A partir de la preocupación que continua vigente por los 500 despidos en YCRT(Yacimientos Carboníferos Río Turbio) el mandatario comunal  se mantiene alerta ante las inminentes acciones a desarrollarse en los próximos días.

A través de un duro   comunicado   se   solidariza   nuevamente   con   los   trabajadores   y   solicita   a legisladores   de   toda   la   provincia   de   Santa   Cruz   y   Concejos   Deliberantes   a manifestarse por el rechazo absoluto de los despidos que mantiene en vilo a toda la familia minera.

En relación a ello Soloaga manifestó: “La solidaridad no es una cuestión que se aprende ni se proclama, es un sentimiento hacia el otro o los otros que está o no está. Es un acto de fe que se encuentra en el intelecto y en el alma. Es una acción que se extiende más allá de la distancia geográfica… de la categoría social… de la técnica o de la condición económica”.

Despidos: “CRIMEN DE LESA DIGNIDAD SOCIAL”

“Por eso no puedo dejar de expresar, en principio mi absoluta solidaridad con el pueblo  hermano   de   Río   Turbio  y   sus   trabajadores   del  carbón.  Pretender   asumir políticas empresarias acomodaticias a intereses ajenos a los trabajadores y su pueblo, aplicando   un   ajuste   criminal,   despidos   y   marginalidad   llevando   angustia   e incertidumbre a miles de familias de una sociedad tan sacrificada como la de Río Turbio es simplemente un crimen de lesa dignidad social”.

“Quienes pretenden ejecutar dichas políticas son  enemigos declarados de todo el pueblo de Santa Cruz. La historia los va a juzgar a unos como verdugos lacayos y  traidores  a  su   pueblo,  a  los  que  luchan   por  justicia,  pan  y  trabajo  como mártires de la dignidad colectiva”.

Consultado sobre su planteo y conductas a seguir señaló categóricamente “Convoco y exhorto a la legislatura provincial y a todos los Concejos Deliberantes a declarar, resolver   el   rechazo   absoluto   y   categórico   a   la   intención   de   ajustar   y   despedir trabajadores de la cuenca carbonífera y movilizar a todo el pueblo de Santa Cruz.  Mi obligación, moral, institucional y política desde la capital provincial del petróleo a la capital nacional del carbón”.

Por último estableció como sentencia final: “Tocan a un minero y nos tocan a todos los santacruceños”.

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