Lágrimas, angustia e incertidumbre sin respuesta: el drama de las familias evacuadas en Comodoro Rivadavia

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La madrugada del domingo en Comodoro Rivadavia fue tremenda para decenas de personas que vieron pasar lo que se había anunciado: un deslizamiento del cerro obligó a dejar todas sus pertenencias. ADNSUR fue testigo de una noche horrenda y por eso inolvidable.

La madrugada del domingo 18 de enero de 2026 quedará grabada en la memoria de Comodoro Rivadavia como una jornada de caos, oscuridad y una angustia que se sentía en el aire.Eran aproximadamente las 12:15 cuando un repentino corte de luz sumergió a los barrios Sismográfica y El Marquesado en una penumbra total, preludio de un nuevo y violento desplazamiento del cerro Hermitte.

El silencio de la noche fue roto por un estruendo, similar a una explosión o al crujir de rocas masivas chocando entre si.

Una de las vecinas que presenció la situación relató que los gritos de “¡salgan, evacúen!” comenzaron a multiplicarse mientras las piedras caían con fuerza desde lo alto.En medio del pánico, el panorama era desolador: las casas se “partían al medio”, los muros colapsaban y el asfalto se levantaba como si fuera papel por la presión del suelo, describieron los vecinos.

La tensión no solo provenía del cerro. A la destrucción material se sumó el miedo a otra amenaza: los vecinos denunciaron con impotencia que, mientras intentaban salvar sus vidas, delincuentes podían aprovechar el caos para intentar robar en las viviendas que acababan de ser desalojadas.

Esta situación llevó a que muchas personas, especialmente adultos mayores, se resistieran a abandonar sus hogares a pesar del riesgo inminente de colapso.El operativo de emergencia fue masivo, movilizando dotaciones de bomberos, personal de Defensa Civil y la policía, quienes trabajaron bajo la incertidumbre de posibles víctimas atrapadas.

Durante horas circuló el rumor desgarrador de una familia sepultada bajo los escombros, pero con el correr de la madrugada, las autoridades llevaron tranquilidad al confirmar que no se registraron heridos ni víctimas fatales, priorizando la evacuación de más de 90 familias.Entre tanta desolación, hubo destellos de alivio

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el reencuentro de la perra Canela con su familia, quienes entre lágrimas celebraron haberla recuperado en medio de la pérdida total de sus bienes materiales.

Hacia las 2 de la mañana, el flujo de evacuados se dirigía de manera ordenada hacia el Club Talleres, el Club Ameguino y el Hotel Deportivo, lugares habilitados para dar refugio a quienes no sabían dónde pasar la noche.La noche cerró con un sentimiento de “emergencia habitacional” y una profunda impotencia; los residentes venían advirtiendo desde diciembre sobre las grietas, pero la naturaleza, finalmente, terminó por complicarles el esfuerzo de toda una vida.

FUENTE: ADNSUR