El tiempo que los medios de comunicación destinan a la cobertura de hechos delictivos cayó un 41% entre 2014 y 2017, dato que no es directamente proporcional con las estadísticas surgidas de los expedientes Policiales y Judiciales y tampoco guarda relación con las encuestas de victimización más confiables del país. Desde hace algunas décadas la tendencia decreciente a la “denunciabilidad” evidencia el descreimiento de la sociedad en la capacidad de resolución del Estado de los delitos menores contra la propiedad y las personas. Por este motivo son muy importantes para lograr estadísticas más representativas de la realidad las Encuestas de Victimización.

Lamentablemente el Estado Nacional realizó cambios metodológicos en la Encuesta Nacional de Victimización del INDEC generando un menor nivel de desagregación de los datos, medida que resta eficiencia a la hora de lograr interpretar la realidad delictiva. Quizá los datos más confiables en la materia sean los brindados por la Universidad Nacional Torcuato Di Tella, los que muestran que los niveles del delito desde 2014 hasta 2017 registran una tendencia regular, entonces, ¿por qué la caída abrupta del espacio que el delito contra las personas comunes y contra la propiedad ocupa en los medios de comunicación? Especialmente los noticieros televisivos han reducido singularmente la cobertura de los delitos que más inciden en el temor de la gente, y disminuido notoriamente la reiteración del mismo hecho.

Si bien los cuadros estadísticos de las Encuestas de Victimización del delito no marcan sobresaltos en los últimos cuatro años, no es “La Inseguridad” una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. Las principales Empresas Encuestadoras, como la de Aragón y Asociados, colocan a la inseguridad en el quinto lugar de los temas que más preocupan hoy a la sociedad, detrás de la inflación, el desempleo, el aumento de tarifas y la corrupción.

Quizá una forma de explicar el fenómeno sea recordar la célebre frase de James Carveville, asesor de Bill Clinton en su campaña presidencial, cuando instaló el slogam “Es la Economía Estúpido”, y otra forma de interpretar el mismo fenómeno tenga que ver con la intencionalidad política con que arman la agenda las corporaciones periodísticas cuando deciden de qué se habla y de qué no se habla en la mayoría de los medios de comunicación de nuestro país, muchos de los cuales hicieron que la palabra “inseguridad” sea la más usada del 2013 y hoy hablan, como en mi opinión personal debe ser, simplemente de delitos.

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