la remisería del Miramar, salíamos de una joda. Había un remis pero no nos quiso llevar porque ya tenía pasajeros, caminamos por el costado de la 36. Vi unos chicos que cruzaban, nos venían siguiendo, íbamos con dos cajones de cerveza vacíos. Yo dije que nos apuremos porque el pibe se venía agarrando la cintura, el barrio es re peligroso y Jorge dijo que no nos iban a hacer nada. Le pegó el botellazo en la cabeza, yo quedé shockeada, dura, la chica me decía que quién era yo, que me iban a cagar a tiros, cuando vi que mis amigas corrían también corrí, me tiraban piedras. Llegamos a lo de un amigo de Jorge, ahí le pedimos que lo lleven al hospital. Eran dos, un chico y una chica. Barría le estaba pegando y la chica estaba parada y ahí miré y venían dos chicos más. Yo me di vuelta para ver si venían o no, y ahí Barría le dio un botellazo, unos amigos del barrio me dijeron que era Barría, yo no lo conocía y no lo conozco. Andaba encapuchado, llevaba un pullóver rojo y un jean, un canguro con capucha era. La cara no la vi, era morocho, nada más, la cara morocha, el pelo no lo vi, estaba encapuchado. Le pega en la cabeza a Jorge. Cerca de él estaba la chica, yo no vi que la chica le pegara. Vi cuando el pibe le pega con una botella que llevaba, la tenía en la mano. No la sacó del cajón. Cuando mis amigas corrieron yo corrí también. Además de Jorge iban otros dos varones con nosotros, no se cómo se llaman, ellos corrieron con las chicas, Jorge quedó solo….”.-

Nuevamente en este testimonio aparace el joven de buzo rojo tipo canguro que lanza el primer botellazo que impacta en la cabeza de Muñoz.

Celina Vergara también prestó atención a dos agresores (un varón y una mujer), repitió las características del varón en idénticos términos que Reales, “grandote, morocho y de buzo rojo” (Braian Alexis Barría). Aportó su versión en modo concordante con la anterior testigo: “…Fuimos a buscar un remis, había uno y no nos quiso llevar. Esperábamos, miro para un costado y había un par de chicos en una esquina. Pasó un patrullero y no les preguntó nada. Miro de vuelta, nos observaban. Dije que nos fuéramos a otro lado a buscar un remis. Decidimos irnos por atrás de la 36, miramos para atrás y se venían acercando, corriendo más. Nosotros caminábamos más rápido. Dije que nos apuremos, uno dijo que  no nos iban a hacer nada, cuando ellos salieorn a correr también corrimos. Atrás iba una amiga con Jorge, lo agarraron a él. Le decíamos que lo dejen, que no les estábamos haciendo nada. No tuvieron piedad. Vi que le daban con una botella en la cabeza, Jorge cayó, la amiga que estaba con él salió corriendo y yo también corrí. Nos metimos en un patio. Llega Jorge todo sangrando, nos dijo que le rompieron todos los envases de cerveza en la cabeza. Los que estaban en la esquina eran 4 o 5. No había autos. Los que nos siguieron fueron una chica y un chico. La chica era medio petisita, gordita pero no tanto, con pulover gris con letras brillantes, con vincha y colita. El chico era medio grandote, medio morocho de piel y llevaba un pulover rojo. Cuando ellos se acercaban corrimos y miramos para atrás y de más arriba venían un par de chicos. La botella no era del cajón, estaba tirada, era violeta. Los dos le pegaban, el chico y la chica, le pegaban con la botella y lo pateaban. La que iba atrás con Jorge era Aylén, que se quedó ahí con él para tratar de hacer algo, después me dijo que la chica le decía que se vaya si no quería que le pegue a ella también. La chica decía que nos vayamos porque si no nos iba a cagar a tiros. El de buzo rojo era medio grandote, era medio flaco y alto (señala unos 20 cm más que ella). Jorge llegó mal, todo sangrado, le habían robado la mochila, las zapatillas, la campera. Los otros dos no se cómo eran, no me acuerdo. Venían a una cuadra más o menos. Yo estaba de ese escritorio al otro más o menos. Había luz de día ya. Cuando la chica gritaba yo sentía miedo, corrían peligro nuestras vidas. Primero yo estaba bien cerca, después me fui alejando, ella le estaba pegando a Jorge. El chico le pegó con la botella y ella le pegaba patadas en la cabeza, él estaba en el piso. Aylén estaba cerca de Jorge (señala unos 2 m.). Yo no había tomado alcohol. A Jorge le pegaron en una esquina, frente al colegio 36, frente a la iglesia. Jorge no pudo defenderse, fue todo rápido, ya lo tenían en el piso. Yo no pude defenderlo porque quedé shockeada, tenía miedo. Jorge llevaba un cajón de cerveza, estaban vacías, y los chicos que iban adelante nuestro también, eran dos amigos de él, no los conocía yo. No escuché ninguna discusión previa entre Jorge y ellos. Yo venía más adelante que Jorge (señala 2 m). A él lo agarran de atrás y queda con el cajón entre sus piernas, cayó sentado y el cajón encima de sus piernas, no vi quien le pegó primero. La botella no se rompió. Le pegaron acá (señala el parietal derecho). Cuando corrí en un momento lo perdí de vista a Jorge. Nos metimos en el patio de un amigo de Jorge. Yo vi algunas cosas nomás. Jorge dijo que le habían roto todo el cajón en la cabeza y se sentía mal…”.-

