Este 11 de octubre marcó la inauguración del Día Internacional de la Niña. Este día centra la atención en la necesidad de abordar los retos a los que se enfrentan las niñas, promover su empoderamiento y cumplir sus derechos humanos. Este año es la lucha contra el matrimonio infantil que es una violación de los derechos humanos que prevalece en diversas regiones del mundo, especialmente en áreas rurales y entre las comunidades más desfavorecidas.

El matrimonio precoz de las niñas es una práctica habitual en África subsahariana y Asia meridional. En Oriente Medio, África septentrional y otras regiones de Asia es habitual el matrimonio en la pubertad o poco tiempo después de producirse.

En el plano mundial, en los países en desarrollo (sin incluir a China), alrededor de una de cada tres mujeres jóvenes (aproximadamente 70 millones) entre 20 y 24 años de edad contrajo matrimonio antes de cumplir 18 años. Por año 10 millones de niñas son obligadas a contraer matrimonio. El matrimonio forzado a edad temprana tiene consecuencias graves sobre la vida de las mujeres y el desarrollo de los países.

La consecuencia de los matrimonios forzados son los embarazos no deseados, porque estas niñas están expuestas a relaciones sexuales prematuras y frecuentes y a sucesivos embarazos y partos antes de alcanzar la madurez psíquica y de estar psicológicamente preparada. Las niñas casadas suelen tener más hijos y menos posibilidades de tener ingresos propios; perpetúando la feminización de la pobreza y estan más expuestas a sufrir malos tratos y considerar que el hombre tiene derecho a pegar a “su” mujer.

¿Cómo es la realidad del país y nuestra región respecto de este tema? No hay matrimonios de niñas en Argentina y pareciera que el llamado de acción en contra de los matrimonios infantiles no nos tocara, pero la realidad es que las niñas nuestra región están condenadas a un fin de la infancia que las lleva de la muñeca a su hija/o en brazos, coartando las posibilidades de desarrollo personal y reprodciendo en su cuerpo la vulnerabilidad de la vida que en el mundo tiene nombre de mujer.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en América Latina y El Caribe uno de cada cuatro niños nace de una madre adolescente que, por lo general, vive en condiciones de pobreza. El informe va más allá y no duda en señalar que los embarazos en menores de 15 años son producto, en la mayor parte de los casos, de violaciones y absusos sexuales. En Argentina el embarazo en chicas que tienen menos de 19 años y sus bebés representan el 15,40% del total de los recién nacidos. Las estadísticas oficiales indican que al año casi 115 mil adolescentes se convierten en mamá es decir una cada 5 minutos. pero los porcentajes varían de una provincia a otra, registrándose las cifras más altas en Chaco, Formosa y Misiones, mientras que en el otro extremo se coloca la Ciudad de Buenos Aires.

Las consecuencias de estos embarazos no deseados son alto riesgo de mortalidad materna, mayores porbabilidades de partos prematuros, abandono de los estudios y dificultades para que estas madres desarrollen un proyecto de vida, mayor riesgo de soportar malos tratos. No están casadas como la niñas de Asia, pero las consecuencias de un matrimonio forzado y el embarazo no deseado es la misma, por eso es necesario impulsar un Día Internacional de la Niña, y artícular una agenda de acción por los derechos de las niñas, por los derechos sexuales, por los derechos reproductivos, el derecho a decidir de las mujeres y el dercho a una vida libre de violencia.
Imagen de internet

Comentarios

comentar