Como un hecho cíclico, una historia que más temprano que tarde se repite en esta Argentina de la desigualdad y el patoterismo, una vez, el sector docente fue brutalmente reprimido esta noche frente al Congreso Nacional, cuando los compañeros de CTERA, intentaban instalar un “aula itinerante”, acción simbólica y precisa de nuestro sector, para reseñar con el ejercicio de nuestra tarea, las miserias que nos hacen pasar los sucesivos gobiernos quienes difieren entre el discurso de campaña que proclaman para que los voten y el ejercicio real y pleno del poder, cuando llegan.

La Policía impidió a docentes instalar “escuela itinerante” frente al Congreso

Policías de la Ciudad (CABA) fueron contra los compañeros docentes quienes con toda legitimidad y el apoyo irrestricto de todas las organizaciones docentes del país, exigían, con este acto simbólico de la Carpa docente, que el gobierno nacional llame a paritarias, mecanismo habitual para acordar en nuestro sector, hecho al que hoy “Cambiemos” se niega deliberadamente, dejando a los gobernadores que arbitrariamente y en nombre del federalismo y una “libertad de acción” que es una flagrante mentira, hagan ofrecimientos vergonzosos y denigrantes como el 3% de Alicia Kirchner a la ADOSAC.

Una vez más, nuestro gremio está al lado de los compañeros docentes que llevan adelante la lucha en las puertas del Congreso (nada más y nada menos), donde debiera ser más visible la democracia para los argentinos, pero en cambio, es frente a sus puertas de donde somos corridos y golpeados, aquellos que vamos a reclamar por motivos genuinos de trabajo y salarios, lo cual (aunque muchos parezcan ignorarlo) es un derecho humano.

ADOSAC conoce en carne propia la aplicación de estas medidas represivas en Santa Cruz y también en Ciudad de Buenos Aires, cuando en el 2011 desde esta provincia fuimos a nacionalizar el conflicto docente y el FPV, quien gobernaba en aquellos años con Cristina Fernández a la cabeza, envió a la Gendarmería Nacional para que nos reprimiera, impidiendo, también allí, una manifestación pacífica de los maestros. Nos sobra historia para ejemplificar lo que se siente ante los gobiernos que no escuchan y apalean a los trabajadores que protestan. Ya no es una cuestión de ideología, como algunos pretenden hacerlo ver, sino de “metodología” y deshumanización de la política.

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