Falleció a los 53 años el reconocido locutor y animador radial de Puerto Deseado, Gustavo Alberto Alfonso “Piky” Federici.

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Según fuentes consultadas, ingresó este lunes al Hospital Distrital de Puerto Deseado, donde el equipo de salud realizó todos los esfuerzos para estabilizarlo. Sin embargo, la complejidad de su cuadro clínico agravó su estado y derivó en su fallecimiento.

Dueño de un temperamento particular y de un estilo original, frontal y explosivo, Federici construyó una identidad propia en la radio local. A través de su programa “Azúcar, Pimienta y Sal”, lideró durante muchos años las mañanas de Puerto Deseado con una infinidad de entrevistas y debates, convirtiendo a la polémica en uno de los ejes centrales de cada emisión.

Mantuvo durante muchos años en su radio una relación comercial y de amistad entre los que se recuerdan dos memorables de la historia de los medios deseadenses: Mario dos Santos Lopes y Oscar Stanghellini, siempre atentos a su salud mediante consejos y acompañamiento.

Su capacidad para instalar temas de discusión lo transformó en una influyente figura de la vida social y política de la ciudad.

Tiempo después se alejó de los micrófonos de FM Desiré, la emisora que él mismo creó y consolidó, para incorporarse como empleado de la Legislatura de la provincia de Santa Cruz, desempeñándose como secretario del diputado por el pueblo, Santiago Aberastain.

En los últimos años, decidió coparticipar su programación, manteniendo un perfil más bajo, aunque sus esporádicas apariciones en su propio medio dejaban entrever el delicado proceso de salud que atravesaba, marcado por un progresivo deterioro y sucesivas complicaciones.

Al mismo tiempo, su historia refleja las complejidades de una vida personal en la que no logró encontrar un refugio duradero, a través de sus dos hijos, sus grandes amistades, ni tampoco consolidar equipos de trabajo estables en su emisora.

Con su partida, Puerto Deseado despide a una de las personalidades más creativas e influyentes de la radio local. Brillante, ingenioso y de fuerte carácter, dejó una huella imborrable en la comunicación de la ciudad.

Fuente: ADN 24.