El acto por el Día del Aborigen Americano se desarrolló a mediodía de hoy en la plazoleta de los Pueblos Originarios y fue presidido por el presidente de la comisión de fomento Jorge Soloaga.

El jefe comunal estuvo acompañado por su equipo de colaboradores, invitados especiales, entre ellos la directora provincial de Pueblos Originarios e integrante de la comunidad Mapuche Willimapu Celia Rañil, la señora Nélida Huincalef descendiente de araucanos y vecinos en general.

Se dio lectura al poema “Los Indios” de Atahualpa Yupanqui, seguidas de las palabras alusivas a la ocasión dirigidas a los presentes por Florencia Choqui y Nélida Huincalef.

Lo propio hizo Celia Rañil, quien, entre otras cosas, destacó que “Soloaga sembró parte de la historia que muchos querían negar y de esa siembra seguramente vendrán los frutos buenos”.

“Espero que crezca con más fuerza la identidad Mapuche, como pueblos indígenas expresamos nuestra verdad, somos culturas milenarias, tenemos identidad con fuerza propia y legislaciones a favor, derechos y garantías. Son pocos los que escuchan pero sé que desde este espacio no me siento tan sola”, expresó.

Al mismo tiempo hizo saber que “de 24 pueblos indígenas llegamos a 30, porque la gente decidió levantarse. Tenemos 19 idiomas rescatados que están impresos en libros que hoy quiero dejar en este lugar para que sean leídos por los vecinos”, tras lo cual hizo entrega de los mismos al presidente de la comisión de fomento para ser cedidos a la biblioteca comunal.

Seguidamente, se escucharon las interpretaciones musicales alusivas que realizó Víctor Tapia.

REENCUENTRO CON NUESTRA HISTORIA

Al dirigirse a los presentes, el jefe comunal manifestó que “este día para nosotros tiene alto contenido y significado histórico, de reflexión, análisis y reencuentro con nuestra historia y nuestros hermanos de los pueblos originarios”.

“Por eso al pie de este monumento, no podemos olvidar la actitud racista, discriminatoria, descalificativa y agraviante que tuvo alguien –lamentó- cuando estábamos próximos a inaugurarla y nos preguntó ‘¿para qué ponen a ese indio de mierda en este lugar?’”.

“Este es el símbolo de la presencia ancestral de nuestros hermanos de los Pueblos Originarios que fueron preexistentes a la institucionalidad de los estados, aquí y en el mundo, de quienes habitaron este territorio y fueron los protagonistas trágicos de la historia de la humanidad”, sostuvo.

Al mismo tiempo explicó que “este monumento de los pueblos aniquilados mira hacia el sur en señal simbólica de estar esperando a sus hermanos que, por más que sepan y sepamos que fueron aniquilados, siguen existiendo en la memoria y el recuerdo, en la identidad, en la pertenencia y en la pertinencia de los pueblos que seguimos pensando que son, fueron y serán quienes nos marcan el rumbo de los sentimientos sagrados”.

UN NUEVO CRISTOBAL COLON A AMÉRICA

Por otra parte, evaluó que “la llegada de Cristobal Colón a estas tierras un verdadero desastre demográfico y trágico acontecimiento: más de 130 millones de habitantes había antes y 130 años después de la llegada de Colón apenas quedaban 12 o 13 millones”.

“Hoy nosotros venimos a recordar esto y a señalar que cada vez que pasan cosas a nuestros hermanos originarios, como los de Neuquén en el arrebato y usurpación de sus tierras, o lo que ocurrió hace horas por parte de quien se dice representante del pueblo en Chubut y descalificó al pueblo Mapuche y Tehuelche, cuando suceden esas cosas es como que  está llegando un nuevo Cristobal Colón a América, cuando ocurren estos hechos hay en cada uno de los que tienen esos comportamientos un Hernán Cortez que fue el brazo ejecutor de civilizaciones milenarias en  América”.

Finalmente resaltó que “siempre señalamos que el 26 de Junio de 1944 hubo un encuentro entre dos culturas, es decir entre los trabajadores del campo y de la actividad petrolera, pero en Cañadón Seco no podemos olvidarnos que hay una mano que en esa simbología histórica no estuvo presente porque fue aniquilada y es la de nuestros hermanos originarios”.

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