Esta testigo no solo describe el derrotero violento de Barría, sino que también emparenta en igual sentido a Narváez, lo que revierte válidamente su presunción de inocencia; y permite tener por acreditada una participación activa en el hecho, sea vertiendo amenazas contra el grupo de Muñoz como agrediendo a éste. La situación de haber participado en el robo de las pertenencias es algo que expresamente Florencia Aldana Narváez reconoció al prestar declaración indagatoria, por lo que no es un hecho controvertido.-

Pamela Chaile fue otra testigo privilegiada del hecho por su cercanía a Muñoz, conforme quedó plasmado al momento de la reconstrucción. Refiere que el agresor portaba un buzo rojo (Barría) y que la chica los amenazó (Narváez). Dijo “…Vimos a los chicos en una esquina. Estábamos sentados esperando un remis porque el que había se tenía que ir y le pedimos que nos llame a otro. Cuando vimos a los chicos nos fuimos, pensamos que iba a pasar algo. Fuimos por la 36. Cuando íbamos por la esquina vimos que nos perseguían, ellos empezaron a correr y nosotros también. Eran como tres creo y aparecieron más por otro lado. Le pegaron a Jorge con una botella (llora). No me acuerdo cuántos eran en realidad. Jorge llevaba unos cajones de cerveza para devolver, le dijimos que corra y no quiso, pensó que no iba a pasar nada. Le pega un chico un botellazo en la cabeza y cayó al piso. La chica es gordita, medio petisa, el que le pega era alto y estaba encapuchado, no se qué tenía puesto. Yo vi cuando el pibe le pega el botellazo. Le pega en la cabeza y cae al piso Jorge. Cuando cayó nosotros nos fuimos. Tampoco vi si la chica le pegó, yo me fui. Fuimos a lo de un amigo de Jorge que vivía cerca. Después llegó Jorge, no sé cómo hizo para llegar. Lo llevamos al hospital. Bajábamos yo y Celina con Jorge, Brisa y los otros dos chicos un poquito más adelante, un metro o dos. Nosotros les dijimos que paren, yo les dije, y no me acuerdo quién más. Yo estaba a unos 7 m,  por ahí (desde mí hasta la bandera dijo en la sala). Celina también salió corriendo. Jorge quedó solo. A él lo agarraron. Le robaron la campera y las zapatillas. Cuando llegó a lo del amigo no las tenía.  No me acuerdo qué ropa tenían los agresores. Me acuerdo que la chica llevaba una vincha blanca y una colita, y el chico un buzo rojo. Después llegaron varios por otro lado. No me acuerdo qué nos dijo la chica cuando empezamos a correr. Ella iba al lado del chico que le pegó. Yo solamente vi que el chico le pegaba. No escuché discusiones, le dijeron algo a Jorge pero él no les contestó. Bardeaban. Los dos decían cosas, el varón y la mujer. Celina y yo estábamos con Jorge, cuando le pegaron el botellazo nos alejamos 2 o 3 metros…”.-                                       Brian Varas, el último integrante del grupo de Muñoz, en similares términos a los anteriores expuso “…Salimos de una fiesta, una juntada, con Pamela, Brisa y Celina, Jorge, yo y Daniel Reales. Fuimos a la remisería del Miramar. Después bajamos porque vimos que en la otra cuadra había otros chicos, así que para evitar problemas nos fuimos. Bajamos por la calle de la Virgen del Valle. Jorge iba atrás. Escuché una botella que se rompió. Vi a Jorge tirado en el piso. Por el susto atiné a correr para abajo. Fui a la casa de otro compañero, Pablo. Después llegó Daniel y después Jorge…”.-

