Jorge Locomotora Castro: “Me da bronca ver cómo está nuestra gente”

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En una entrevista concedida al medio Página12, el ex campeón mundial de boxeo y orgullo de Caleta Olivia, Jorge “Locomotora” Castro, analizó la situación social y económica que atraviesa el país. Desde su experiencia al frente de comedores y tareas solidarias en el conurbano bonaerense, expresó su preocupación por el crecimiento de la pobreza, cuestionó a la dirigencia política y dejó abierta la posibilidad de incursionar en política para trabajar en favor de los sectores más vulnerables.

Jorge “Locomotora” Castro, campeón argentino, sudamericano, latinoamericano y seis veces campeón mundial, más de 130 victorias como profesional y casi un centenar de nocauts, Jorge Fernando “Locomotora” Castro construyó una trayectoria excepcional en el boxeo argentino. Protagonista de peleas que quedaron en la historia, como su épica remontada ante John David Jackson en 1994, el “Roña” pasó dos décadas arriba del ring, enfrentó a figuras como Roberto Durán y convirtió su estilo frontal en una marca registrada que lo sostuvo como ídolo popular dentro y fuera del cuadrilátero.

El campeón recibe a NEGRX en su gimnasio de la Avenida Eva Perón (Ex Pasco) de Temperley. Apenas llega se dispone a saludar uno por uno, con abrazos y sonrisas, a las personas que desde hace horas lo esperan para recibir un bolsón de alimentos. Comenzó hace varios años esta tarea social y cada vez es más grande. Ahora tiene, además de la entrega de bolsones en su gimnasio, 4 comedores propios y varios más que abastece con mercadería. Según nos cuenta, todos están igual de saturados. Tras su llegada y la alegría de los que esperaban, comienza la tarea solidaria.

Más de una vez te escuché identificarte como negro, contame un poco de eso, de la familia que te regaló los rulos, cuál es su origen.

Soy alemán, de familia alemana (risas). Mi viejo era catamarqueño, mi vieja era santacruceña. Y soy de Caleta Olivia, en Santa Cruz. No sé de dónde viene el origen de mi familia. Nunca pregunté.

Y morocho como vos, con rulos, quién era?

Mi vieja era morocha, con rulos, pero no sé, no conocí a mis abuelos (maternos). A los que sí conocí fue a los de mi papá… ese viejo hijo de puta, me cagaba a palos. Me pegaba mi viejo y después atrás me pegaba mi abuelo. Entraba llorando, corriendo, a la casa de mi abuelo y allá adentro, ¡pum!, me daba con un látigo. ¡Hijo de puta! ¡Qué viejo de mierda! Me pegaban mi abuelo y mi papá… Pero bueno nunca fui rencoroso. Ahora que soy más grande lo entiendo, mi viejo tenía una enfermedad, era alcohólico. Cuando estaba sano era un pan de Dios pero cuando se ponía en pedo ¿Quién la ligaba? Nosotros. Yo, mis hermanos. Somos seis hermanos. Somos cuatro hermanos Castro y dos hermanos Figueroa.

Entonces, morocha, tu vieja…

Sí, pero si te digo te miento, nunca pregunté sobre nuestra ascendencia, era muy difícil, mi abuelo se ahorcó, mi abuela murió, entonces nunca pregunté nada. Con mi vieja, cuando crecí, de grande, me fui desahogando. Yo fui un pibe de la calle, viví con mi viejo, viví con mi vieja y cuando vine para acá vivía con mi viejo. La primera persona que noqueé en la vida fue mi viejo, porque mi viejo venía en pedo y yo ya practicaba boxeo. Entonces yo le dije un día “Cholo, no me pegues más”, y cuando me vino a pegar le metí un piñazo y lo noqueé y me fui de mi casa. Me fui a la casa de mi vieja, que ya estaba juntada con el marido, el Pedro, pero no me dejaba pelear. La vecina de atrás me firmó el permiso para que yo pelee y ahí empecé mi carrera. Después sí, me hice famoso y fui el ídolo de mi mamá y mi padrastro y todo pero le dije “mami, te acordás de antes?”. Y me desahogué, le dije la verdad, lo que pensaba. A mi viejo también. Mi viejo tenía cirrosis, murió con 54 años, muy joven, pero bueno, la vida es así. Mi vida continuaba, mi carrera continuaba y yo siempre dije, Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires. Y me vine para acá, me quedé acá. Y acá estamos.

Estamos en tu gimnasio en plena tarea solidaria. Contanos ¿Cómo ves la situación?

Está mal. Pero nosotros nos movemos y conseguimos cosas para la gente. A mí Nación no me da nada. A mí me da provincia, el “Cuervo” Larroque [Ministro de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires]. Yo trabajo ahí y pido. Ayudo con chapas, puertas, ventanas, cemento, todo, doy todo. No lo quiero para mí, yo ya tengo todo, ya estoy hecho. Mis hijos tienen casa y yo no necesito nada. Triunfé y sigo triunfando. Soy un ex-deportista conocido, un campeón, y lo lindo es que sigo trabajando. Me dicen negro porque soy negro y me dicen locomotora porque siempre fui un tipo que iba para adelante y nunca retrocedía. La locomotora va para adelante, no retrocede.

Boxeo: El Roña Castro el frente del gimnasio del ex campeón mundial se transforma, todos los viernes, en un espacio de solidaridad y comunidad. Nicolas_PARODI
¿Y la acción política cuando aparece en tu vida?

