Un grupo de estudiantes y docentes de la Escuela Industrial N° 1 viajó a la planta de Toyota Argentina en Zárate, en el marco de un convenio entre el CPE y la empresa automotriz. La experiencia permitió conocer procesos industriales de gran escala y reforzar los aprendizajes técnicos.
La Escuela Industrial N° 1 concretó un viaje educativo a la planta de Toyota Argentina en Zárate, donde un contingente de 44 personas —entre estudiantes y docentes de toda la provincia, incluidos cuatro de Caleta Olivia— recorrió una de las instalaciones industriales más importantes del país.
La profesora Esther Bravo destacó que la magnitud del lugar sorprendió a todo el grupo. “Quedamos sorprendidos por ese tamaño industrial que no estamos acostumbrados a ver por acá. Lo más cercano que tenemos a esa escala es Comodoro Rivadavia, pero esto fue inmensamente superior”, afirmó.
Explicó además que la visita surgió a partir de un convenio entre el Consejo Provincial de Educación y Toyota, que permite que estudiantes técnicos tengan acceso directo a entornos productivos reales. “Ha sido una experiencia sumamente enriquecedora. Estos viajes fomentan las relaciones entre las escuelas, amplían el campo de visión de los chicos y fortalecen el sentido de pertenencia y la identidad técnica”, señaló.

Por su parte, el profesor Alfredo Oviedo relató cómo se gestó el proyecto. “Contribuí para que esto dé inicio. El año pasado se había donado un vehículo en desuso para su reparación y, conversando con autoridades, surgió la posibilidad. Me comuniqué con Toyota en Comodoro y concretamos en junio una visita con docentes y seis alumnos”, explicó.
Agregó que la participación de la Presidenta del CPE en una posterior recorrida por las instalaciones de Toyota en Comodoro permitió “dar forma al viaje a Zárate como un objetivo concreto”. Sobre la experiencia, sostuvo: “La logística de los repuestos, la atención a los clientes, la tecnología aplicada… es todo espectacular. Uno entra ahí y no se quiere ir”.
Desde la mirada estudiantil, Thiago —alumno de la institución— definió la experiencia como reveladora: “Fue muy enriquecedora, me hizo abrir los ojos sobre todas las capacidades y lo que puede abarcar ser técnico”. Destacó especialmente la interacción con estudiantes de otras localidades: “Intercambiamos opiniones, experiencias y métodos de trabajo, y pudimos ver los proyectos que presentaba cada escuela”.
Thiago también subrayó el impacto de ver los contenidos escolares aplicados en la vida real: “Lo que más me impresionó fue que la mayoría de las cosas que nos enseñan en la escuela técnica se implementan allá. Eso quiere decir que no estamos muy alejados de poder trabajar en una fábrica industrial, más allá del sector petrolero de nuestra zona”.
Asimismo, remarcó la organización, la distribución de tareas y la combinación entre automatización y mano de obra humana dentro de la planta, calificando el proceso como “muy preciso”.