Como colofón, luego de examinar los dichos de los imputados y confrontarlos con los testimonios que resultan la principal prueba de cargo, debo concluír que los hechos han acaecido con el alcance fijado por la acusación pública y la querella. Para sintetizar la cuestión puede afirmarse que los tres imputados reconocieron estar juntos esa mañana, fueron vistos en actituda agresiva por el testigo Sridi junto a la víctima, y los testigos con distintos alcances ratifican que todos ejercieron violencia contra Muñoz y que en el caso de Narváez asimismo los amenazaba a los restantes que se retiren so pretexto de dispararles con un arma de fuego.-

Las heridas ocasionadas a Jorge Muñoz se encuentran descriptas en el protocolo de autopsia y han tenido aptitud causal para producir el deceso de la víctima con mediatez al hecho (ver fs. 128/129 y 336/340).-

La plataforma probatoria analizada con arreglo a la sana crítica racional, no arroja dudas acerca de la existencia del hecho, como así tampoco respecto de la autoría y participación criminal de quienes han sido traídos al juicio.-

A la primera cuestión las Dras. Cristina de los Ángeles Lembeye y Laura Inés Vallebella dijeron  (conforme al art. 43 de la Ley Nº 1, texto según ley Nº 2.046):

Adherimos al voto del Dr. Juan Pablo Olivera, por sus mismos fundamentos y por considerar que ha mediado una correcta valoración de la prueba rendida con arreglo a la sana crítica racional.-

  1. II) CALIFICACION LEGAL DE LOS HECHOS.

A la segunda cuestión el Sr. Juez de Cámara, Dr. Juan Pablo Olivera dijo:

Tanto la querella como la acusación fiscal han tipificado el hecho como constitutivo del delito de homicidio con motivo u ocasión de robo previsto en el art. 165 del C.P., en el carácter de co-autores respecto de los imputados Brian Alexis Barría y Edgar Ezequiel Verón y como partícipe necesaria para Florencia Aldana Narváez.-

Por una cuestión elemental de respeto al principio de congruencia procesal, la tipificación se ajusta a los hechos acreditados que a su vez han sido definidos por la acusación como el objeto del proceso.-

Hago la precedente aclaración pues el hecho tuvo la afectación a dos bienes jurídicos de la víctima, la propiedad con la sustracción de distintas pertenencias (campera, zapatillas, mochila y un cajón con botellas vacías de cerveza) y la vida, con la violencia ejercida sobre el cuerpo de Jorge Muñoz en momentos en que perpetraban el robo produciéndose a consecuencia de las lesiones inferidas el deceso de aquél.-

La acusación privada y pública han concordado en la tipificación de un hecho complejo, en el que la doctrina y jurisprudencia muchas veces no han definido un camino único, según los distintos supuestos de homicidio conexos al robo (culposo, preterintencional, en riña, doloso directo y eventual). En cierta forma han evitado proponer para el examen la punibilidad más grave que podría haber formado parte del objeto procesal (art. 80 inc. 7 del C.P.).-

No obstante ello han estimado que el tipo penal que se presenta es el de homicidio en ocasión de robo, y si se examina detenidamente el hecho intimado que sustentó el requerimiento de elevación  a juicio, puede considerarse que encaja en el molde propuesto en relación a las conductas concretamente atribuidas a Brian Alexis Barría y Edgar Ezequiel Verón.-

La figura penal contempla el supuesto del autor que habiendo dado comienzo de ejecución y antes de consumar el robo, comete el homicidio por las violencias ejercidas contra la víctima con dolo directo o eventual. De los hechos surge que tanto Barría como Verón actuaron en conjunto sucesiva y alternadamente, golpeando primeramente a Muñoz con una botella de cerveza en la cabeza (Barría) y luego de que la víctima intentara ejercer alguna defensa, ambos lo golpearon nuevamente en la cabeza y en una ocasión mientras Barría impactaba en la cabeza de Muñoz, Verón tenía sus manos o brazos. Verón también le propinó patadas y cuando ya no podía defenderse le sustrajeron las zapatillas, la campera y una mochila.

