La soberanía económica es un eje fundamental de la ideología justicialista, para entender la traición de Menem, de la que el PJ nunca se hizo suficientemente cargo, es bueno recordar los tiempos en que se forjaron los ejes fundamentales del pensamiento justicialista.

Con el escudo peronista en cada palco de campaña el riojano mintió prometiendo Revolución Productiva y gobernó con relaciones carnales con el país más dominante del mundo desindustrializando a la Argentina, dándole la espalda al ideario que aparentaba representar, que en materia de política económica bien pueden estar representadas por estas frases de Perón, “Sin independencia económica no hay posibilidad de justicia social” y “La Argentina es un país riquísimo que hasta ahora ha sido saqueado por propios y extraños”.

Hacer un poco de historia viene bien, especialmente en estos tiempos en que, solapada en la pregonada “Apertura al mundo”, se oculta una nueva etapa de entrega de recursos a los intereses de las transnacionales dominantes.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1945), Estados Unidos e Inglaterra resultaron deudoras de la Argentina por 2.000 y 3.500 millones de dólares respectivamente, por compras hechas a nuestro país durante ese conflicto bélico.

Esos países se complotaron para liberarse, de manera fraudulenta, de esa deuda. Ya en 1945, los Estados Unidos habían bloqueado los créditos de los que podía disponer la Argentina, negándose no sólo a pagar, sino a reconocer interés alguno. Inglaterra, por su parte, había bloqueado las libras que correspondían al pago del abastecimiento argentino durante esa guerra.

Para resolver este problema, Perón llevó a cabo arduas negociaciones con Londres que culminaron con la firma de los convenios que, aparentemente, ponían punto final al conflicto. Se firmó, así, un acuerdo triangular por el cual la Argentina podía hacer uso de las libras inglesas comprando en el mercado de Estados Unidos.

Pero aquí se produjo la gran estafa de Gran Bretaña en acuerdo con Washington. Por una decisión unilateral, el gobierno inglés, declaró la inconvertibilidad de la libra, lo que implicaba la imposibilidad para Argentina, de pagar con libras inglesas lo que había adquirido en Estados Unidos.

Fue así que Argentina se encontró frente a una deuda a causa de la imposibilidad de pagar a los exportadores de Estados Unidos con libras esterlinas, por no contar con su libre disponibilidad por el bloqueo unilateral, decidido por Gran Bretaña a pesar de los tratados que firmó y en los cuales creyó nuestro gobierno.

Simultáneamente con esta situación se puso en marcha el Plan Marshall que habría de servir a la rehabilitación de Europa. Mr. Bruce, embajador de los Estados Unidos, se comprometió ante nuestro gobierno a colocar en la Argentina importantes órdenes de compra con destino al abastecimiento del Plan Marshall, solicitando al mismo tiempo, la reserva de toda nuestra producción para atender tal demanda.

Posteriormente, arribó a Buenos Aires Mr. Hensel, representante del gobierno norteamericano en la ejecución de ese plan. Ante la sorpresa del gobierno argentino y del propio embajador de los Estados Unidos, el emisario expresó que tal plan era solamente financiero y que en la Argentina no se compraría nada.

Había quedado consumado un nuevo fraude contra el país a pesar de los tratados y de los compromisos de los gobiernos inglés y norteamericano. El objetivo era claro: generar una imagen de desprestigio del gobierno argentino, presentándolo como moroso en sus compromisos internacionales y bloquear todo programa de desarrollo en el país, no obstante las libras depositadas que cubrían la totalidad de las compras.

Perón puso, entonces, el 30% de sus reservas en divisas a disposición de los bancos y las firmas privadas del país para que se hicieran cargo del pago de la deuda en los Estados Unidos.

Los intereses privados buscaron la solución; se constituyó un consorcio bancario argentino, se acordaron todos los arreglos y se cancelaron todas las cuentas.
La Argentina pagó, incluso, intereses por una deuda fabricada por los yanquis y británicos, mientras los Estados Unidos negaban a la Argentina el pago de los intereses por su deuda real.

La inconvertibilidad de la libra violaba los términos de los acuerdos, y de hecho, constituía una negativa ilegal, por parte del Reino Unido, a pagar su deuda externa, a no ser que esta deuda se pagara con los productos que ese país quisiera venderle.
Esta violación se llevó a cabo, con el visto bueno del más poderoso de los países: Estados Unidos.

En 1955, cuando Perón fue derrocado por un golpe militar, la Argentina no debía un sólo peso. Su deuda externa había sido totalmente cancelada.

En 1956 nuestro país se asoció al F.M.I. contrariando lo que siempre predicó Perón, allí comenzó nuestra historia de dominación por endeudamiento. En el último año y medio la gestión de Cambiemos endeudó a la Argentina en aproximadamente 100.000 millones de dólares.

Por Juan Balois Pardo.

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