El contador público nacional Pablo Barros analizó el fuerte crecimiento del endeudamiento, cuestionó la desregulación de las tasas de interés y destacó el rol que debe asumir el Estado frente a la situación. También brindó recomendaciones para quienes atraviesan dificultades para afrontar sus deudas.
En una entrevista con Voces y Apuntes, desde el Estudio Contable Pablo Barros, el contador público nacional se refirió a la situación de morosidad y endeudamiento y planteó la necesidad de analizar el fenómeno desde una perspectiva económica y social, evitando atribuirlo únicamente a una supuesta falta de educación financiera.
“Cuando hay un fenómeno que es tan repentino y tan intenso, uno se tiene que preguntar si hay causas coyunturales y no estructurales”, sostuvo Barros, quien consideró que la falta de educación financiera puede existir en determinados casos, pero no explica por sí sola un fenómeno de crecimiento repentino de la morosidad.
En ese sentido, señaló a la desregulación de las tasas de interés como una de las principales causas del actual escenario. “El Estado podría meterse y decir que con una inflación del 30%, no se puede cobrar una tasa de 800%. Es poner un límite, y esta desregulación no es algo positivo”, afirmó.
Para Barros, la ausencia de límites afecta especialmente a quienes atraviesan situaciones de necesidad. “La desregulación siempre favorece al que tiene más fuerza y el más desprotegido, en una situación de extrema necesidad, y sin un tope en las tasas, generan esto”, explicó.
El contador también planteó que el Estado podría intervenir no solo estableciendo límites a las tasas, sino también regulando las condiciones bajo las cuales se otorgan determinados créditos.
Una posible alternativa para refinanciar las deudas
Frente al escenario actual, Barros mencionó distintas propuestas orientadas a reducir el impacto del endeudamiento. Entre ellas, destacó una alternativa que contempla refinanciar el capital a una tasa mucho más baja y a largo plazo, mientras que los intereses podrían ser considerados como pérdida por parte de las entidades financieras y descontados del impuesto a las ganancias.
“Es una manera que las entidades financieras también pongan su parte al igual que el Estado, que son responsables por dejar que esto llegue a la situación de hoy”, sostuvo.
El cambio de escenario económico
Otro de los factores señalados por Barros fue el cambio en el contexto económico. Explicó que, durante períodos de alta inflación, los créditos en cuotas fijas podían tener un comportamiento diferente en términos reales, ya que el ingreso acompañaba parcialmente la suba de precios y la cuota terminaba representando una proporción menor frente al costo de otros bienes.
“En un contexto de baja inflación como tenemos ahora, eso no pasa, la cuota no se licua, y cada cuota te va a costar más pagarla”, explicó.
Para el contador, se trata de una problemática que excede la cuestión estrictamente financiera y que debe comprenderse dentro del escenario social y económico general. “Es una cuestión profunda que también tiene que ver con todo lo social y económico que está pasando”, remarcó.
Qué hacer frente a las situaciones de presión por una deuda
Barros también hizo hincapié en el impacto emocional que puede generar una situación de morosidad. Según explicó, la preocupación por las consecuencias del endeudamiento puede generar angustia y miedo, una situación que, advirtió, puede ser utilizada como mecanismo de presión.
En este punto, remarcó que tener una deuda no convierte a una persona en delincuente. “Una persona que debe no es un delincuente, no está cometiendo un delito. Las deudas hay que pagarlas, pero hay que encontrar canales para poder hacerlo”, señaló.
Asimismo, cuestionó determinadas prácticas utilizadas para presionar a los deudores. “Las empresas han entrado en prácticas intimidatorias”, afirmó, y sostuvo que no corresponde que se comuniquen con familiares o con el lugar de trabajo de una persona para ejercer presión sobre ella.
Ante estas situaciones, recomendó recurrir a la oficina de Defensa al Consumidor o a un abogado, cuando sea posible, y aclaró que un embargo requiere siempre una resolución judicial.
“No te pueden embargar sin una resolución judicial, es algo que lleva tiempo. Hay cuestiones que hacen para asustar y que vos pagues, y cosas que se hacen fuera de la ley”, advirtió.
A través de su participación en Voces y Apuntes, el Estudio Contable Pablo Barros pone en valor la importancia de contar con información y asesoramiento profesional para comprender escenarios económicos complejos y tomar decisiones con mayor conocimiento.