La supervisora del Punto Orgánico del MCO analizó la presentación del primer vino artesanal elaborado a partir del viñedo municipal y destacó el proceso productivo, la identidad local y las proyecciones a futuro.
Tras la presentación y degustación del vino “Mar y Viento”, la supervisora del Punto Orgánico del MCO, Carmen Almendra, puso el foco en el trabajo realizado y en el significado que tiene esta producción para la ciudad.
“Fue un día espectacular y de mucho festejo”, expresó, al tiempo que subrayó que el vino es el resultado de un trabajo arduo y sostenido, vinculado a la primera vendimia del viñedo municipal. En esta etapa se elaboraron tres varietales —blanco, tinto y rosado— con una producción cercana a las 100 botellas obtenidas a partir de 230 kilos de uva.
Aunque se trató de una partida pequeña, Almendra destacó su valor simbólico y productivo: “Para nosotros, siendo la primera elaboración, es un montón”, afirmó. También remarcó que se trata de un producto íntegramente local: la fruta fue cosechada en la ciudad y todo el proceso de elaboración se realizó en el mismo lugar.
En relación a las características del vino, explicó que no contiene agregados utilizados habitualmente en bodegas, ya que la fermentación fue natural y el producto es totalmente sano. Además, sostuvo que el entorno aporta identidad propia: los vientos, la sal del mar y las particularidades del suelo forman parte del proceso que luego se percibe en el sabor.
Respecto a la proyección del proyecto, adelantó que la intención es incrementar la producción el próximo año para avanzar hacia la comercialización, lo que implicará registrar una pequeña bodega artesanal que comenzará a funcionar en el Punto Orgánico. En ese sentido, señaló que el espacio estará abierto a quienes deseen elaborar su propio vino con uvas y eventualmente registrarlo.
Para Almendra, la iniciativa trasciende lo productivo: “Tiene que ver con el desarrollo local”, concluyó, al resaltar la posibilidad de generar valor agregado a partir de recursos propios de la ciudad.