En el marco de la Semana de Concientización sobre el Autismo, referentes de Padres TEA impulsan acciones para visibilizar la condición y promover el acceso a recursos adecuados. Comercios locales decoran sus vidrieras de azul y el Gorosito se ilumina en apoyo a la causa.
Desde hace ocho años, en Caleta Olivia se realizan diversas actividades para visibilizar y concientizar sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Este año, integrantes de Padres TEA han convocado a comercios locales a decorar sus vidrieras de azul, en alineación con una iniciativa global que busca generar mayor empatía y comprensión sobre esta condición.
“Vemos cómo cada año se va haciendo más fácil, con más receptividad por parte de la gente y mayor conciencia. De a poquito se fue sembrando lo que fuimos generando”, destacó Lucrecia Troiano, integrante del grupo. Además, hizo hincapié en la necesidad de que se implementen medidas concretas: “Tenemos una ley de autismo que poco se reglamentó y en la realidad no se ve siendo aplicada. Como ciudad y como provincia, tenemos que empezar a tomar acciones concretas”.

Por su parte, Valeria Zamora explicó que la iniciativa global surgió en España y busca iluminar monumentos emblemáticos de azul y proyectar videos alusivos en pantallas de comercios. “Esta iniciativa la presentamos en el Concejo Deliberante junto al concejal Carlos Aparicio, y a partir de ayer, el Gorosito está iluminado de azul, al igual que el Obelisco desde el sábado en Buenos Aires”, explicó.
Zamora también resaltó la importancia de brindar acompañamiento a las familias: “Hay muchos padres que quizás están todavía en el periodo de aceptación, y es fundamental que se trabaje fuertemente con ellos, porque esta aceptación va a repercutir en la calidad de vida del niño”.
Uno de los principales desafíos que enfrentan las familias es el acceso a profesionales de la salud. “No todos pueden acceder a una obra social, y muchas veces necesitamos traer neurólogos y terapeutas de otras localidades por la gran demanda que existe”, agregó Zamora, quien compartió su experiencia personal: “Mi hija tiene tres años y medio, y desde los seis meses fuimos detectando ciertas conductas atípicas. Si bien el camino es tedioso porque se necesita un equipo interdisciplinario de médicos y terapeutas, tampoco es imposible”.
Las acciones impulsadas por Padres TEA buscan no solo generar mayor conciencia, sino también fortalecer la red de apoyo para familias y niños con autismo en la ciudad.