Los vecinos de Caleta Olivia sobreviven como se puede en una ciudad con infraestructura deteriorada o ya inexistente y frente a la falta de respuestas a los más mínimos requerimientos.

Por eso ante la ineficiencia de las autoridades, en muchos casos se ven obligados a sumarse a nuevos “gastos” a las ya arruinadas economías domésticas, pagando a prestadores privados, servicios que se pagan no solo con impuestos directos sino con tasas diversas.

Ayer, ante un nuevo corte de suministro, se volvió a apelar a los “camiones cisterna” que ya sin percibir el pago de provincia o municipio – que debería hacerse efectivo desde la Emergencia Hídrica – llevan agua a domicilios con tarifas que van desde los 300 pesos a los 600, dependiendo del barrio, los litros y la disponibilidad.

“Tu basura mi tesoro”

Aunque pagar por el acarreo y abastecimiento de agua se ha trasformado en una solución recurrente ante las falta del vital elemento, ahora se sumó otros “servicio” privado: pagar para la recolección de basura.

Esto ya se corrobora en varios barrios de la ciudad del Gorosito, en donde “emprendedores” – que vieron una oportunidad donde el Estado ve una dificultad – comenzaron a ofrecer el servicio de recolección de residuos y el traslado al lugar de depósito.

El servicio de recolección privado incluye además la posibilidad de limpieza de veredas y patios. Pero pareciera que aquí también se da la característica que lo “privado” funciona mejor y es mas eficiente que lo “estatal”.

Ocurre que estos “recolectores”, no solo tiene un cronograma que se cumple a horario, sino que también garantizan que no se deja nada de basura frente a los domicilios. “Si una bolsa se rompe, levantamos todo y si en vez de bolsas dejan cajas, igual las llevamos”, aclaró uno de estos emprendedores.

En cuanto a las tarifas, se supo que va desde los “30 pesos el canasto”, hasta los 100 pesos según la cantidad de residuos.

A su vez, otros de los servicios que comenzó a usarse con mayor asiduidad para evitar que los frentes de las casas se vea basura amontonada, es la contratación de contenedores que en muchos casos se paga entre varios vecinos de la cuadra y que permite arrojar a diario la basura sin que los canastos se vean rebalsados.

En este caso, lo que se paga depende de la cantidad de días, pero en los casos que se comparte el gasto, la solución al problema es económica en términos relativos.

Contaminación y riesgo Claro está que también están aquellos que sin importarles que desde hace semanas no pasa el recolector de basura municipal, sacan a diario la basura apilando bolsas que quedan expuestas a las numerosas jaurías de perros callejeros que ya se han acostumbrado a usar los canastos como “comederos” y el agua de cloaca que fluye como “bebederos”.

De este modo, la postal de la ciudad es un verdadero “asco urbano” que no es lamentable por la contaminación “visual”, sino también por la “contaminación ambiental” y el riesgo sanitario al cual nos exponen las autoridades y funcionarios responsables.

Fuente La Prensa de SC

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