Rodolfo González Alcántara reflexiona sobre el Día Internacional de la Danza

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En conmemoración al Día Internacional de la Danza, Voces y Apuntes tuvo el privilegio de conversar con Rodolfo González Alcántara, destacado bailarín y Director de la Escuela de Humanidad con Arte ED.HU.C.AR. en Caleta Olivia. González Alcántara, reconocido por su maestría en el malambo y su destacado logro como Campeón Nacional en 2012, compartió su perspectiva sobre la importancia de esta celebración y su experiencia personal en el mundo de la danza folclórica.

“Como bailarines, este día nos detiene y nos hace reflexionar, en nuestro caso con la disciplina de la danza folclórica”, expresó González Alcántara al iniciar la conversación. Rememorando sus humildes comienzos en Santa Rosa, La Pampa, donde arrancó a bailar a la temprana edad de 8 años, relató cómo la danza se convirtió en su refugio y fuente de esperanza en un entorno marcado por la necesidad. “Sentía que cuando bailaba, mis profes hablaban de mi futuro, y eso fue cargándome de muchas esperanzas”, afirmó.

Su pasión por el malambo se manifestó tempranamente en su vida. “Cuando se me presentó el malambo directamente ya empecé a saber que iba a ser lo mío”, afirmó. Determinado a alcanzar la excelencia en su arte, González Alcántara completó sus estudios secundarios en un centro de arte y se graduó como maestro provincial de danzas. Posteriormente, continuó su formación universitaria, siempre con el firme propósito de convertirse en Campeón Nacional de Malambo.

“Ingresar al mundo del malambo representó un antes y un después en mi vida”, reflexionó. A lo largo de su carrera, experimentó momentos trascendentales e inesperados, desconocidos para él en sus inicios. “Fueron muchas cosas que fueron pasando, y agradezco haber salido campeón con 28 años, una edad que me permitió entender todo lo que estaba viviendo”, confesó.

El camino hacia el éxito no estuvo exento de desafíos, pero González Alcántara atribuye su logro a la combinación de voluntad, amor propio y trabajo arduo. “Dios solamente me dio un don: la voluntad y el amor propio. En base a eso, todo lo otro lo desarrollé trabajando”, afirmó.

Hoy, como Director de la Escuela de Humanidad con Arte ED.HU.C.AR., González Alcántara se dedica a sembrar la misma pasión y visión en las nuevas generaciones. “Me toca ser sembrador de esa semilla, para que los pibes el día de mañana tengan la misma mirada”, concluyó.

Con una carrera marcada por la perseverancia y el compromiso, Rodolfo González Alcántara representa un ejemplo inspirador para la comunidad artística y un testamento vivo de los frutos que puede cosechar la dedicación a la danza folclórica.

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