gatoCada tanto los mensajes llegan a mi correo electrónico, al teléfono, como si una mano mágica apretara un enter sanador en algún lugar ignoto de la super web (lo que sería el cielo o el paraíso de la ancha-mundial-red). Si bien hay un tráfico grande entre la página web, el Facebook, YouTube, nada me sorprende tanto como las comunicaciones directas al email y al celular.

En mayo pasado recibí un correo de Miguel Riquelme, patagónico, que vive en Misiones y que tiene un programa en Radio Provincia (LT17). Los sábados Miguel hace  “El país de la Milonga” un programa  de música y cultura. El territorio de la milonga va desde Rio Grande do Sul hasta la Patagonia. Quedamos en que le enviaría material y que haríamos una entrevista. Así fue.

Hace pocos días recibí otro correo.

En 1979, un diario publicó un poema que un estudiante correntino le había escrito a la India Varela, en Tierra del Fuego. Me pareció –eso es inspiración- que estaba bueno para una canción. Lo guardé –todavía conservo el recorte- y compuse una música: así nació “Un cormorán de madera”. La iba a grabar muchos años más tarde. Pero nunca pude encontrar al autor. Es que el diario había escrito mal su nombre. Su apellido no era Helero, sino Melero. Treinta y siete años después de haber recortado aquel poema llegó un mail: nos encontramos autor, compositor e intérprete. ¿Milagro o World Wide Web?

Del candombe a la habanera

de la habanera al fandango

del fandango a la milonga

y de la milonga al tango.

Durante el mes de septiembre realizaremos, con el cantor Jorge Víctor Andrada, una gira denominada El país de la Milonga. Miguel Riquelme, el periodista, me autorizó a utilizar el título. Pero fue él (el enorme acierto del título del programa) quien generó la necesidad de indagar, de saber algo más sobre la enorme dispersión de la milonga en toda América; sobre la diversidad de formas que adopta la milonga según la región: tanto es así que mi amigo Luis Blaugen-Ballin me contó que don Atahualpa Yupanqui afirmaba que la milonga cambia de tranco cada diez leguas (o algo así).

Dice Zitarrosa: “La milonga es el género folclórico vivo por excelencia en mi tierra (…) se trata de un ritmo que recibe influencias afro y por cierto, proviene también como una buena parte del folclore nuestro, del folclore del sur de España, el folclore andaluz. Pero comprende una vasta zona del cono sur, la pampa argentina y las praderas onduladas de la banda oriental.” (Alfredo Zitarrosa, entrevista Madrid 1976).

El musicólogo Quintín Quintana anota en su blog: La milonga representa nuestros aportes afros y criollos mezclados; por lo tanto representa nuestros orígenes mulatos. El origen de la palabra es indudablemente afro, aunque no es clara su procedencia exacta. Dejo a continuación el link para que puedan leer todo el artículo.

http://latitudbarrilete.blogspot.com.ar/2007/02/las-races-de-la-milonga_04.html

El acordeón que yo conocí en la zona de Cañadón Verde, el acordeón que tocaba mi papá, el Tío Polo y tantos otros músicos de baile de las zonas rurales es el mismo que tocan en en toda América, inclusive América del norte. En el Museo de los inmigrantes de Nueva York hay un espacio dedicado al acordeón de dos hileras y ocho bajos que entró a los Estados Unidos desde México. Y tocaban polkas. Como las polkas que conocí desde niño y como las que compuse más tarde con el sello de lacre de la identidad marcado en el cerebro.

Es que la música popular es “indesovillable”.

 

 

 

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