Claramente las conductas realizadas por Verón y Barría, componen el tipo complejo del art. 165 del C.P., pues realizaron los elementos típicos de ambas figuras penales -el robo y el homicidio-, tanto desde el aspecto objetivo como el subjetivo, en un lapso temporo espacial común, con una clara intención de producir la muerte de Muñoz, la que ocurre con motivo y ocasión del robo. Para parte de la doctrina este modo de regular el presente “delito complejo”, no lo hace constituir una categoría autónoma, sino una forma defectuosa de regular un concurso de delitos (Bacigalupo, Enrique; “Manual de Derecho Penal”, Ed. Temis, Bogotá, 1998, p. 220). Asimismo se ha señalado que: “…El tipo penal del artículo 165 del Código Penal reprime al autor del robo que, por la violencia ínsita e este delito, también comete un homicidio, y el término “resultare” alude a los efectos de la violencia propia del robo y empleada por el autor de este delito contra la propiedad, que termina en un homicidio…” (SCJBA, 17-3-2004, “M.G.N. S/Recurso de Casación, causa P. 74.499, El Derecho Penal. Doctrina y jurisprudencia, mayo de 2004, ps. 76/93 –del voto de la Dra. Kogan integrando la mayoría-).-

No se trata de un figura típica que se encuentra agravada por el resultado, ambas conductas (robo y homicidio) son dolosas. Por ende remarco que en el hecho objeto de investigación, los autores actuaron sin pre-ordenación (situación que los colocaría en la figura del art. 80 inc. 7º C.P.) aunque en el despliegue de los actos de sustracción, ejercieron voluntariamente actos que objetivamente tenían una inequívoca aptitud para causar la muerte.-

Barría y Verón son co-autores porque su despliegue volitivo ha tenido un fin común de realizar los elementos típicos de ambas figuras penales, actuando a modo de co-autoría paralela desarrollando similares actos de violencia sobre la víctima pre-ordenados al robo. En éste sentido la jurisprudencia ha sostenido que: “…Cabe considerar autor de robo agravado por homicidio al procesado que coposeía el dominio final de la acción con su consorte de causa y cada una de las contribuciones respectivas constituían parte de un plan global que puede imputarse recíprocamente entre los intervinientes…” (CNCCorr., sala II, 27-9-91, “Ponce, Jorge E.”, L.L. 1992-A-371).-

La exigencia descripta en los párrafos precedentes se asienta en el principio de culpabilidad y de legalidad (art. 19 de la C.N.), pues de otro modo cualquier resultado muerte que no tenga una vinculación dolosa (culposa o preterintencional) deberían ser atribuidos al autor, en violación a los postulados constitucionales del derecho penal liberal.-

Es por ello que habiéndose presentado de manera por demás acotada la participación de Florencia Aldana Narváez, a una parcela del hecho (lanzar piedras y frases amenazantes a los acompañantes de la víctima), sin que se le haya achacado formalmente despliegues típicos relacionados con el apoderamiento violento sobre la víctima; debo ceñirme al corsé fáctico delimitado por las partes, pues de otro modo se resolvería extra petita y tornaría incongruente el pronunciamiento. Sin perjuicio de ello debo dejar aclarado, que prima facie existía suficiente material probatorio para responsabilizar a la encausada por otros tramos más gravosos del hecho, como son la violencia física sobre la víctima y la sustracción de alguno de los elementos; la falta de ampliación del objeto procesal por parte de los acusadores y una oportuna intimación de los nuevos hechos en una nueva declaración indagatoria, como garantía del contradictorio, lo hubiera hecho posible.-

Por ello, pasando vista a los alcances fácticos de la acusación, entiendo que no puede atribuírsele el homicidio producido con motivo y ocasión del robo en el que tuvo participación, pues ni siquiera puede pregonarse que haya prestado acuerdo o colaboración para un delito del que no fue acusada.-