Esto no es política, esto es ayudar a la gente. La política te lleva a intendentes, a concejales, a diputados, a senadores. Yo soy un tipo que ayuda, que tengo un nombre, entonces hablo y la gente me responde. Voy a la fábrica y me dan mercadería por ser el Roña Castro. Pero vos, Juan Pérez, tenés que hacer la cola. Yo, por ser el Locomotora Castro hasta café me invitan.

Hay un montón de pibes morochos como nosotros, chicos que te miran y quieren ser como el Roña Castro cuando sean grandes. ¿Por qué pensás que no tenemos muchos representantes políticos que se parezcan a vos?

Una cosa es que entre yo como político, que soy negro y que vengo de abajo pero que ya me hice. Pero si sos un negro cualquiera que viene de abajo, no tenés la moneda para bancarte. Porque para ser político tenés que tener la moneda para hacer panfletos, tenés que hacer todas esas cosas, ir a la radio, a la tele… ¿Vos te pensás que van a ir a buscar a unos negritos de la villa [para las listas]?

¿Vos qué pensás?

Sé que voy a entrar en algún momento y voy a ser un político. Se necesita gente así, como yo. Ahora está a la vista cómo son los políticos. Este presidente, sin ir más lejos, anda viajando y se va a la mierda y no gobierna. El jefe de gabinete era un tirado y en dos años se compró un montón de propiedades y viajó por todos lados. ¡Chantas! Los políticos no están acá [en el conurbano], están en la capital llenándose los bolsillos. Yo soy un negro de barrio que vengo de muy abajo, me hice, la supe aprovechar y hoy en día estoy muy bien. Y ahí afuera está lleno de negros, de gente que viene de abajo y necesita una mano. Me da bronca ver cómo está nuestra gente. Este es un país muy rico y mirá la miseria que hay. Tiene que terminar esto, tenemos que cambiar el gobierno. Le dimos la oportunidad dos años y medio. Dicen que sacaron a no sé cuántos millones de la pobreza pero cada vez tenemos más gente en los comedores. ¡Dejate de joder, es evidente! Lo vemos todos. Vos lo estás viendo. Gente grande que hace cola para recibir un táper de comida. Eso me parte. Los jubilados vienen un montón, gente de 75 años que viene y llora porque no tiene para los remedios. Todos los días me pasa, todos los días.

Esto que marcás de “los políticos alejados de la realidad” ¿Qué tiene que cambiar?

Están distanciados de la gente pero cuando necesitan el voto sí vienen y se recorren todas las villas. Te prometen y te dan un paquete de fideos. Me da bronca que tengamos estos políticos, que encima a veces se quejan de lo que cobran. Estos hijos de puta se sientan en una banca para calentar la silla y se llevan millones, en los barrios la gente labura un montón de horas por dos mangos. Me llena de bronca.

Si llegaras a un puesto ejecutivo, cualquiera fuera el nivel, nacional, provincial o municipal, ¿cuál sería tu prioridad?

Uf! Haría de todo. Las calles no pueden estar como están. Desde el asfalto hasta la limpieza, falta todo. Estos comedores no tendrían que existir. Debería haber trabajo, aunque sea un par de horas para todos. Todos trabajando. Me gustaría que el lugar donde habitamos esté limpio. En algún momento me voy a tirar a la pileta, no sé cuándo y no sé si habrá agua en la pileta, pero tengo intensiones y quiero ayudar. Hay mucha gente que necesita y necesita alguien como yo. No quiero comandar la Argentina solo quiero que haya oportunidades iguales para todos.

¿Qué se encuentra la gente cuando viene al gimnasio de Locomotora Castro?

Se llena de jóvenes. Hay mucho pibe. Hace tiempo que entreno pibes de la calle. Hay unos 30 ahora, más o menos, que vienen 3 veces por semana, se sacan las ganas y entrenan acá. Obviamente no se les cobra nada. Después están los jóvenes que vienen a entrenar toda la semana y siempre aparecen nuevos como ellos [Señala a dos hermanos adolescentes que esperan junto con su madre en la puerta para anotarse en el gimnasio]. Es caro mantener el gimnasio, yo pongo el material de mi bolsillo y es todo de primera marca. Unos guantes están 300 lucas más o menos y, bueno, todo lo pongo yo. Todo nuevo y bueno.

Ahora estoy entrenando todo recreativo, ya no hago más competitivo. Hago eso porque no me gusta sacarle el mango a los pibes. A mí me pasó, de mí vivieron muchos representantes que te sacaban el 30% de acá y el 25% de allá y de golpe vos pusiste todo y te quedás sin nada. Yo no quiero eso para los pibes. Yo la hice porque fui campeón del mundo, pero la mayoría no puede. Así que acá es así: venís, entrenas, te peleas en el ring y después haces tu vida. Y que sea con otro el que arregles tema plata, yo no quiero eso. Sé que fui tocado por la varita mágica, desde los 15 años ya era un distinto, a los 16 era un fenómeno. Hice 146 peleas de profesional y perdí 10 solamente. Tengo 90 nocauts. Fui un iluminado. Con lo poquito que hice toqué el cielo con las manos y me mantuve. Hice 6 defensas y la séptima la perdí porque me cagó mi apoderado. En Argentina hay vivos para todo. Pero soy un privilegiado y creo que para los pibes es más importante disfrutar del boxeo, de lo recreativo. Lo demás, si es para ellos, harán el camino, pero el gimnasio es para descargarte y disfrutar. El deporte te saca de todo lo malo, no te deja entrar en la plaza para hacer cagada porque al otro día te tenés que levantar temprano para entrenar. Y nunca sabes, estos chicos [los hermanos adolescentes que esperan impacientes ser atendidos] pueden ser los próximos campeones, los próximos Locomotora Castro.

FUENTE: PÁGINA 12