La transformadora experiencia de sanación y música de Marcela Pereyra en la jornada con Leda Bergonzi

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Marcela Pereyra compartió su emotivo retorno a la música y la profunda experiencia espiritual vivida durante una jornada de sanación y liberación dirigida por Leda Bergonzi el pasado sábado en Caleta Olivia.

En Voces y Apuntes conversamos con Marcela Pereyra, quien estuvo presente en la jornada de sanación y liberación de Leda Bergonzi, “la sanadora de Rosario”. Marcela fue la encargada de la música durante el evento, junto a otros miembros de la comunidad.

“Tenía esa necesidad de cantar, pero no tenía el espacio. Siempre estuve cantando para Dios, pero tuve un desierto en mi vida, y surgió la necesidad de volver a cantar a través de mi sobrina, que canta muy lindo. Empezamos a ensayar una canción y ese fue mi retorno a cantar, siempre con la idea de volver a prestar este servicio, pero sin saber cuándo”, compartió Marcela.

La oportunidad llegó gracias a una amiga, Valeria Zamora, quien la contactó para ayudar con el encuentro. “No conocía a Leda, y empecé a buscar por internet sobre ella. Vino ese llamado y dije que sí. La banda se armó rápido con músicos que conocíamos y nos dimos la oportunidad. Dios nos llamó y nosotros dijimos que sí”, explicó Pereyra.

La decisión no fue sencilla para Marcela, ya que tuvo que cancelar un retiro espiritual de alto impacto en Bariloche, lo que le supuso un sacrificio económico. Sin embargo, ella confía en que “Dios nos da abundancia” y considera que “todo está unido”.

Durante la jornada, Marcela tuvo una experiencia espiritual muy intensa. “En el momento en que Leda me impuso las manos, recibí el descanso en el espíritu. Yo estuve mucho tiempo sirviendo en los grupos de sanación cuando era adolescente y nunca había recibido el descanso porque estaba yo sanando a otros. Esta vez, me entregué completamente en cuerpo, mente y alma”, relató.

Describió la experiencia como una sensación de paz indescriptible: “Sentía que me desvanecía, pero estaba consciente, escuchando todo. No te desmayas, no sientes dolor, solo paz. Es un poco inexplicable, porque una cosa es verlo y otra es sentirlo”.

La jornada con Leda Bergonzi significó un profundo encuentro espiritual que transformó su vida. “Recibí eso tan lindo que estaba necesitando”, concluyó emocionada.

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