Así las cosas, respecto de Narváez corresponde calificar su conducta como constitutiva del delito de robo calificado por ser en poblado y en banda, en el carácter de partícipe necesario, pues su aporte permitió “blindar” a los autores y actuar sobre seguro de que ninguna otra persona intentaría una legítima defensa de los intereses de la víctima. Reitero que se descarta extender su participación al homicidio, pues no se le atribuyó concretamente una participación teleológicamente dirigida a la consecución del resultado muerte.-

Entonces su participación en necesaria (art. 45 del C.P.) pues sus actos han tenido entidad para garantizar el éxito del hecho que los imputados Barría y Verón perpetraron como co-autores de forma paralela.-

Finalmente cuadra mencionar que los imputados no obraron amparados por ninguna causal de justificación de su conducta, por lo que el hecho es antijurídico, y asimismo se ha acreditado en cuanto a la culpabilidad que comprendían los alcances de su accionar y podían motivarse en la norma.-

Agrego en relación al expediente 3.987/15, que Brian Alexis Barría confesó ser autor del hecho de encubrimiento por receptación dolosa de elementos provenientes de un ilícito. Figura típica que prevista en el art. 277 inc. 1º “c” atrapa a todo aquel que tuviere en su poder cosas muebles que han sido sustraídas o que deba sospechar que provienen o son el producto de la comisión de un delito. Barría reconoció portar los elementos que originariamente pertenecían al C.I.C. Virgen del Valle y que los transportaba en el vehículo de un tercero. Todo ello revela que conocía perfectamente tanto los extremos subjetivos ycomo objetivos de la figura en cuestión.-

Es mi voto.

A la segunda cuestión las Dras. Cristina de los Ángeles Lembeye y Laura Inés Vallebella dijeron  (conforme al art. 43 de la Ley Nº 1, texto según ley Nº 2.046):

Adherimos a la solución propuesta por nuestro colega preopinante, por iguales fundamentos.

  1. IV) PENA A APLICAR Y COSTAS DEL PROCESO.

A la tercera cuestión el Sr. Juez de Cámara, Dr. Juan Pablo Olivera dijo:

En cuanto a la pena a establecer, debo considerar las condiciones personales de los imputados, la naturaleza de los hechos comprobados, el daño producido y los motivos que los llevaron a delinquir.-

De esos componentes centrales, saldrán las circunstancias agravantes o atenuantes, que permitirán mensurar una sanción que se ajuste a la culpabilidad de los autores.-

Así advierto que dentro de los parámetros comunes a los tres imputados, se destacan su juventud, la carencia de antecedentes penales, y que ninguno ha transitado la totalidad del sistema escolar obligatorio (primario y secundario). Estas circunstancias resultan claramente atenuantes de sus actos, en especial la juventud (entre 18 y 20 años) que vinculadas a su falta de escolarización completa, han podido influir en la capacidad de motivarse  en la norma sin producir lesiones a bienes jurídicos.-

Dentro de las condiciones agravantes, respecto de Barría y Verón se destaca la naturaleza de la acción que excedió los medios necesarios para lograr la consecución del plan que originariamente se habían propuesto. Realizaron actos que contenían un plus de violencia, que sólo podían llevar a la muerte de la víctima. Por otra parte agrava por sobre manera la culpabilidad de los autores el hecho de que actuaron por motivos nimios (la sustracción de un cajón de cervezas vacías) desplegando una violencia que excedía a la acción del robo. Los motivos que los llevaron a delinquir ostentan una manifiesta desproporción al resultado, y se vinculan con códigos barriales que justifican la violencia a cualquier costo, aún cuando se encuentre en juego la vida de terceros. Desde una perspectiva de prevención especial, justifica que la pena a imponer no se encuentre cercana al mínimo, pues los ataques reiterados sobre la víctima se han traducido en un absoluto desprecio por la vida ajena, valor que cuya protección nos impone nuestra norma fundamental a los jueces a través de distintos tratados de jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22 de la C.N.).-

Por otra parte no puedo dejar de mencionar, que los autores pertenecen al mismo grupo etario que la víctima, lo que revela una falta de empatía frente a la posibilidad de segar la vida de una persona joven, con el consiguiente daño psicológico a sus progenitores (de in-susceptible reparación) y la interrupción del curso natural de una vida, lo que hace pensar que tampoco valoran la propia.-

