Inmediatamente después que los Argentinos conocimos a Diego Lagomarsino, técnico en informática de la UFI AMIA, organismo autónomo con presupuesto propio conducido por Nisman, el abogado José Iglesias, se presentó a la justicia y declaró que al verlo en los medios de difusión reconoció a Lagomarsino como la misma persona que con otro nombre se presentó en carácter de fotógrafo a los padres de las víctimas de Cromañón. Iglesias, con destacada participación en todo lo hecho luego de la lamentable tragedia del boliche de Once, relató en su testimonio que la misma persona que reconoció haberle entregado el arma que produjo el disparo mortal del Fiscal se pegó a él durante varios días con la excusa de tomar fotos pero averiguaba sobre todo, no paraba de preguntar, y luego, cuando la actitud de Iglesias denotó las sospechas que le generaba su escaso oficio, ya que sacaba fotografías en el dormitorio del fallecido hijo de Iglesias sin flash, el farsante fotógrafo desapareció.
Iglesias sostiene la hipótesis de que Lagomarsino hacía de “Topo”, es decir, que trabaja indirectamente para los espías de la SIDE, en la misma sintonía se manifiesta ex Jefe de la Policía de Seguridad Aeroportuaria Marcelo Saín, quien testimonió que Lagomarsino le ofreció sus servicios para conseguirle datos de narcos y además Página 12 afirmó que una jueza manifestó en off que Lagomarsino le dijo que Nisman, al recibir su arma, le contó que Stiuso lo había llamado para advertirle que debía desconfiar hasta de su custodia.
Arroyo Salgado conocía a Lagomarsino, el técnico informático sospechado de espía hizo reparaciones en su domicilio, su ex marido se lo presentó y varias veces estuvieron juntos, pero, a pesar que no hay ninguna contradicción entre lo declarado por Lagomarsino y los hechos comprobados, la querellante Jueza de San Isidro lo puso en la mira para que sea imputado por el homicidio del Fiscal y así lograr poner la causa en su ámbito, el fuero Federal, a pesar que varios criminalistas han afirmado que nadie mata dejando un arma registrada a su nombre en la escena del hecho.
El ex defensor de Lagomarsino, el Dr. Alejandro Rusconi, admitió que no confía en Arroyo Salgado, su cliente, imputado solo por entregarle el arma al ex esposo de la querellante que pretende su imputación por homicidio solo dijo, …“tal vez Arroyo Salgado está ocultando algo”…
Lagomarsino admitió ante la prensa que fue presentado a Nisman por Carlos Rodríguez, un importante espía cercano a Stiuso apodado “El Moro”, y qué fue el propio “Moro” Rodríguez quien le enseñó a usar su pistola Versa 22 que produjo el disparo fatal del Fiscal.
El informático vinculado a la SIDE dijo que le entregó el arma a Nisman porque era su jefe, el mismo motivo por el cual aceptó ser cotitular junto a la madre y la hermana del Fiscal de una cuenta bancaria con suculentos movimientos sospechados internacionalmente de reunir dinero proveniente de actividades ilícitas, de la cual su jefe era el apoderado.
Diego Lagomarsino percibía una elevada retribución, infrecuente en el medio judicial para un técnico en computación, y reconoce haber realizado algunas transferencias desde la cuestionada cuenta al Uruguay, pero esto no es lo más grave, la cuenta que hoy es motivo de una causa por el delito penal de lavado de activos evidencia, según el Juez Canicoba Corral, que el lavado de dinero existió, luego de esta afirmación fue recusado por Arroyo Salgado y la causa pasó a manos del Juez designado por Menem después de ser asistente de Corach en el gobierno del riojano y que acumula varias causas en el Consejo de la Magistratura, el Dr. Claudio Bonadío.
En los medios, una hermosa joven correntina buscaba a su marido Damián Stefanini, el dueño de una fábrica de mesas y sillas que hasta hoy no aparece, es que en sus ratos libres Stefanini era además financista, él transfirió a la cuenta del testaferro informático nada menos que U$D 150.000. Un amigazo de Nisman, tanto es así que le prestaba al mismo un importante vehículo de alta gama, y que además tenía nexos con el ex Agente de la CÍA Frank Holder, giró a la cuenta U$D 72.000, se trata de Claudio Picón, quien viajó reiteradas veces con el hasta hoy desaparecido Stefanini a Paraguay, Uruguay, Brasil y EEUU.
Las sospechas tienden a suponer que se dedicaban a hacer transferencias a cuenta de terceros, como declararon los responsables de la Empresa Vivaterra S.A. que transfirió U$D 50.000 modalidad similar a la usada por una Empresa de Hong Kong que giró sospechosamente U$D 135.000.
Sostengo que pocas posibilidades hay de que se ventile el juicio por la muerte de Nisman, ya que no hay ningún imputado por su muerte, pero, en la causa que tiene en sus manos Bonadío si hay imputados, son Diego Lagomarsino, Sara Garfunkel y Sandra Nisman, el delito es Lavado de Activos, me pregunto, ¿tendremos la posibilidad de abrir el expediente en Juicio Oral y Público?, la primer fecha que se vislumbró para su concreción fue dentro del año 2015, pareciera que a Bonadío la causa no le urge, no?.

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