Si bien se sospecha del accionar de Gendarmería, en el caso de la desaparición de Santiago Maldonado, no se investiga a los oficiales implicados y , por su parte, la Ministra de Seguridad de Nación, Patricia Bullrich se desliga de cualquier decisión que se pudo haber tomado.

Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad de la Nación, con un gorro de Prefectura Naval Argentina brindando una entrevista al canal 13.

La Ministro de Seguridad manifestó en el congreso por primera vez en su gestión, que su cartera y los funcionarios que dependen de ella no toman decisiones operativas, mintió como cuando dijo en la televisión que no intervino ningún Unimog, lo que luego quedó en evidencia. A lo largo de su gestión buscó Bullrich hacer notar su intervención directa en operativos, especialmente generando imágenes televisivas y fotográficas de alto impacto, apersonándose al epicentro de la noticia y, vestida con uniforme de combate, hacer altisonantes declaraciones en primera persona por ejemplo “ he dado precisas órdenes que permitieron desbaratar una banda…”, claro, cuando se trata de exhibir logros, se apodera de ellos, como fue la situación resultante de la investigación conducida por el Juez Sergio Torres, quien después de dos años de arduo y riesgoso trabajo logró desbaratar la organización narco denominada “Itatí”, que se llevó puesto al intendente, a policías, Concejales, Funcionarios, pero que se cortó cuando estaba llegando a Ricardo Colombi. En esa ocasión Bullrich se mostró en el pueblo fronterizo con atuendo camuflado, claro, la situación cambia totalmente en el Caso Maldonado, en el que su mano derecha Nocetti coordinó las operaciones y el resultado inmediato fue un desaparecido, en este caso, se lavó las manos y declaró, mi ministerio no da órdenes operativas.

Otro colaborador que caracteriza el equipo de trabajo de Bullrich, y que si el dicho de… dime con quién andas y te diré quién eres… fuera una verdad revelada, nutriría profundamente el desprestigio de la Ministro, es Daniel Barberis, secuestrador del empresario kancepolsky, y del niño de 12 años de apellido Cohen, purgó pena, y como si fuera poco, se fue a trabajar luego como funcionario de Grosso. Barberis fue enviado por Bullrich a realizar un informe sumario, antes que la Ministro manifieste en el Congreso que no había razones ni indicios para sospechar de la Gendarmería por la desaparición de Maldonado. Barberis ya había dialogado con los Gendarmes que habían avanzado hasta la vera del río, entonces eran solo siete, ya sabía Barberis que hubo enfrentamiento en el río entre gendarmes y un encapuchado que intentaba huir. No obstante Bullrich mintió asegurando “No hay indicios que vinculen a Gendarmería con el hecho”, y el jefe de la agrupación Pablo Escola, seguía declarando a los medios que ningún gendarme se acercó a menos de cuarenta metros del río.

Después de varias charlas con los Gendarmes involucrados, Barberis procedió a grabar las preguntas y las declaraciones de los interrogados, quedando groseramente en evidencia que habían conversado con anterioridad ya que el funcionario manifestaba comentarios como… haber Gendarme, cuente aquello de… Sin embargo mucho dato trascendente aportado por los Gendarmes está en el material grabado y evidencia el contacto en el río y las intervenciones con postas de goma y grandes piedras, que luego el Ministerio de Bullrich entregó al Juez Otranto.

Mientras Marcos Peña sostenía ante el Congreso que no había razones para involucrar a la Gendarmería, aparecía el 12 /09 , 43 días después de la desaparición de Santiago Maldonado, un Gendarme que el periodismo no tenía en los listados, porque fue sospechosamente autorizado a gozar de licencia por razones de salud de un familiar por 43 días, Neri Armando Robledo reconoció que le pegó un piedrazo a un encapuchado que estaba en el agua, dando total certeza de que lo impactó en función de que el Gendarme Pelozo gritó, sí, le pegaste! Luego Peña, volvió a desvincular a la Gendarmería en sus declaraciones, aunque Barberis, funcionario de Bullrich, conocía los testimonios.

Casi diez días le llevó a Otranto tomar la decisión de apartar a la Gendarmería de la investigación, durante ese tiempo la Fuerza de Seguridad tuvo acceso al expediente y conocimiento inmediato de todas las diligencias judiciales en procura de constituir prueba dictadas por el Juez. Quienes inmediatamente debieron ser sindicados como principales sospechados de la desaparición, tuvieron diez días para hacer y deshacer a su voluntad, con pleno conocimiento y de primera mano de todo lo que el Juez hacía, tanto, que nueve días después de desaparecido Santiago llevaron ellos mismos los vehículos requeridos para que sean peritados, eso sí , lo llevaron muy bien lavados, quizá, hasta con Agua Oxigenada.

La fiscal Silvana Alejandra Ávila, quien por su función debió conducir la acusación, la investigación y a la Fuerza Policial, caracterizó su proceder con una inadmisible inacción, llama la atención que teniendo una función contrapuesta a la del Juez, su secretaria sea Rafaella Rícono, precisamente la esposa del Juez Guido Otranto. Ávila solicitó inentendiblemente el Secreto de Sumario, el Juez lo dictó luego de transcurridas tres semanas del hecho lo que profundizó la parálisis de las investigaciones, dilató la producción de pruebas y neutralizó el accionar de las querellas.

El Ingreso al Pu-Lof según dicen los Jefes de Escuadrones no quedó filmicamente registrado, no se cumplieron las exigencias establecidas en el protocolo específico, y pensar que Bullrich había prometido mucho tiempo antes en el programa de Mirtha Legrand que en todos los operativos los agentes portarían cada uno una cámara en su casco, algo hoy muy simple y barato de lograr.

Por: Juan Balois Pardo

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