Es por ello que centrado en la gravedad de los hechos y la extensión del daño causado a las víctimas directa e indirectas, y teniendo como límite el propuesto por la acusación; estimo justo imponer a los encausados Brian Alexis Barría y Edgar Ezequiel Verón la pena de 18 años de prisión como autores penalmente responsables del delito de homicidio con motivo u ocasión de robo (arts. 45 y 165 del C.P.) de cumplimiento efectivo, con más las accesorias legales y costas del proceso (art. 29 inc. 3º del C.P.).-

Asimismo Brian Alexis Barría ha reconocido por trámite de juicio abreviado, ser el autor de los hechos investigados en el expediente 3.987/15, y teniendo en consideración la pena solicitada por el acusador; que estimo adecuada, corresponde imponer la pena de un mes de prisión. Debe agregarse que frente a la imposibilidad de declarar la reincidencia solicitada en los alegatos; se torna procedente el dictado de la pena única de 18 años y 15 días de prisión, de efectivo cumplimiento, accesorias legales y costas del proceso, comprensivas de las condenas dictadas en los expedientes 3.987/15 y 4.057/15.-

En relación a Florencia Aldana Narváez, teniendo en consideración que su culpabilidad se vincula a un tipo penal menos gravoso, debo ajustar los pedidos de pena originarios, y considerar además entre sus circunstancias personales, que se encuentra cursando un embarazo y que deberá cuidar en lo mediato de una nueva vida. Por ello encuentro ajustado a derecho imponer a la nombra la pena de 6 años de prisión, de cumplimiento efectivo; como autora penalmente responsable del delito de robo calificado por ser en poblado y en banda, con más las accesorias legales y costas del proceso.-

A la tercera cuestión las Sras. Juezas de Cámara Dras. Cristina de los Ángeles Lembeye y Laura Inés Vallebella, dijeron (conforme al art. 43 de la Ley Nº 1, texto según ley Nº 2.046):

Adherimos al voto del Dr. Juan Pablo Olivera, por sus mismos fundamentos.-

En atención a lo expuesto, y al mérito que ofrece el Acuerdo que antecede, la Excma. Cámara en lo Criminal de la Segunda Circunscripción Judicial,

RESUELVE:

1°) ABSOLVER por el beneficio de la duda (art. 4º del C.P.P.) a LEANDRO EZEQUIEL FERNÁNDEZ, de apellido materno Goycoechea, sin apodos, hijo de Luis Néstor y de Florangel Marion, de nacionalidad argentina, instruido, sin apodos, de estado civil soltero,  nacido el día 30 de septiembre de 1.992 en la ciudad de Caleta Olivia, con último domicilio en Barrio Miramar, Azcuénaga Nº 487 de la localidad de Caleta Olivia, actualmente alojado en la Alcaidía de Caleta Olivia por otra causa, titular del D.N.I. Nº 37.337.617; en orden al delito de encubrimiento (art. 277 inc. 1º del C.P.) por el que fuera requerido, por no haberse probado la acusación fiscal.-

2º) CONDENAR a FLORENCIA ALDANA NARVAEZ, de apellido materno QUIROGA, apodo «CHAMUYO», hija de Darío Israel y Marisa Antonia, de nacionalidad argentina, instruido, estado civil soltera,  nacida el día 12 de octubre de 1995 en la ciudad de Caleta Olivia, con último domicilio en Barrio 3 de Febrero, Pasaje «G» (no recuerda el número de la casa) de la ciudad de Caleta Olivia, actualmente en prisión domiciliaria en esta ciudad, titular del D.N.I. Nº 39.205.893; a la pena de SEIS (6) AÑOS DE PRISIÓN como partícipe primaria penalmente responsable del delito de ROBO CALIFICADO POR SER EN POBLADO Y EN BANDA (arts. 45, 164 Y 167 inc. 2 del C.P.), con más las accesorias legales y costas del proceso (arts. 1, 5, 20, 29 inc. 3, 40 y 41 del C.P.), por el hecho cometido en la ciudad de Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz en perjuicio de Jorge Alfredo Muñoz el día 1º de febrero de 2.015.-

