“Tocan a un obrero y tocan al pueblo»

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Esta consigna unívoca y trascendente no es nueva, no es original, no es un hallazgo extraordinario, es si, el grito perpetuo de las sociedades en su fatalismo histórico por defender y luchar por su derecho natural a vivir en paz, con dignidad, con el pan en la mesa, con libertad y justicia

Es el estremecedor llamado a la UNIDAD DE TODOS LOS SECTORES POPULARES cuando sus intereses elementales están en riesgo de ser aplastados por los sectores del privilegio y del Poder, por aquellos que más tienen y más quieren tener, el de los pocos que tienen mucho y lo quieren todo a costa de los más que tienen menos y corren el riesgo de perderlo todo.

Ningún juego de palabras, es el objetivo y el fin del neoliberalismo, es el afán de quienes pretenden hacer creer a la sociedad que ya viene el derrame después de la acumulación obscena de riqueza de quienes concentran esa riqueza.

Lo peor que puede sucederle a los sectores populares sometidos a esta encrucijada y contradicción central y permanente es mantener indiferencia, distancia o ignorancia a esta realidad crucial para el destino de los pueblos, porque ello así simplemente significaría entregar armas y bagaje a los victimarios.

Victimarios que derraman su voracidad capitalista sola y exclusivamente en los paraísos fiscales, en sus cuentas of shore, en sus negociados dolarizados, jamás en la búsqueda de igualdad ni dignidad de los pueblos.

La sociedad, con sus trabajadores como columna vertebral, debe articular de manera imprescindible mecanismos para la resistencia a políticas que ya conocemos, que ya sabemos como siguen y como concluyen, sometimiento, marginalidad, exclusión, miseria, HAMBRE dependencia.

No podemos equivocar quien es el enemigo, EL ENEMIGO, es ese que está detrás de la sigla de una sociedad anónima, sin rostro, sin patria ni ley, es el que quiere quedarse con nuestro trabajo, con nuestro esfuerzo y sacrificio cotidiano. No es el enemigo quién está del otro lado de una ruta bloqueada. Porque ese que está del otro lado de una ruta bloqueada es otro trabajador, es una mujer, un joven, un anciano de nuestro pueblo, es de los nuestros, NO ES EL ENEMIGO.

Lo que hay que si hay bloquear es el intento perpetuo del gran capital de quedarse con el sudor y la sangre del pueblo.

Nunca Pueblo contra Pueblo.

Nunca pueblos desunidos.

El Pueblo UNIDO jamás VENCIDO.

Por eso SI TOCAN A UN OBRERO TOCAN AL PUEBLO.

JORGE MARCELO SOLOAGA

PRESIDENTE

COMISION DE FOMENTO DE CAÑADON SECO

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