El Centro Integral de la Mujer y la Familia (CIM) de Caleta Olivia realizó un encuentro especial para agasajar a las docentes de costura y a sus alumnas, compartiendo una merienda y un momento de reconocimiento al trabajo, la dedicación y los vínculos construidos a través de esta actividad.
La jornada reunió a las cuatro profesoras que forman parte de este espacio municipal junto a sus estudiantes, en un clima de alegría y agradecimiento. Más allá del aprendizaje de una técnica, los talleres de costura representan una herramienta para adquirir conocimientos, desarrollar habilidades y abrir nuevas posibilidades laborales mediante la confección y los emprendimientos propios.

Marcela Huañacota, quien lleva alrededor de 20 años vinculada al mundo de la costura, expresó su alegría por compartir esta fecha con sus alumnas y destacó la importancia de continuar generando propuestas que les permitan avanzar y perfeccionarse.
“Para nosotras hoy es un día libre, un día para disfrutar y compartir con las alumnas todo el cariño que nos brindan. Siempre tratamos de traer una propuesta nueva para que ellas puedan seguir aprendiendo y avanzando. Damos todo lo que tenemos y compartimos nuestros conocimientos para que cada una pueda crecer”, manifestó.

Por su parte, Graciela Sánchez, con más de 47 años de trayectoria en la costura, vivió este encuentro con una emoción especial. Próxima a jubilarse en febrero del año que viene, la docente transita la etapa final de su recorrido dentro del ámbito municipal, llevando consigo décadas de experiencias, aprendizajes y vínculos con generaciones de alumnas.
“Me pone muy contenta ver que muchas de mis alumnas hoy tienen sus propios emprendimientos. Eso es hermoso, porque una siente que todo lo que fue enseñando dio sus frutos y que ellas pudieron construir su propio camino”, expresó.
Graciela también compartió recuerdos que reflejan el vínculo que se genera a lo largo del tiempo dentro de los talleres. “Hay chicas que vinieron cuando eran muy jovencitas y hoy vuelven con sus hijas y hasta con sus nietas. Ver eso me llena de alegría, porque significa que hemos compartido muchos años y que este lugar sigue siendo importante para ellas”, señaló.
Con la experiencia de toda una vida dedicada a la costura, la docente alentó a sus alumnas a continuar apostando por sus capacidades y proyectos. “Hay que seguir adelante, porque todo se puede. Siempre hay algo nuevo para aprender y una oportunidad para crecer”, sostuvo.
Así, la celebración del Día de la Costurera se convirtió en mucho más que una merienda: fue una oportunidad para agradecer, recordar y poner en valor la trayectoria de quienes enseñan, el crecimiento de sus alumnas y una actividad que continúa abriendo caminos dentro de la comunidad de Caleta Olivia.