Héctor “Cachi” Luján vio la noticia sobre la llegada de la locomotora al proyecto ferroviario de la zona norte de Santa Cruz y no pudo evitar detenerse en un detalle: él mismo había sido su conductor durante la pandemia. El recuerdo lo llevó a compartir su historia y a celebrar que una máquina con décadas de trayectoria vuelva a ponerse en movimiento.
La llegada de una locomotora a Santa Cruz despertó algo más que interés entre quienes siguen de cerca el desarrollo ferroviario. Para Héctor “Cachi” Luján, conductor ferroviario, la noticia significó reencontrarse con una máquina que conocía de cerca y que él mismo había conducido durante la pandemia.
Luján contó que vio la publicación de Voces y Apuntes sobre la llegada de la locomotora y decidió dejar un mensaje para compartir su experiencia. Su vínculo con el ferrocarril y con este tipo de máquinas hizo que la noticia tuviera un significado especial.
“Trabajé y estudié muchos años para la industria y todo lo que me aparece de ferrocarriles, inversiones o locomotoras en sí es de mi interés”, explicó.
Pero en este caso había algo más. Esa locomotora no era desconocida para él: ya había trabajado con ella.

“Esa máquina la trabajé en pandemia, esa misma locomotora, y me puse muy contento que esto se pueda empezar y que la provincia lo logre efectivamente”, recordó.
Para Luján, volver a verla vinculada a un proyecto ferroviario significó también observar cómo comienza a moverse nuevamente una actividad a la que dedicó años de estudio y experiencia.
“Me llamó mucho la atención la publicación de Voces y Apuntes y ahí dejé un mensaje sobre lo que yo hice con esa locomotora, me puso muy contento, porque de una manera u otra, se empieza a mover la industria en la que uno ha puesto tantos años de estudio y experiencia en esto”, señaló.
Una locomotora con historia
Más allá de su vínculo personal con la máquina, Luján también repasó parte de la historia de estas locomotoras. Según explicó, fueron fabricadas en Canadá entre 1957 y 1969 y alrededor de 100 unidades llegaron a Argentina entre 1961 y 1963.
Su destino fue el Ferrocarril San Martín, que une Buenos Aires con San Juan, Mendoza y Chile, donde fueron utilizadas para reemplazar a las locomotoras a vapor.
“Fueron muy buenas máquinas, y lo importante es que se fueron manteniendo”, sostuvo.
Con el paso de los años, estas locomotoras recibieron distintas incorporaciones tecnológicas, entre ellas sistemas electroneumáticos y válvulas, destinadas a mejorar su funcionamiento y adaptarlas a las nuevas necesidades del servicio.
Luján comparó ese proceso con el mantenimiento de un vehículo: “Cuando se mantiene puede seguir operativa”.
Por eso, consideró que una máquina con décadas de historia todavía puede cumplir una función si recibe el mantenimiento necesario. “Bien mantenidas, van a continuar trabajando”, afirmó.
Y hay un dato que, para quienes conocen la historia ferroviaria, resulta significativo: Luján señaló que existen locomotoras prácticamente iguales que todavía continúan trabajando en el ramal San Martín.
Así, una noticia sobre la llegada de una locomotora a Santa Cruz terminó convirtiéndose también en el reencuentro de un ferroviario con una parte de su propia historia.