Matías Suárez tenía 26 años y este miércoles, antes de abrir la puerta de su casa, estaba tomando mate con su padre. El acusado del disparo que acabó con su vida es un primo, de 21 años, que hasta anoche estaba prófugo.

Si bien todavía no están claros los motivos del ataque, los investigadores policiales no descartaban que se tratara de un tema pasional.

El padre y un hermano llevaron al joven herido al Hospital, donde unos minutos después falleció. Bomberos voluntarios debieron actuar en dos ocasiones para apagar un incendio intencional en la vivienda del acusado, ubicada en Luis Pasteur al 2.400 de barrio San Cayetano, en el límite con barrio Quirno Costa.

El agresor habría sido su primo, que vive justo enfrente de la casa, que posteriormente se dio a la fuga en su automóvil mientras el padre de la víctima y otro hijo cargaban al joven malherido en un vehículo y lo trasladaban a la guardia del Hospital Regional.

El joven ingresó pasadas las 17 y una hora después anunciaron su deceso.

Los investigadores policiales no descartan que el móvil del crimen hayan sido motivos pasionales.

Matías Ezequiel Suárez tenía 26 años, se había separado y estaba viviendo en su casa familiar situada en calle Luis Pasteur 2.413, entre avenida Polonia y la calle Carlos Gardel.

El joven estaba tomando mate con su padre Horacio cuando, poco antes de las 17 de este miércoles, tocaron el timbre de su casa, y ni bien abrió la puerta recibió un disparo a quemarropa que le habría  ingresado por el pómulo derecho pero con dirección ascendente hacia el cráneo.

Matías habría caminado unos pasos hasta caer malherido. Desesperado, su padre despertó a Elías, otro de sus hijos, quien se levantó, se puso un pantalón deportivo y una remera y cargaron a Matías en el Ford Focus blanco estacionado afuera. Mientras alertaban del suceso a la policía, lo llevaron rápidamente a la guardia del Hospital Regional, donde ingresó a eso de las 17:10.

Con parte de su vestimenta empapada de sangre de su hermano Matías, Elías aportaba datos a la policía. “Fue mi primo, Joaquín Suárez. Vive enfrente de nuestra casa…”, dijo  y añadió: “seguro ya se escapó a la mierda. Ya le pasó una vez. Se mandó una macana y se fue a Chile y volvió cuando todo estaba más tranquilo…”.

Cuando salían del hospital para dirigirse hacia la Seccional Sexta desde esa dependencia policial llamaban a los bomberos voluntarios por un incendio que se estaba produciendo, precisamente, en el domicilio de Joaquín Suárez.

Una dotación proveniente del Destacamento 1 de Bomberos Voluntarios extinguió el siniestro que dejó sólo algunos daños y luego se marcharon para regresar una hora después ya que nuevamente le habrían prendido fuego.
Del presunto autor del homicidio no había señales; sólo se sabía que había subido a su Peugeot 206 o 207 color azul oscuro y que había partido con rumbo desconocido.

Nada se sabía de su paradero hasta anoche, aunque se había solicitado su detención a todas las dependencias policiales.

“ES EL MISMO QUE AÑOS ATRÁS MATÓ AL HINCHA DE NEWBERY”

Joaquín Suárez, de aproximadamente 21 años, era uno de los integrantes de un violento grupo que años atrás solía juntarse en lo que era la plazoleta situada entre la avenida 10 de Noviembre, Andrés Minolli y Carlos Gardel. “Este pibe es el que mató al hincha de Jorge Newbery años atrás; era menor, pero le echaron la culpa a otro”, señalaron vecinos al diario refiriéndose al homicidio del joven Luis Eduardo Canquel ocurrido en agosto del 2010.

En aquella oportunidad la víctima y otros simpatizantes regresaban del barrio Industrial luego de un encuentro futbolístico entre Jorge Newbery y Ferro y lo hacía en la caja de una camioneta. Cuando circulaban por la 10 de Noviembre de regreso a sus domicilios, los del grupo que solían encontrarse en dicha plazoleta, les empezaron a efectuar disparos, uno de los cuales impactó en la frente de Canquel, que falleció camino al Hospital Regional.

Esa misma noche la policía detuvo a tres sospechosos entre los cuales se encontraba el homicida. Secuestraron dos armas de fuego de grueso calibre. “Este pibe (por Joaquín Suárez) sabía que se había mandado la macana y se fue de la ciudad con destino a Chile. Durante ese tiempo el barrio estuvo tranquilo, pero sólo duró un año o un año y medio, hasta que reapareció nuevamente, y ahora pasa esto…”, lamentaron los vecinos de la cuadra.

(Fuente Diario Crónica)

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