El cine local no está libre de programar por las condiciones de los distribuidoras múltinacionales

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El viernes por la tarde en instalaciones del Hotel Robert, Juan Balois Pardo, exprogramador de la Asociación de Amigos del Arte «Mechenien», llevó a cabo una conferencia de prensa para dar a conocer los motivos de su desvinculación con la actividad de programación y cuáles son las políticas de las distribuidoras.

En primer lugar, Pardo fue muy claro en mencionar que esta denuncia la está llevando a cabo en modo personal y no en nombre de la Asociación, y que por eso se desvinculó de la tarea de programación. A partir de esto explicó que desde el año 2015 las películas están todas digitalizadas, lo que facilita y agiliza la distribución en todo el país. De esta manera es muy sencillo que el film internacional que se estrena en Buenos Aires hago lo mismo en la localidad de Caleta Olivia, por ejemplo. De esta manera, los cines en general y los pequeños y del interior en particular, están ante la excelente posibilidad de poder proyectar las mismas producciones y por lo tanto recaudar lo mismo en todos los puntos del país.

De esta manera Pardo, apoyado con cifras ejemplificadoras de los últimos años, explicó que los cines de la Argentina que cuentan con una o dos pantallas no pueden decidir libremente las películas que exhiben. Actualmente en el país las Distribuidoras Cinematográficas, que representan a las empresas multinacionales Warner, Fox, Disney y UIP reúnen entre ellas el 90% de los boletos de entradas al cine. Al comercializar de manera exclusiva sus títulos, ya que no se pueden adquirir a través de otras distribuidoras, son ellos quienes ponen las condiciones de proyección de los films en cada cine.

Para asegurar que las películas de las productoras norteamericanas se mantengan en cartel durante varias semanas y por lo tanto recauden millones de pesos, estas distribuidoras imponen reglas rigurosas para hacer efectivo el estreno en cada sala. El exprogramador de Mechenien dio a conocer las tres reglas de las empresas que lideran el mercado del cine: las condiciones previas, las condiciones de continuidad no pactada y la venta atada. 

Las condiciones previas se refiere a que las distribuidoras, antes de envíar el estreno, obligan al cine a exhibirlo en determinada cantidad de funciones diarias. Asimismo, la continuidad no pactada, significa que el cine está obligado a proyectar la misma película determinada cantidad de semanas en pantalla. De esta manera si el film no fuera un éxito, igualmente el cine está condicionado a seguir proyectando la película la cantidad de funciones pre-establecidas, sin poder ocupar esas funciones en otros estrenos.

Por su parte, la venta atada refiere al condicionamiento de tener que exhibir una película no prevista por el cine en su plan de programación para que la distribuidora le otorgue una película que se percibe taquillera. Entonces, en el caso de que quedara una función liberada está igualmente está condicionada por la misma distribuidora.

Es por estas condiciones que Juan Balois Pardo denuncia que los pequeños cines del país, cuya mayoría son el único de la ciudad, intentan percibir qué es lo que mayoritariamente demanda su público para diseñar un plan de programación y que le permita recaudar fondos. Pero las reglas que imponen las distribuidoras dominantes, termina manipulando el comportamiento del libre mercado y tergiversan el juego de la oferta y la demanda. De esta manera, los cines no pueden elegir libremente qué películas exhibir en su sala dentro de la oferta de producciones independientes o de países periféricos. Al mismo tiempo que las cifras que demuestran la cantidad de boletos vendidos no refleja de modo fidedigno el verdadero interés de las audiencias.

Juan Balois Pardo junto a Alejandro Silva, de Necochea, que también está sufriendo fuertes consecuencias en su cine y a modo personal debido a estas estrategias abusivas, viajarán a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para reunirse con diputados y senadores, de diferentes identidades políticas, para comenzara a debatir una legislación reguladora para que las distribuidoras cinematográficas. Una legislación consciente de estas manipulaciones  de las empresas multinacionales,  podrá ponerle un control a los abusos que están socavando la libertad de exhibición al mismo tiempo que a la industria audiovisual nacional e independiente.

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Juan Balois Pardo

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