3º) CONDENAR a EDGAR EZEQUIEL VERON, de apellido materno RAMÍREZ, de apodo «PINCHE CARNAL», hijo de Felipe y Adela, de nacionalidad argentina, instruido, curso hasta 2º año de secundario en Corrientes capital, estado civil soltero,  nacido el día 7 de diciembre de 1995 en la ciudad de Corrientes, Capital, con último domicilio en Barrio Miramar, Pje. Calafate Nº 1133 de esta ciudad, actualmente alojado en la Comisaría Seccional Tercera de la ciudad de Caleta Olivia, titular del D.N.I. Nº 39.193.505; a la pena de DIECIOCHO (18) AÑOS DE PRISIÓN como co-autor penalmente responsable del delito de HOMICIDIO CON MOTIVO U OCASIÓN DE ROBO (Art. 45 y 165 del C.P.) con más las accesorias legales y costas del proceso (arts. 1, 5, 20, 40 y 41 del C.P.); por el hecho cometido en la ciudad de Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz en perjuicio de Jorge Alfredo Muñoz el día 1º de febrero de 2.015.-

4º) CONDENAR          a BRIAN ALEXIS BARRÍA, de apellido materno CARCAMO, argentino, sin apodos, soltero, instruido, cursando 2º año del , empleado de plan social, nacido el 17 de septiembre de 1992, en Caleta Olivia, con último domicilio en Barrio Miramar, calle Estrada Nº 1010 de esta ciudad, actualmente detenido en la Comisaría Seccional Tercera de la ciudad de Caleta Olivia, titular del D.N.I. Nº 36.926.275; a la pena de DIECIOCHO (18) AÑOS DE PRISIÓN como co-autor penalmente responsable del delito de HOMICIDIO CON MOTIVO U OCASIÓN DE ROBO (Art. 45 y 165 del C.P.) con más las accesorias legales y costas del proceso (arts. 1, 5, 20, 40 y 41 del C.P.); por el hecho cometido en la ciudad de Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz en perjuicio de Jorge Alfredo Muñoz el día 1º de febrero de 2.015.-

5º) CONDENAR          a BRIAN ALEXIS BARRÍA, de apellido materno CARCAMO, argentino, sin apodos, soltero, instruido, cursando 2º año del , empleado de plan social, nacido el 17 de septiembre de 1992, en Caleta Olivia, con último domicilio en Barrio Miramar, calle Estrada Nº 1010 de esta ciudad, actualmente detenido en la Comisaría Seccional Tercera de la ciudad de Caleta Olivia, titular del D.N.I. Nº 36.926.275; a la pena de UN (1) MES DE PRISIÓN como autor penalmente responsable del delito de ENCUBRIMIENTO (art. 277 inc. 1º del C.P.) en perjuicio del Estado Provincial, por el hecho ocurrido el día 08 de julio de 2014.-

6º) IMPONER a BRIAN ALEXIS BARRÍA cuyas demás circunstancias personales obran en autos, la PENA ÚNICA DE DIECIOCHO (18) AÑOS Y QUINCE (15) DÍAS DE PRISIÓN, como autor penalmente responsable de los delitos de HOMICIDIO CON MOTIVO U OCASIÓN DE ROBO en concurso real con ENCUBRIMIENTO (Arts. 45, 55, 165 y 277 inc. 1º del C.P.).-

7º) Oportunamente, practíquese cómputo de pena por Secretaría de Ejecución (art. 476 del C.P.P.) y procédase a la destrucción y devolución de los elementos secuestrados según correspondiere.-

8º)  Denunciada que sea la condición tributaria se procederá a la regulación de los honorarios profesionales de los letrados intervinientes (Dres. Ismael Machuca como patrocinante de la Querella, y Marcelo Urbano Quinteros y Alberto Luciani por la Defensa).

9º) Regístrese; notifíquese a las partes, y consentida que sea, cúmplase y líbrense las comunicaciones de rigor respecto de la Ley Nro. 22.117 (Registro Nacional de Reincidencia y Estadística Criminal y Carcelaria); oportunamente, archívese la causa.

 

 

Dra. Cristina de los Ángeles Lembeye                         Dra. Laura Inés Vallebella

Jueza de Cámara                                                   Jueza de Cámara

 

 

 

 

 

Dr. Juan Pablo Olivera

Juez de Cámara

 

 

 

 

ANTE MÍ:

 

Dra. María José Garrido

Secretaria

 

 

 

 

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