El pianista y compositor se presentó el sábado 13 con entradas agotadas y compartió sus sensaciones tras el show, además de repasar su recorrido personal y artístico desde la infancia hasta la profesionalización.
Ignacio Montoya Carlotto, pianista, compositor y arreglador, se mostró satisfecho y emocionado tras su presentación del sábado 13 en el Teatro Quiproquo, donde ofreció un espectáculo que contó con localidades agotadas y una cálida respuesta del público.
“Muy contento porque es un gusto especial venir a hacer un espectáculo. El público se portó muy bien como siempre, en la previa agotaron las entradas y eso ya es un montón”, expresó el músico, destacando el acompañamiento del público desde antes de subir al escenario. En ese sentido, agregó: “Uno nunca deja de sorprenderse gratamente con estas cosas. El evento en sí salió muy bonito y nos fuimos con un montón de buenas sensaciones”.
Durante la charla, Montoya Carlotto también repasó sus inicios en la música y el proceso que lo llevó a elegir este camino como forma de vida. “A partir de los 9 años ya empecé a meterme en el mundo de la música”, recordó, y aclaró que no proviene de una familia que, en ese momento, estuviera vinculada directamente con el ámbito musical. “No me crié en una familia que venía de la música, sino más bien todo lo contrario, pero me apoyaron en eso”, señaló, subrayando el respaldo recibido en sus primeros pasos.
Con el correr del tiempo, esa inquietud inicial se transformó en una decisión más profunda. “La vida va pasando y en un momento decidí que quizás lo mejor era seguir con esto”, explicó, aludiendo al proceso de profesionalización, que incluyó estudios y experiencias artísticas dentro y fuera del país. “Empezó la idea de estudiar y de tratar de conquistar el mundo; no lo logré, pero la experiencia fue interesante”, reflexionó con sinceridad.
Ignacio Montoya Carlotto nació en 1978 y es reconocido por su trabajo como pianista, compositor y arreglador. Desde temprana edad, al escuchar una orquesta de baile, comprendió que aquello que ocurría sobre el escenario sería su vocación. Criado inicialmente con el nombre de Ignacio Hurban, en agosto de 2014 consolidó su identidad al ser reconocido como hijo de Laura Carlotto y Walmir Oscar “Puño” Montoya, y nieto de Estela de Carlotto, presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo.
De manera significativa, al conocer su origen biológico también descubrió que la música ocupa un lugar central en su historia familiar: su padre fue baterista, su abuelo paterno saxofonista y su abuelo materno un melómano apasionado por el jazz, un dato que resignificó su propio recorrido artístico.