Organizada por la Municipalidad de Río Gallegos, la presentación del libro Las caras del monstruo de la periodista y escritora Julia Mengolini se realizó en la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Santa Cruz, en el marco de las actividades previas al Foro Feminista Trinchera, que tendrá lugar la próxima semana en la ciudad.
Ante un auditorio colmado, Mengolini definió su obra como “un manifiesto” sobre la pandemia, el trauma social y el avance de las ultraderechas. Explicó además que el libro está compuesto por seis capítulos que abordan distintos temas desde una mirada personal y política. “No es un libro de memorias. Cuando una escribe un manifiesto, escribe desde una posición tomada”, señaló, al recordar una conversación con su editor, el escritor Fabián Casas.
La obra combina esos ensayos con una bitácora escrita en tiempo presente, atravesada por el primer año del gobierno de Javier Milei. “Para mí fue como el inicio de una nueva temporada, como si empezara la temporada cuatro de una serie de zombies”, expresó al describir el clima político y social de ese período.
Uno de los capítulos centrales, titulado La muerte de mi papá y el nacimiento de los libertarios, vincula una experiencia profundamente personal con el surgimiento de las nuevas derechas. “La muerte del padre obliga a revisar toda la vida”, sostuvo la autora.
Durante la charla, Mengolini reflexionó sobre las secuelas que dejó la pandemia y aseguró que todavía existe una dificultad colectiva para procesar lo vivido. “Nadie quiere hablar de la pandemia, pero nos dejó un trauma muy pesado”, afirmó.
En ese sentido, destacó que, aunque los Estados lograron salvar millones de vidas a través de la ciencia, la vacunación y los sistemas de salud, también quedaron debilitados en términos de legitimidad. Según planteó, las medidas de confinamiento y el desgaste emocional generaron un malestar social que luego fue capitalizado por las ultraderechas.
La autora también cuestionó las interpretaciones que explican el crecimiento de estos sectores únicamente desde variables económicas. “Si fuera solo por la inflación, no crecerían las extremas derechas en países con economías mucho más estables”, argumentó.
Sobre el cierre, llamó a revisar con honestidad lo ocurrido durante aquellos años, reconociendo el esfuerzo del personal de salud y señalando tanto errores políticos como actitudes oportunistas. “De acá vamos a tener que salir mejores”, concluyó, al remarcar la necesidad de pensar la pandemia para comprender el presente y evitar que ese trauma continúe alimentando discursos autoritarios.