Este 23 de agosto se conmemora el bicentenario del Éxodo Jujeño, aquel heroico hecho en que el ejército patriota a las órdenes del general Manuel Belgrano comienza una audaz retirada del pueblo jujeño en dirección a Tucumán. Ante la inminencia del avance de un poderoso ejército español desde el norte al mando de Pío Tristán, el 29 de julio de 1812, Belgrano emite un bando disponiendo la retirada general. La orden de Belgrano era contundente: había que dejarles a los godos la tierra arrasada: ni casas, ni alimentos, ni animales de transporte, ni objetos de hierro, ni efectos mercantiles, so pena de ser fusilado todo aquel que desoyera el bando.

Esta temeraria decisión de Manuel Belgrano, no ha sido verdaderamente dimensionada en nuestra historia, y ese ocultamiento o ese minimizar un hecho glorioso llevado adelante por todo un pueblo, no ha sido obra de la casualidad o del olvido, ha sido deliberadamente ejecutado por las “plumas” que escribieron la historia oficial. ¿Por qué?, porque silenciar la historia y el ejemplo que nos deja el éxodo, es borrar la decisión de un pueblo siguiendo la orden de Belgrano, es borrar la relación existente entre los pueblos del Alto Perú, Salta, Jujuy y Tucumán; en contraposición con el poder ejercido en el puerto de Buenos Aires. Si Belgrano fue enviado al norte a disciplinar los pueblos, él allí se impone de la situación de las provincias y escucha las voces del interior, por eso puede llevar adelante tamaño esfuerzo requerido al pueblo, la de dejar su propia tierra arrasada al godo invasor.

Es que la historia mitrista, vació de contenido a Belgrano, le quito su componente político, su nacionalismo económico, solo dejo de él al creador de la bandera, al abogado que se vistió de militar y gano las batallas de Salta y Tucumán, pero siempre tratando de dejarlo en un rol menor, como que le faltaba algo, que no era un militar absoluto, una gran injusticia por cierto ya que el General Manuel Belgrano, no solo era un pensador revolucionario, era un militar con suficiente autoridad y voz de mando, aunque tuviera la voz aflautada como más de una vez se sostuvo para restarle mérito. Había que tener autoridad, fuerza de convicción, y ejercicio del mando, para levantar todo un pueblo, y dejar tierra arrasada a sus enemigos, la misma autoridad y ejercicio de mando que tuvo un General José de San Martín, para conducir un ejército en el cruce de la cordillera y en la condiciones de salud que lo hizo además. Esto es lo que se pretende borrar de nuestra historia; el ejemplo de los pueblos en lucha junto a un conductor detrás de un ideal.

Por ello el mejor homenaje a este bicentenario del éxodo jujeño creo es releer el bando de Manuel Belgrano: “Don Manuel Belgrano, general en jefe… Pueblos de la Provincia: Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud.

“Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reunirnos al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres, trayéndonos las armas de chispa, blanca y municiones que tengáis o podáis adquirir, y dando parte a la Justicia de los que las tuvieron y permanecieren indiferentes a vista del riesgo que os amenaza de perder no sólo vuestros derechos, sino las propiedades que tenéis.

“Hacendados: apresuraos a sacar vuestro ganado vacuno, caballares, mulares y lanares que haya en vuestras estancias, y al mismo tiempo vuestros charquis hacia el Tucumán, sin darme lugar a que tome providencias que os sean dolorosas, declarándoos además si no lo hicieseis traidores a la patria.

“Labradores: asegurad vuestras cosechas extrayéndolas para dicho punto, en la inteligencia de que no haciéndolo incurriréis en igual desgracia que aquellos.

“Comerciantes: no perdáis un momento en enfardelar vuestros efectos y remitirlos, e igualmente cuantos hubiere en vuestro poder de ajena pertenencia, pues no ejecutándolo sufriréis las penas que aquellos, y además serán quemados los efectos que se hallaren, sean en poder de quien fuere, y a quien pertenezcan.

“Entended todos que al que se encontrare fuera de las guardias avanzadas del ejército en todos los puntos en que las hay, o que intente pasar sin mi pasaporte será pasado por las armas inmediatamente, sin forma alguna de proceso. Que igual pena sufrirá aquel que por sus conversaciones o por hechos atentase contra la causa sagrada de la Patria, sea de la clase, estado o condición que fuese. Que los que inspirasen desaliento estén revestidos del carácter que estuviesen serán igualmente pasados por las armas con sólo lo deposición de dos testigos.

“Que serán tenidos por traidores a la patria todos los que a mi primera orden no estuvieran prontos a marchar y no lo efectúen con la mayor escrupulosidad, sean de la clase y condición que fuesen.

“No espero que haya uno solo que me dé lugar par aponer en ejecución las referidas penas, pues los verdaderos hijos de la patria me prometo que se empeñarán en ayudarme, como amantes de tan digna madre, y los desnaturalizados obedecerán ciegamente y ocultarán sus inicuas intensiones. Más, si así no fuese, sabed que se acabaron las consideraciones de cualquier especie que sean, y que nada será bastante para que deje de cumplir cuanto dejo dispuesto.

“Cuartel general de Jujuy 29 de julio de 1812”.Manuel Belgrano

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