La frase que James Carville instaló en 1992 es utilizada desde entonces para hacer notar la fundamental importancia que tiene la economía para la actividad política, pues, la principal razón que provoca reacción popular es el retroceso en la calidad de vida, en la que, el poder adquisitivo, las oportunidades de trabajo y condiciones laborales, son determinantes.
Si observamos los indicadores actuales notamos que el desequilibrio de la economía nacional es muy preocupante, porque aun cuando el país se ha endeudado descomunalmente, batiendo su propio récord y sobresaliendo como el segundo país del mundo que más se endeudó, el déficit fiscal continúa descontrolado.

Todo el ajuste efectuado eliminando los subsidios a los servicios públicos cayó en saco roto porque el déficit financiero se lo comió, era inevitable, el gobierno tomó deuda a altísimas tasas y ahora, pues, a pagar se ha dicho!

Al tomar deuda se generó un fenomenal negocio financiero para los banqueros amigos del gobierno, esos que le daban trabajo a Luis Caputo, que en aquellos tiempos era referente de la Banca Internacional, esos que hablan hoy con el Presidente a través de su intermedio, pero ahora en condición de Ministro de Finanzas, esos que con el primo del amigo del alma del Presidente, o sea, con él mismo Luis Caputo, arreglaron cobrar con billetes uno arriba de otro la sobredimensionada deuda a los fondos buitres.

Hasta hace unos días me parecía que le habíamos encargado al lobo que nos cuide los corderos, ahora, con las pruebas que aparecieron demostrando que Luis Caputo mintió y que es en realidad un representante de los buitres manejando las finanzas de todos los argentinos, no tengo dudas, una nueva especie animal, el lobobuitre nos comió nuestros corderos.

El gobierno de Macri dice que la economía crece, el duranbarvismo declarativo es lamentablemente eficaz, cuesta mucho llegar al común de la gente con la interpretación desagregada de los grandes indicadores económicos.

El dinero que entra al país en función de la timba de las Lebacs y otros títulos de deuda, es hoy malintencionadamente computado como inversión externa, las llaman Inversiones de Cartera, eso les permite confundir, presentarlas como si fuesen los brotes verdes o la lluvia de dólares que prometieron en campaña diciendo que solo porque ellos generaban confianza los inversionistas extranjeros emprenderían en el país actividades productivas a doquier. No es así, la inversión de cartera implica simplemente que los que tienen mucha guita en el mundo traen guita a la argentina y a los pocos meses se la llevan con intereses elevadísimos que ningún país en el mundo paga.

La economía del país crece cuando se genera trabajo, el crecimiento debe ser progresivo, los funcionarios fueron dos veces a Davos y ningún empresario extranjero trajo dinero para generar trabajo. La economía del país crece cuando le vendemos al mundo productos hechos con trabajo argentino y así logramos que la maza de dólares circulante en el país aumente, todo lo contrario sucede hoy, la balanza comercial es cada vez más negativa, compramos del exterior mucho y vendemos poco, pero lo que es más grave, importamos lo que antes fabricabamos nosotros, te cuento un anécdota, Mechenién compró un horno de industria nacional, dos años después quiso comprar otro horno igual, la respuesta del empresario de Rosario fue, ya no fabricamos, nos convertimos a emprendimiento familiar, despedimos los operarios y nos dedicamos a importar hornos de china, te puedo vender un horno chino, pero el mismo que tenés, ya no.

Los datos indican que el empleo ha decrecido notoriamente y lo que es más grave aún, estamos importando alimentos básicos, algo antes impensado en un país productor de alimentos. Pero cómo dije cuando me refería a la significancia de la frase de James Carville, las condiciones del empleo también cuentan en la calidad de vida del pueblo, los empresarios quieren tener la menor cantidad posible de empleados en relación de dependencia, la legislación más blanda posible para despedir y obviamente pagar lo menos posible en sueldos, como dijo un notorio referente de la patria contratista cuando usaba bigotes, los salarios son un costo, hay que reducir costos, y los trabajadores deben estar dispuestos a cobrar lo menos posible, y en ese rumbo marcha el gobierno, se modifican los convenios colectivos de trabajo excluyendo derechos de los trabajadores, se pierden puestos de trabajo y algunos son reemplazados por monotributos, los sueldos aumentan menos que la inflación merced a techos en las paritarias o cláusulas gatillo incumplidas, todas medidas alineadas con las últimas recomendaciones del FMI, el que ahora, nuevamente en condición de acreedor, reapareció a auditar el rumbo económico del país.
Solo para concluir el artículo de hoy, te cuento, el Fondo Monetario Internacional expresó en su informe… “para reducir la posibilidad de reacción popular y frenar los organismos que amenazan los cimientos del sistema capitalista es necesario reducir poder sindical”l… y sí, en eso está el gobierno, y si creés que hay muchos sindicalistas corruptos ,te digo que yo pienso igual que vos, pero también pienso que existen los Cavallieri, los Martínez, los Daer, y otros que acompañan al gobierno en materia de precarización laboral y la justicia no avanza sobre ellos, entonces, la vara con que se juzga no es la misma. La dama que alegóricamente representa a la justicia parece haber perdido la venda y la balanza, lo que implica que la república profundiza su deterioro , y sorprendentemente, la Sra. que se posicionó como la Fiscal Moral de la República, ¡desapareció¡, Lilita no dice nada, ni siquiera sobre la vergonzante manipulación que el Poder Ejecutivo ejerció para evitar que los Fiscales que encubrieron el atentado a la AMIA por orden de Menem, fueran condenados, Fiscales cuya condena, la misma Lilita promovió. Continuará.

Por Juan Balois Pardo

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